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Samarcanda, la joya de Oriente

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Historia de Samarcanda

Una hermosa leyenda, aunque un poco triste, explica la razón por la cual la ciudad de Samarcanda se llama así. La historia trata de dos amantes, un chico y una chica de la misma edad. Ella se llamaba Kant (“azúcar”) y era una princesa que conoció al joven Samar, del cual se enamoró.

Cuando el poderoso padre de Kant supo que Samar venía de familia pobre, rechazó la posibilidad de su matrimonio. En lugar de esto, el padre de Kant mató al niño. Cuando supo que su amante estaba muerto, Samar se suicidó saltando de la torre más alta.

Abrumados por la tristeza de esta historia, las gentes le dieron a la ciudad un nuevo nombre en homenaje a los jóvenes. El nombre dado fue Samarkanda, y la leyenda de este amor aún pervive.

Sólo el mero hecho de escuchar su nombre evoca en nuestra imaginación caravanas de camellos repletos de joyas, seda, pólvora o especias. Si bien hay mucho que ver en la Samarcanda actual, debió ser una ciudad fastuosa según cuentan las crónicas. La admiración de Alejandro Magno a su llegada a la ciudad no deja lugar a dudas:

Todo lo que había oído sobre Samarcanda es verdad, excepto que es más hermosa de lo que había imaginado”

La ciudad desde un principio creció a un ritmo muy rápido, convirtiéndose en una gran urbe. Para cuando la invasión de Alejandro Magno comenzó, ya era una ciudad bien desarrollada con una gran población; la artesanía, la cultura y el comercio estaban a un alto nivel. Esta floreciente ciudad cayó en ruinas en el 328 aC durante el levantamiento contra el macedonio, y esa no fue la última prueba de fuego en la historia de Samarcanda.

Samarcanda en los días de la Ruta de la Seda

Afortunadamente, la buena ubicación geográfica no solo fue una maldición, sino también un regalo para Samarcanda. La ciudad se volvió muy importante y acogió tanto a los primeros chinos como a parte del imperio persa (aqueménida), y muy pronto se convirtió en encrucijada vital y centro del comercio mundial. En el siglo XVI, las rutas marítimas conectaron Asia y Europa, por lo que bajó la importancia de la Gran Ruta de la Seda. Pero en la historia del mundo, Samarcanda seguirá siendo el corazón de aquella ruta para la eternidad.

samarcanda ruta sedaEl siglo VIII es un momento muy importante en la historia de la ciudad. Fue conquistada por los árabes que llevaron el Islam (que pronto se convirtió en religión principal). Hubo una epoca de diferentes invasiones nómadas, cuando los selyúcidas y otros intentaron hacerse con el poder. Pero solo con la invasión de los mongoles Samarcanda supo lo que era el verdadero terror.

Para la historia de Samarcanda, la invasión de Gengis Kan fue una terrible experiencia. Sus hordas destruyeron en 1220 el tan importante sistema de irrigación, un pilar muy importante de la ciudad. Fue una terrible masacre que acabó con miles de vidas y un gran paso atrás para Samarcanda, aunque la ciudad pronto se regeneró.

Pero el verdadero auge de Samarcanda fue en los tiempos en que Tamerlán llegó al poder y la convirtió en la capital de su Imperio, que era realmente enorme y llegaba hasta el Bósforo. Durante sus campañas (1372-1402) Tamerlán reclutó a los mejores artesanos y arquitectos y los envió a Samarcanda para hacer de aquel lugar un sitio fastuoso: hermosos edificios como la mezquita de Bibi-Khanym o el gran mausoleo de Gur-e Amir, que se convirtió en su tumba y de todos los miembros de su dinastía, incluido Ulugh Beg, que fue uno de los nietos más destacados de Tamerlán. La contribución que hizo a la vida cultural y científica de Samarcanda no tiene precio. Ordenó construir el Observatorio, que era el más perfecto de aquellos días y, al igual que su abuelo, llevó muchos científicos a la ciudad.

Los siglos XIV y XV fueron los tiempos de la gran reconstrucción de Samarcanda, la llamada “Edad de Oro” de esta magnífica ciudad. Nuevas calles pavimentadas de piedra se extendían a lo largo de la ciudad, se construyeron nuevos conjuntos de arquitectura y sus bellos jardines le otorgaban un aura celestial.

Viajar y visitar la moderna Samarcanda

De 1929 a 1930, Samarcanda fue la capital de la República Soviética de Uzbekistán. Hoy se encuentra en la lista de las ciudades más antiguas del mundo, y también es la segunda gran ciudad del país uzbeko, centro de cultura e impresionante arquitectura, catalogada por la UNESCO como patrimonio de la humanidad. Un lugar del que enamorarse y que sin duda merece la pena visitar. Hoy en día viajar a Uzbekistán es asequible y nos podemos plantar allí en cuestión de horas.

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