Inicio En HDNH “Ni tontas ni locas”, cuando anónimo era sinónimo de ser mujer

“Ni tontas ni locas”, cuando anónimo era sinónimo de ser mujer

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Decía Marie Curie… “las mentiras son muy difíciles de matar, pero una mentira que atribuye a un hombre lo que en realidad era el trabajo de una mujer tiene más vidas que un gato”. Y si esto lo decía una de las pocas cuyo trabajo fue reconocido ya en su momento, imaginad el resto.

Y de eso trata este libro, de poner nombre y apellidos a esas mujeres que para los que escribieron la -en su inmensa mayoría hombres- fueron anónimas, de mujeres que tuvieron que hacerse pasar por hombres para ser o hacer lo que para ellos estaba permitido, de artistas y científicas ninguneadas por su género, de mujeres que arriesgaron la vida por cambiar las reglas del juego, de mujeres de armas tomar… y algunas a las que temer. Cuando hasta los hombres escritores piensan que hay que superar el ninguneo histórico de las mujeres.

Javier Sanz, el escritor y divulgador turolense, autor entre otros de “Caballos de Troya de la historia”, “Los inventos de los antiguos” o “Nunca me aprendí la lista de los Reyes Godos” y Rafael Ballesteros Díaz, escritor y divulgador cultural en Desequilibrios, han escrito al alimón este merecido homenaje al olvidado papel de la mujer en la historia.

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Javier Sanz y Rafael Ballesteros, felices como lombrices en la Feria del Libro

Desde la más remota , cuando aún vivíamos en las cavernas, la mujer siempre ha tenido un papel secundario. Aunque me temo que ya entonces, como ahora, eran el pilar sobre el que giraba una familia. ¿Un hombre sólo sacando adelante un hogar?, haberlos, haylos, pero permítirme deciros que siempre fuimos más débiles.

Rafael Ballesteros – El papel de la mujer nunca fue secundario. No es un tema de roles, de fortaleza o debilidad. Es un problema de respeto y reconocimiento de la labor  ajena. Pero algo sí ha sido cierto: los hombres han considerado tradicionalmente que la fuerza bruta era sinónimo de “auctoritas”.

Si Confucio, San Francisco o Erasmo de Roterdamm siendo hombres versados e ilustrados tenían esa opinión de la mujer, ¿qué no pensaría el vulgo?

Rafael Ballesteros – El “vulgo” tiende a dejarse manipular: más fácil, más rápido… sobre todo en un mundo analfabeto a todos los niveles. Pero si estas 3 “luminarias” pensaban así, en el fondo iban a favor de corriente. El problema lo tuvieron los que fueron contracorriente, sobre todo las que fueron contracorriente.

nitontasnilocasRescatar del olvido a esas mujeres que la historia dejó de lado… ¿por qué llamarlo ´Ni tontas ni locas´?. Creo que hay una anécdota de Jacinto Benavente al respecto.

Rafael Ballesteros – La famosa Residencia de Estudiantes tuvo su equivalente femenino en la Residencia de Señoritas. De sus muros salió el Lyceum Club Femenino, un foro de expresión cultural y ideológica al que pertenecieron muchas de las grandes mujeres de la Epoca: María Lejárraga, Victoria Kent, Zenobia Camprubí, Clara Campoamor, Elena Fortún…
Entre las actividades del Lyceum Club estaba la de organizar conferencias a las que invitaban a los personajes más relevantes del momento en el terreno cultural e intelectual. Jacinto Benavente, premio Nobel de , rechazó la invitación, al parecer por la premura con la que fue cursada, con un “no tengo tiempo; a mí no me gusta hablar a tontas y a locas”.

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Aunque hay que decir que la expresión “hablar a tontas y a locas” ya aparece usada con ese mismo doble sentido en la introducción del Quijote, por ejemplo.

¿Qué tal ha sido la experiencia de escribir codo con codo con Rafael Ballesteros? ¿Cómo surgió la idea de escribirlo juntos?

Javier Sanz – Ya habíamos colaborado en otros proyectos y sabíamos de qué “pie cojeaba cada uno”. Así que, fue sencillo. La idea surgió, y esto es verídico, compartiendo unas cervezas y un buen plato de curados, incluido, claro está, jamón de Teruel.

rafael ballesteros javier sanzCuando anónimo era sinónimo de mujer…, y seguro que tienen que contarnos. Es triste que por el hecho de haber nacido fémina se hayan tenido que “firmar” y trabajos con ese pseudónimo por miedo a que la obra o estudio se rechazara antes de pasar por imprenta.

Rafael Ballesteros – Son muchos los casos de mujeres que ocultaron su condición de tales bajo un nombre masculino por temor a que su obra fuera descalificada, tenida como un desarreglo “histérico” o simplemente despreciada. Muchas mujeres creyeron, no sin razón, que firmar como hombres o de forma ambigua haría que su obra fuera tenida en consideración.

Los ejemplos son innumerables: detrás de los nombres de los hermanos Bell, de Gregorio Martínez Sierra, de Fernán Caballero, de George Sand o de Isak Dinesen… se ocultaba realmente un talento femenino; las siglas P.D. y J.K. trataron de ocultar a Phyllis Dorothy y Joanne, respectivamente James y Rowling…

También la sombra de la feminidad llegó a alcanzar el mundo de las patentes. ¿Es cierto que sólo los hombres podían registrarlas?

Javier Sanz – En EEUU, hasta que se aprobó la Ley de Patentes de 1790, las mujeres no podían registrar patentes a su nombre. Al considerarse el registro de una patente una propiedad intelectual, y las mujeres tener prohibido ser titulares de propiedades, directamente los o no se registraban o se registraban con el nombre, por ejemplo, de sus maridos. Lo que nos tendría que llevar a pensar en el número de que la historia y, sobre todo, los registros de patentes han atribuido a hombres cuando la realidad es que salieron de las mentes de brillantes mujeres.

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En las dos guerras mundiales las mujeres dieron un gran salto hacia su emancipación económica al incorporarse al mercado laboral por estar los hombres en el frente. Pero esto sucedió sobre todo en la potente industria estadounidense. Por estos lares, la independencia de la mujer no ha llegado hasta hace bien poco, un par de décadas a lo sumo. Al menos, a base de mucha lucha han conseguido instalarse en el mundo empresarial y académico. Pero aún queda un buen trecho que recorrer…

Javier Sanz – Falta, pero esto ya no hay quien lo pare. Hay muchas mujeres, con nombre y apellidos, que lucharon por la igualdad, pero también grupos de mujeres anónimas que decidieron tomar las riendas de sus vidas. El masivo reclutamiento de hombres para luchar en la Primera Guerra Mundial, obligó a que fuesen las mujeres las que ocupasen los puestos de trabajo vacantes en las fábricas, en el campo, en la Administración… Y para sorpresa de muchos, el mundo siguió girando, las fabricas produciendo, los campos dando sus frutos… ¡¡¡Estaban tan capacitadas como los hombres!!! Terminada la contienda, los hombres que sobrevivieron regresaron a sus hogares y se encontraron con una realidad desconocida: una nueva generación de jóvenes liberadas que se habían acostumbrado a disponer de su propio dinero y que rehusaban ocupar el papel de amas de casa. La lucha por la igualdad había calado en la sociedad, y ya nadie podría pararla.

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También hay ejemplos en el libro de mujeres que tomaron las armas, tampoco les ha faltado coraje y valor…

Javier Sanz – Tomaron las armas para defender a los suyos o a su país, y en muchas ocasiones haciéndose pasar por hombres porque las mujeres oficialmente no podían estar en el frente de batalla. Hay ejemplos de mujeres coraje en la Antigüedad, de niñas luchando en las Cruzadas, de la mujer más condecorada por la historia que terminó mendigando un trabajo de limpiadora, de la que se compró un tanque para vengar la muerte de su marido, de heroínas en la Guerra de Independencia española… de mujeres de armas tomar en cualquier tiempo y lugar.

Unas prologuistas de lujo, menudo plantel…

Javier Sanz – El prólogo o, mejor dicho, los cuatro miniprólogos también tienen su historia. Habíamos barajado varios nombres para ese menester y por unas circunstancias u otras no acabábamos de cerrar ese tema. Los días pasaban, la editorial nos apremiaba… y no teníamos nada. Así que, ante situaciones desesperadas medidas desesperadas. Lanzamos un SOS y… fue genial. Elisenda Roca, Olga Viza, Estrella Montolio y Rosa Mª Calaf –compañeras del programa Gente Despierta (RNE)- se ofrecieron y, ellas mismas, decidieron la opción de los cuatro miniprólogos. Así que, agradecidos y encantados con el resultado.

xurxoY no quiero dejar atrás a un ilustrador que siempre ha acompañado a Javier en su carrera literaria, el brillante Xurxo. Su trabajo es genial.

Javier Sanz – No sólo ha ilustrado todos los libros que he publicado, sino que me ha acompañado en todos los proyectos en los que me he embarcado. Y seguirá haciéndolo mientras él quiera, porque por mi parte sólo tengo palabras de agradecimiento y admiración.

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