Inicio Edad Media Los Médicis, el Sacro Impero Romano y los Tulipanes

Los Médicis, el Sacro Impero Romano y los Tulipanes

Compartir

Existe un enfoque que percibe el cambio social no como una línea ascendente de continuo progreso que culmina con la modernidad, sino como una sucesión de ciclos en la que lo moderno es visto como una etapa más en la rueda de la historia de la humanidad, en la que se aprecia la aparición, desarrollo y caida de diversas sociedades y culturas. No existe un cambio lineal, sino circular. La teoría de los ciclos económicos se incluye en este enfoque y, como ya vemos que nada es nuevo, citaremos tres crisis que sacudieron a nuestros antepasados;

 
 

LA FAMILIA
Fue una de las principales familias de la Italia del . Controlaban la política de Florencia, tenían cierta ascendencia con los Papas y ayudaron al ascenso de Leonardo Da Vinci entre otros gracias a su mecenazgo -aunque en interés propio-. La fuente de su riqueza tenía sus raíces en el sistema bancario que habían fundado a finales del siglo XIV. Bajo la dirección de Cosme de Medici el Banco subió como la espuma; pero había un problema… se caracterizaban por tener una reserva de efectivo peligrosamente baja, apenas el 10% del activo. Naturalmente el banco se derrumbó, y con él los ahorros de miles de personas que habían confiado a ciegas en ellos. Hasta Carlos VIII también salió malparado. Naturalmente, acabaron siendo “corridos a gorrazos”. No me consta en ningún archivo histórico que acabaran devolviendo el dinero.

 
 


Cuando los países aumentan rápidamente su deuda pública para “tapar agujeros” -o en este caso para financiar las guerras-, el resultado nunca es bueno. En el siglo XVII no había manera de sostener la Guerra de los 30 años, por lo que los Estados del Imperio comenzaron a acuñar nueva moneda a fin de pagar a proveedores y soldados. Había un problema, al fundir las nuevas monedas se mezclaban con metales de menor valor. Estas monedas devaluadas fueron pasadas en territorios extranjeros para limitar el daño económico que pudiera ocurrir al Imperio. Pero como un boomerang, las monedas regresaron… y a medida que la gente se dió cuenta comenzaron los disturbios, los soldados se negaron a aceptar la moneda “envilecida” como pago y panfletos sediciosos fueron distribuidos. La inflación elevó tanto los precios que el dinero acabó siendo un juguete para los niños.

LOS Y LA TULIP-MANÍA
Tiene el dudoso honor de ser la primera “burbuja” económica moderna registrada. Cuando la flor del tulipán se introdujo en los Países Bajos a principios del siglo XVII se hizo inmediatamente muy popular. Se desató una verdadera locura consumista hacia esta flor entre los ciudadanos. Dado que esta planta solo crece en ciertas épocas del año (gracias Padre Mundina) los holandesdes establecieron un mercado de futuro. Cuando no había , los consumidores podían comprar los derechos de los bulbos cuando estuvieran disponibles. Los especuladores pronto empezaron a explotar el mercado y subieron los precios de los bulbos a niveles alarmantes, llegándose a vender un puñado de ellos por el equivalente a 10 años de salario medio de un trabajador. En 1637 estalló la burbuja y los precios retrocedieron a los valores iniciales; los inversores vieron su dinero “borrado del mapa” y el colapso financiero trajo la ruina a más de uno…
Tenemos ordenadores y satélites… pero que poco hemos cambiado.

Imágenes: WikiCommons, Listverse

7 COMENTARIOS

  1. La teoría de los ciclos -o mejor dicho, “las teorías” -tienen muchos partidarios. Ciclos de 10, 50 o más años. La explicación es sencilla: no hay nada mágico ni divino en ello (la historia no está escrita de antemano), sino que se debe a que el hombre tropieza siempre con la misma piedra. Hay más mito de Sísifo que intermediación divina.
    Un saludo.

  2. Cayetano,
    Estas teorías tienen sus partidarios y los no tanto entre los historiadores, que te voy a contar. Aunque mi humilde opinión es que tan sólo es un problema de semántica, al fin y al cabo los errores se acaban repitiendo. Al igual que tú no apelo a la divinidad de eso de llevar la piedra a cuestas, sino a la propia naturaleza del ser humano. En el año 2345 d.C. todo seguirá igual. Si llegamos…
    Un saludo

  3. Que poco hemos cambiado. Nada diría yo salvo los avances tecnológicos que no sirven de mucho salvo para globalizar desgracias en tiempo real. Sabemos como terminaron aquellos ¿y nosotros? ja eso es lo que nos jugamos hoy.
    Bss y buena semana

Amigo de HDNH, puedes dejar tu comentario ;-)