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Los juegos infantiles en la Antigua Roma

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Hoy es innegable que la recreación constituye una de las actividades esenciales en la crianza de un menor. Instituciones internacionales y ordenamientos jurídicos se han encargado de blindar la recreación y el entretenimiento de los niños y niñas.

En la Antigua Roma también se tenía un concepto similar sobre los juegos infantiles. En efecto, documentos escritos y pictográficos revelan la importancia que le daban las familias romanas a la recreación de los más pequeños. Más allá de la condición socioeconómica de cada clan familiar, el entretenimiento no podía faltar para los menores.

Significado del juego

Usualmente se recuerdan los juegos romanos como ceremonias muy solemnes y con un evidente trasfondo religioso. Por ejemplo, se resaltan los juegos gímnicos, donde los participantes iban totalmente desnudos a realizar pruebas de lucha, pugilato, carreras, entre otras. Tales rituales deportivos iban dedicados a dioses como Apolo y Cibeles, según Plinio El Viejo.

Sin embargo, parece que en los juegos infantiles no existía solemnidad alguna. La idea era solo divertirse, además de disfrutar del aire libre y de la socialización con otros menores. Muchos de estos juegos fueron improvisados y solamente realizados en los límites de una ciudad. Por ello, numerosos juegos permanecieron en un segundo plano para los historiadores y recibieron el nombre de la provincia o ciudad donde se habían inventado.

Los juegos y juguetes de los niños romanos

Las características de los juguetes que usaban los infantes romanos dependían tanto de su estatus socioeconómico como de su edad. Aunque, actualmente, los juguetes más populares entre los niños de cuatro años son los bloques de madera y las pizarras para dibujar, en la Antigua Roma los pequeños de esa edad habituaban practicar juegos de azar.

Según los pocos textos de Suetonio que sobrevivieron al tiempo, los niños jugaban con dados, con monedas para el cara o cruz o con guijarros escondidos en una mano. Curiosamente, esta clase de juegos, aunque simples e inofensivos, estaban prohibidos para los adultos.

Tradicionalmente, los niños romanos solían construir sus propios juguetes. Por eso, los juguetes como la rueda, al ser de fácil manufactura, eran muy populares entre los infantes. Igualmente eran muy practicados los juegos de estrategia similares al ajedrez. En varios grabados también se han identificado juguetes similares a las peonzas y a las canicas.

En cuanto a las niñas, sus juguetes comúnmente emulaban los objetos domésticos y la maternidad. En los hogares más humildes, las pequeñas hacían muñecas de arcilla, de trapo y/o de madera. También fabricaban diminutas cocinas de madera, las cuales eran talladas con ayuda de sus padres. Mientras tanto, en las familias más adineradas las niñas se entretenían con muñecas hechas de oro y plata y otros minerales preciosos.

Tanto niños como niñas jugaban con balones y a las carreras. A los infantes más fuertes les gustaba simular luchas pugilísticas entre ellos y las niñas a veces hacían de público, como se puede observar en algunos grabados.

(*) Créditos imagen: pixabay

4 COMENTARIOS

  1. Igualito que ahora. Los niños ya no juegan. Son sus juguetes y sus maquinitas las que juegan por ellos. Los chicos de hace cuarenta o cincuenta años éramos más parecidos en eso a los romanos.
    Un saludo.

    • Y hemos crecido, salvando excepciones, con unos valores culturales y morales bastante más elevados que los chicos de ahora. No se pueden meter a todos en el mismo saco, pero tristemente la gran mayoría están en manos de las redes, abandonan la lectura, las ciencias, las humanidades, y se dejan llevar por la «cultura» de la imagen.
      Saludos Cayetanus!

  2. Exactamente. De esa cuenta, muchos jóvenes intentan hacer sus propias reglas, en razón que no han socializado, ya por juegos, o imitando a los adultos. Lo malo, que además de perder una expresión cultural, quedan en manos de extremistas y el crimen organizado.

    • Cuanta razón Francisco, no tan sólo los hábitos han ido a peor, sino que están los jóvenes (y no tanto) en manos de auténticas mafias internacionales, comenzando por Facebook y Twitter.
      Un saludo!

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