Una de las ciudades más bellas de Europa. En julio de 1991, la ciudad de Leningrado después de 77 años de gobierno comunista retomó su nombre original, San Petersburgo. Un centro importante para la ciencia, el arte y la industria, esta gran ciudad fue la capital rusa durante más de doscientos años, ganándose el apodo de «La Venecia del Norte». Sin embargo, a comienzos del siglo XVIII, San Petersburgo no existía.
El delta del río Nevá había sido geográfica y políticamente importante durante más de mil años cuando, en 1703, el zar Pedro I lo recuperó como parte de su «Guerra del Norte» con Suecia.

De una fortaleza a una ciudad
Pedro el Grande admiraba enormemente la cultura y la tecnología europeas, incluso viajaba de incógnito y hacía grandes rutas para ampliar sus conocimientos; deseaba una gran ciudad europea para él, y con la que pudiera comerciar y navegar en el oeste.
La fortaleza de Hare fue pensada como un proyecto más grande, y aunque el delta era un gran pantano, ya estuviese congelado o inundado, ordenó la construcción de una gloriosa capital. El arquitecto italiano Domenico Trezzini diseñó una nueva ciudad de estilo barroco, con amplias calles abiertas, enormes edificios, catedrales y palacios. Si la construcción de la fortaleza de Pedro había sido dura para los trabajadores, la ciudad fue mucho peor: más de 30,000 reclutas y prisioneros murieron en condiciones espantosas.
La disentería y la malaria estaban a la orden del día, los trabajadores sufrían desnutrición y el castigo variaba desde azotes hasta la mutilación y ejecución. Bosques enteros tuvieron que talarse para obtener madera, nivelaron las colinas y llenaron los lagos; la piedra era ya tan escasa que Pedro I prohibió a cualquier otra persona en Rusia usarla, bajo pena de exilio.

A algunos zares les disgustaba la ciudad, prefiriendo la antigua Moscú (como Nicolás II, el último zar de Rusia) y bajo el gobierno comunista del siglo XX fue rebautizada y reemplazada como capital por Moscú. Pasarían más de siete décadas hasta recuperar su nombre original. Una ciudad bellísima, pero construida a capricho de un zar que antepuso su vanidad al sudor y la sangre de los suyos.
Referencias: Wilde, Robert. «La creación de San Petersburgo». ThoughtCo, 26 de agosto de 2016, thoughtco.com/creation-of-st-petersburg-4078824 .








Mucha historia vieron sus piedras.
Un saludo, Félix.
Pese a que es una ciudad de nuevo cuño ya tiene historia a sus espaldas: «Lo que pasa en San Petersburgo allí se queda»
Saludos, Cayetano!