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Vasco de Gama, el poder de los cítricos, la cura del escorbuto y vuelta a empezar

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La enfermedad del escorbuto fue “curada” ya en 1497, cuando la tripulación de Vasco de Gama descubrió el poder de los cítricos

Manuel I le confió al marino portugués (tras la muerte de su padre) el mando de una pequeña escuadra, con el título de capitão-mor de la flota, y un 8 de julio de 1497 zarpó del puerto de Santa María de Belém, a orillas del río Tajo, Lisboa, con la intención de bordear la costa africana, doblar el cabo de Buena Esperanza e ir en busca de la India.

El escorbuto era un gran problema en los marítimos de largo recorrido y causaba innumerables bajas. La dieta de los marineros estaba compuesta por galletas y carnes en salazón, por lo que carecía de “principios ácidos” que fuesen útiles contra la enfermedad. Fue en una de sus expediciones cuando Vasco de Gama y sus hombres se dieron cuenta de que los cítricos prevenían y paliaban los efectos de la enfermedad. Naturalmente no tenían ni idea de lo que era la Vitamina C, pero aquello funcionaba.

Pero, cosas de la vida, esta cura fue olvidada, redescubierta, malinterpretada, confundida, y puesta en duda durante cientos de años, a pesar de ser una de las principales causas de muerte de la gente de mar y otros exploradores. En la década de 1870, la “cura de los cítricos” estaba desacreditada, y durante casi sesenta años, el escorbuto, a pesar de tener curación, con investigaciones científicas que lo respaldaban, siguió matando gente, incluidos varios hombres de la expedición de Scott al Polo Sur en 1911.

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En una de las travesías de Colón, unos marineros con escorbuto sabedores de su destino, pidieron al capitán que los dejasen en una isla para morir con dignidad. Tiempo después, al pasar la nave otra vez por la isla en su regreso, vieron que aquellos marineros que abandonaron a su suerte seguían vivos y estaban completamente recuperados. El motivo de su “milagrosa” recuperación no fue otro que el de alimentarse con vegetales frescos. De hecho, al creer la tripulación que era un auténtico milagro, bautizaron a la isla como Curazao (curación)

El escorbuto siempre fue un problema (uno más) para marineros y exploradores

Esto continuó hasta que la vitamina C finalmente se aisló en 1932 durante una investigación con conejillos de Indias. No obstante, hay que hacer mención que el escorbuto también se curaba en 1747, cuando el médico escocés James Lind demostró en uno de los primeros experimentos médicos controlados que los cítricos eran una cura efectiva para la enfermedad. Desde ese momento, la Royal Navy incluía una dosis diaria de jugo de lima para ser mezclada con grog de marineros, y el escorbuto dejó de ser un problema en los largos viajes oceánicos.

Pero seguíamos sin aprender la lección. Un grupo de científicos altamente capacitados a comienzos del sabía menos sobre el escorbuto que un capitán de barco promedio en los tiempos de Napoleón. Scott dejó una base [del Polo Sur]abundantemente aprovisionada de carne fresca, frutas, manzanas y jugo de lima, y se dirigió al hielo durante cinco meses sin protección contra el escorbuto, confiando en que no corría riesgo alguno. ¿Que había pasado?

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En la segunda mitad del , la cura para el escorbuto otra vez se había perdido. La de cómo sucedió esto es una sorprendente demostración del problema de la involución, y cómo el progreso en un campo de estudio puede llevar involuntariamente hacía atrás a otra parcela de la .
(*) Referencias: MentalFloss, República de las Ideas Imágenes: Flickr, Wikimedia Commons

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