“Me parece nauseabundo”: Elon Musk desata su guerra personal contra Netflix

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Por Manuel Sánchez

Cuando creíamos haber visto todo en la era de las guerras culturales digitales, Elon Musk aparece y nos da una lección de efecto dominó en tiempo real: un solo meme, un llamado al boicot y, voilà, empiezan los movimientos millonarios en el tablero mundial del streaming. ¿Está Netflix en jaque o Elon Musk solo está subiendo el volumen de una vieja pelea?

Elon Musk: De Wikipedia a Netflix, la cruzada continúa

El magnate sudafricano no ha dejado títere con cabeza en las últimas semanas. Hace unos días, despotricaba contra Wikipedia por considerarla una enciclopedia “completamente sesgada y de izquierdas”. Pero claro, Elon nunca descansa y ha encontrado un nuevo enemigo en Netflix. Si alguien pensaba que el streaming era solo para relajarse y ver series, que se prepare: para Musk, es otro campo de batalla en la guerra cultural que agita desde hace años a Estados Unidos y al resto de occidente.

Sus críticas no son improvisadas. En los últimos años, Musk ha apuntado una y otra vez contra la plataforma reina del vídeo bajo demanda. Su argumento: acusa a Netflix de tener un “sesgo woke” y de promover “argumentos LGTBI”. Para demostrarlo, ha convertido su cuenta de X (antes Twitter) en un escaparate constante de memes y burlas dirigidas al gigante rojo del entretenimiento.

Un caballo de Troya trans(género): la gota que colma el vaso

Pero esta vez, Musk ha decidido pasar a la acción directa. Ha pedido abiertamente a sus seguidores y seguidoras que cancelen sus suscripciones a Netflix. ¿La razón? Una serie infantil en la que aparece un personaje trans. Así de simple, así de polémico.

Según lo contado por Jaime García Cantero y Nuño Domínguez en ‘El Ministerio de Ciencia y Tecnología’ de Hoy por Hoy, Musk está pidiendo un boicot desde sus redes y viralizó un meme con un caballo de Troya “woke transgénero” intentando entrar en un castillo llamado ‘Nuestros niños’. Ese es el nivel de sutileza de Musk, según los analistas. Y los efectos no se han hecho esperar: el movimiento ha significado pérdidas millonarias para la plataforma, mostrando que el poder de convocatoria de Musk sigue en plena forma.

  • Llamamiento público al boicot
  • Meme viral para movilizar a la audiencia
  • Pérdidas económicas cuantificables en pocos días

Pero lo más grotesco para algunos observadores no es solo el boicot en sí, sino el trasfondo: la serie en cuestión es una adaptación de un libro muy conocido en Reino Unido. Y sí, en el texto original ya existía ese personaje trans. Es decir, el “problema” ni siquiera es exclusivo de Netflix.

La libertad de expresión, ¿en retroceso?

Más preocupante, según los analistas, es el ambiente que Musk fomenta. “Es otro paso en esta guerra cultural en la que entra Estados Unidos y, por extensión, todo occidente, sobre temas que creíamos absolutamente superados como la libertad de expresión”, reflexionan García Cantero y Domínguez.

El asunto genera inquietud: en pleno siglo XXI aún se discute si un autor puede crear los personajes que quiera en una serie de dibujos animados. Tras el comentario de Musk, los hilos de X se llenan de seguidores dispuestos a calificar como transgénero o gay a cualquier personaje de la plataforma, algo que para los analistas resulta, en sus palabras, “bastante nauseabundo”.

¿Resistir el ciclón o dejarse arrastrar?

Frente a las pérdidas millonarias y las presiones, García Cantero y Domínguez instan a Netflix a resistir cualquier embate, igual que lo hizo Disney cuando algunos de sus presentadores fueron objeto de polémica. Argumentan que ceder ante este tipo de ataques conduciría a lugares peligrosos para la libertad creativa y la diversidad:

  • Resistir como estrategia a largo plazo
  • Evitar precedentes peligrosos de autocensura

El escenario dibujado no da lugar a medias tintas: “Desgraciadamente, estamos cediendo terreno y por eso vienen las presiones”. Musk, mientras tanto, se perfila como el paladín de unos valores propios que busca instaurar masivamente a través de su plataforma XTV, maximizando, por supuesto, el rendimiento económico. Porque, como bien apuntan los comentaristas, “al final, detrás de todo esto está el dinero”.

Conclusión: El choque entre la visión de Musk y empresas como Netflix va mucho más allá de una serie infantil o un simple meme viral. Es el último episodio de una batalla cultural donde están en juego la libertad de creación, el modelo económico del entretenimiento y el pulso por el sentido común digital. Ya lo dice el refrán: a río revuelto, ganancia de magnates. Que nadie baje la guardia: la batalla está lejos de acabar (y las suscripciones de Netflix, también).

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