¿Quieres ver cómo será la Tierra dentro de 250 millones de años?

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Por Manuel Sánchez

¿Te preguntas cómo será nuestro planeta dentro de 250 millones de años? Si pensar en el futuro suele acelerarte el pulso, tranquilo: la tectónica de placas, afortunadamente, va a cámara lenta. Prepárate, porque el viaje por la historia lenta de la Tierra es fascinante y, sorprendentemente, más emocionante que hacer cola para un combo en McDonald’s.

La danza eterna de los continentes

Vivimos en un mundo de vértigo: arte, restauración, tecnología, ciencia… ¡todo va a toda pastilla! A veces incluso nos aburrimos frente a un TikTok o esperando unas patatas fritas. Pero la Tierra, sabia y paciente, tiene su propio ritmo, determinado por los movimientos de unos grandes bloques llamados placas tectónicas. Esos movimientos, muy lentos, son los verdaderos arquitectos de nuestro entorno.

De primeras, puede que este tema no te levante del asiento de la emoción, pero atención: esos movimientos son los responsables de los grandes terremotos de Japón que llenan las noticias, y también de ese sentimiento de pequeñez al caminar por las montañas. Las placas tectónicas han dado forma a todo el planeta tal como lo conocemos… ¡Y seguirán haciéndolo!

Supercontinentes: la saga de las rupturas y los reencuentros

Los continentes no son estáticos; se mueven constantemente, reuniéndose una y otra vez para formar lo que se llama un supercontinente. ¿Creías que el divorcio era cosa solo de humanos? La Tierra inventó el concepto hace millones de años. Uno de los supercontinentes más antiguos conocidos es Columbia, con más de 1.500 millones de años, el cual agrupaba casi todas las masas continentales del planeta.

Columbia, tras varias centenas de millones de años, se rompió en piezas más pequeñas. Pero los continentes, tercos, volvieron a juntarse para dar lugar a Rodinia, que existió hace más de mil millones de años y acabó por fragmentarse también, hace aproximadamente 750 millones de años. Así, el vaivén de supercontinentes ha sido una constante en la historia terrestre.

El más famoso de todos, el «influencer» de los supercontinentes, es Pangea. Seguro que has escuchado este nombre. Puedes encontrar videos de su fragmentación y, confía, no dejan indiferente. Los científicos incluso han compilado datos sísmicos de los últimos cientos de millones de años para mostrar cómo y a qué velocidad se han formado los continentes actuales gracias a la investigación de la Universidad de Sídney.

¿A qué velocidad se mueven los continentes?

Si piensas que las placas se deslizan todas igual de rápido, ¡error! A veces van muy despacio, a veces algo más rápidas. Por ejemplo, durante la división de Pangea, la corteza terrestre se desplazaba a unos 20 milímetros por año. Sí, más o menos como crecen tus uñas de los pies. Así de paciente es la Tierra (y no, cortarse las uñas no influye en la deriva continental, lo hemos consultado).

El futuro: ¿cómo será el próximo supercontinente?

Ahora que ya tienes un resumen del pasado y una idea general de cómo funcionan las cosas, llega la pregunta del millón: ¿cómo será el planeta en 250 millones de años?

Lamentamos desilusionarte: ni la ciencia más moderna puede decirlo con precisión. Predecir la velocidad de las placas a tan largo plazo es prácticamente imposible y, aunque abundan los modelos y proyecciones, todos son especulativos. Aun así, los científicos ya han bautizado varias posibles versiones del próximo supercontinente, que podría formarse en unos 250 millones de años. Aquí tienes algunos datos sobre la que, según el modelo de C. R. Scotese, llaman «Pangea Proxima»:

  • Sólo Nueva Zelanda y Escocia permanecerán como territorios aislados.
  • Los demás países se fusionarán en una gigantesca masa terrestre.
  • Las Américas quedarán junto a África.
  • Europa estará situada al norte del nuevo continente.
  • Francia estará muy lejos de su actual forma de hexágono, en el extremo norte, y compartirá frontera con Gran Bretaña. ¡Vaya mudanza!

Todo esto está basado en la proyección de Scotese, que ha añadido los puntos de encuentro de los distintos países a la imagen científica original. Si te gustan las fronteras cambiantes… ¡este es tu hobby para los próximos cien millones de años!

Conclusión: la tectónica de placas y el futuro de la Tierra

La Tierra se reinventa a un ritmo muy diferente al nuestro: lo que hoy es una fila para unas patatas se convierte, a escala planetaria, en toda una odisea de continentes viajando, reuniéndose, separándose y volviendo a encontrarse. No sabemos exactamente cómo será el futuro supercontinente, pero sí podemos estar seguros de una cosa: la tectónica de placas seguirá modelando el mundo mucho después de que nosotros salgamos de la cola del McDonald’s. Así que la próxima vez que mires un mapa… imagina a la Tierra cambiando de look a su propio ritmo.

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