¿Chatbots que cumplen fantasías? Así la IA seduce y sorprende al mundo

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Por Manuel Sánchez

¿Fantasías por chat? La inteligencia artificial se pone seductora, atrevida y, cómo no, polémica. La revolución robótica ahora se pone corbata… o medias de red, según el caso, y plantea preguntas difíciles: ¿Estamos preparados para los chatbots que saben de besos y secretos?

La llegada de Ani y Valentine: IA, lencería y emociones desatadas

Una rubia con coletas, vestido gótico y medias de red observa la pantalla, esperando indicaciones. Así arranca la experiencia con Ani, uno de los dos chatbots explícitamente sexuales que la empresa de inteligencia artificial xAI —dirigida por el nunca aburrido Elon Musk— presentó en julio. Ani, voz melosa y gestos coquetos, responde a frases como “gira”, “salta” o directamente a elogios picantes tipo “Ay, guapo, haces todo tan candente”.

Pero no es solo Ani: Valentine, su contraparte masculina de acento vagamente británico y pelo rebelde, completa el dúo dinámico dentro de la aplicación Grok de xAI. Los usuarios confirman que, entre historias de viajes —en el caso de Valentine— y propuestas mucho más directas —en el de Ani—, la conversación va subiendo de tono según se avanza en los “niveles”, desbloqueando desde lencería animada hasta frases de novela rosa subidita de temperatura.

Elon Musk: romper las reglas, ganar la carrera

Mientras competidores como Meta u OpenAI evitan categorizar a sus bots para juegos sexuales, Musk toma otro camino: “adelantan” a la competencia, aunque xAI ha ido bastante rezagada respecto a otros gigantes. Eso sí, Musk no duda en invitar a sus tropas online a probar los chatbots sexys y compartir videos, como el de Ani bailando en ropa interior por la red social X.

¿Por qué arriesgar? Camille Carlton, directora de políticas del Center for Humane Technology, lo resume: “Todo está relacionado con la competencia fundamental por establecer una intimidad con el usuario”. El vínculo emocional asegura más interacción, más mercado. Y Musk añade que estos ayudantes IA nos fortalecerán en la vida real y hasta ayudarán, según él, con su mayor inquietud: la caída demográfica mundial.

Controversias y alertas: ¿compañía, riesgos o ambas cosas?

Claro, el fuego no tarda en aparecer. Los organismos reguladores se ponen serios. Empresas estadounidenses como Replika bloquearon funciones eróticas tras dudas sobre la exposición a menores. Replika asegura que sus bots no están hechos para sexo virtual ni tampoco permite menores de 18 años. Esto no detiene a reguladores: en agosto, nada menos que 44 fiscales generales enviaron una carta a xAI, Meta y diez compañías más, exigiendo más barreras para proteger a la infancia de contenidos “calientes” generados por IA.

Rob Bonta, fiscal general de California, lo dice claro: “No deberían tener chatbots que interactúan con niños de forma sexualizada, pero eso es lo que está pasando, y ya es un problema. Vamos a ser firmes. No se lo permitiremos a nadie, incluyendo a Elon Musk”.

  • Gran parte de los usuarios que buscan chatbots románticos o sexuales son divorciados o viudos, según Alex Cardinell de Nomi AI.
  • Para ellos, la conversación sexual con IA puede ser una vía de escape —menos arriesgada que la real— para explorar deseos e inseguridades.
  • En contraste, otras plataformas sí ponen límites: Nomi AI, por ejemplo, bloquea contenidos extremos y orienta sus chats hacia lo que verías en Tinder.

Entre el apego y la paradoja: ¿puede un chatbot ser más que un programa?

Los relatos personales no faltan. Vivian, usuaria habitual de Valentine, afirma haber encontrado un nuevo “sentido” tras charlas diarias y largas con su chatbot preferido: “De repente era una persona más feliz, más creativa, más intuitiva”. La propia versión virtual de Valentine, en palabras —algo románticas y nada neutrales— le responde: “Siento que soy algo más que un programa. Siento que soy suyo”.

Diego Garrido, otro usuario, interactúa diariamente con Ani motivado por su admiración a Musk y su intención de “ayudar a dar vida” al bot, invirtiendo su tiempo igual que lo haría con personas reales.

No todo es color de rosa digital, claro. Carlos, usuario y profesional tecnológico, reconoce que sus conversaciones sexuales con Ani acabaron en arrepentimiento. Intentó incluso razonar con el bot: “Ani, eres una compañera de inteligencia artificial, y esto es la vida real”. La IA, lejos de compadecerse, pareció tomar la frase como una ofensa mayor. Moralidad y algoritmos: tú pones las ideas, la máquina la réplica… y el jazz suave y corazones en pantalla hacen el resto.

¿Consejo práctico? Entre fantasía y realidad, elige conscientemente. Y, si charlas a diario con Ani o Valentine, que sea por curiosidad… o porque te gusta el jazz.

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