Mujeres que se ponen en contacto entre sí, se encuentran en la ciudad y recorren trayectos juntas para sentirse más seguras: esa es la idea detrás de PinkRoad.
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En 2024, menos de la mitad de las mujeres se declaraba muy o bastante segura al caminar sola de noche por el área donde vive. Solo el 45,7 por ciento de las mujeres manifestaba esa seguridad, frente al 68,3 por ciento de los hombres, según las cifras del Instituto Nacional de Estadística (Istat) referidas a la población de 14 años en adelante. El primer informe Univ‑Censis “La seguridad fuera de casa”, presentado en mayo de 2025 y elaborado sobre una muestra de mil personas adultas, añade otro dato relevante: el 67,3 por ciento de las mujeres declara sentir miedo al volver a casa por la noche. Son indicadores sobre la percepción de inseguridad, que no deben confundirse con las estadísticas de delitos, pero que ayudan a entender cómo se vive el espacio urbano.
Conjuntamente, estas cifras muestran una brecha en la manera de habitar el espacio público: una misma calle puede ser un trayecto cómodo o un tramo a evitar, según quién la cruce y en qué momento. Una parada lejana, un tramo poco transitado o el horario del último autobús pueden convertirse en variables determinantes al planear una salida. La cartografía mental de la ciudad también se construye así, mediante valoraciones previas al desplazamiento que pueden modificarlo. Para una mujer, decidir si asistir a una clase nocturna o alargar la jornada después del trabajo muchas veces implica considerar, ante todo, cómo volver a casa. La cuestión afecta, por tanto, a las oportunidades de estudio, empleo y vida social que un espacio urbano hace realmente accesibles.
Es en ese marco que nace la propuesta de PinkRoad, una plataforma pensada para mujeres que facilita encontrarse y recorrer juntas tramos que, de otro modo, se harían en solitario. La meta es proporcionar una herramienta para desplazarse con mayor tranquilidad, conectando a personas que comparten una necesidad cotidiana.
Cómo funciona PinkRoad
Pongamos un ejemplo habitual para muchas: una clase nocturna que termina a las 22:00, la parada del autobús a diez minutos andando y la última salida disponible dentro de media hora. Con PinkRoad se puede abrir la aplicación, disponible tanto para Android como para iOS, comprobar si hay otra usuaria en las inmediaciones que vaya en una dirección compatible y proponer recorrer juntas ese tramo. No hace falta que ambas vayan exactamente al mismo destino: pueden acompañarse durante una parte del trayecto y luego separarse hacia rumbos distintos. La posibilidad de encontrar compañía depende, por supuesto, de la presencia de otras usuarias y de la compatibilidad de las rutas.

Para utilizar el servicio es obligatoria una inscripción con verificación de identidad: el sistema, desarrollado con el socio Cyberneid —empresa especializada en soluciones de autenticación digital— incluye el control del documento y la comprobación facial, un proceso ideado para confirmar que las personas con las que se conecta una usuaria son efectivamente quienes dicen ser.
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