“¡Me abuchearon!”: la actriz detrás del éxito ocultaba un dolor impensable

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Por Manuel Sánchez

¡Qué fácil es abuchear desde el sofá! Pero tras cada rostro, incluso aquellos caricaturizados en memes crueles, late una historia más compleja. La de Bella Ramsey, protagonista de la exitosa serie The Last of Us, es un claroscuro de fama, talento y un dolor impensable a causa de la marea de odio digital.

La oleada de abucheos: ¿por qué Bella?

Para entender el fenómeno hace falta sumergirse en las redes sociales, ese circo romano moderno donde Ramsey (Nottingham, 21 años) ha sido señalada con insultos tan creativos como «la mujer más fea del planeta» o «una payasa progre». No han faltado montajes de su cara convertida en monstruos, memes y barbaridades varias. El desdén proviene en su mayoría de sectores afines a la ideología MAGA, con su cóctel habitual de misoginia, homofobia, racismo y transfobia.

  • Críticas por su físico y profesionalidad
  • Ataques de tipo personal y político
  • Insistentes debates sobre su supuesto «mal casting»

Mientras Gustavo Santaolalla y Ksenia Sereda cautivan con música y fotografía, hay una legión que sueña con reemplazar a Bella por Cailee Spaeny (Civil War, Romulus) o, en otro tiempo, hasta por Elliott Page, debido a su parecido con la Ellie virtual. Threads enteros de Reddit analizan cada rasgo de Ramsey, quien llegó al rodaje con solo 17 años.

Un club (muy selecto) de mujeres atacadas

Ramsey no está sola. Rachel Zegler (Blancanieves), Halle Bailey (La Sirenita), Morfydd Clark (Los anillos del poder)… parece que tener ovarios en franquicias de Marvel, Disney o Star Wars es pedirle a internet que afile sus cuchillos. Pero esta fábrica de hostilidades no es exclusiva de nuestra época; ya en los años dorados de Hollywood, actrices como Clara Bow o Maureen O’Hara eran víctimas de rumores diseñados para degradarlas.

Sin embargo, el odio pasó factura. Ramsey confesó a The New York Times que era la primera vez que experimentaba tal reacción negativa, hasta el punto de desarrollar una cierta adicción al scroll, fijándose solo en lo negativo. Finalmente, optó por cerrar sus redes (que mantenía desde los 12 años) debido al acoso y a los perfiles falsos: «Fueron más perjudiciales que beneficiosas. Me siento de maravilla», relató a Kit Harington.

El origen y las trampas de la intolerancia

Desde que The Hollywood Reporter anunció que sería Ellie—heroína de un videojuego comparada con El Padrino, con más de 20 millones de copias vendidas—, se desató la tormenta. Especialmente tras adquirir el protagonismo absoluto gracias a un giro en la trama. Hay quienes no pueden digerir seguir la historia de una heroína lesbiana, especialmente si no les resulta «deseable» en términos convencionales.

Ramsey misma dudó de ser la persona indicada para Ellie: «Me llevó bastante tiempo aceptarlo, incluso después de terminar el rodaje». Pero no era una novata: con once años interpretó a Lyanna Mormont en Juego de Tronos, ganándose el cariño del público. Liam Cunningham (Davos) y Mark Mylod elogiaron desde el primer momento su profesionalidad y talento precoz.

Los creadores Neil Druckmann y Craig Mazin consideraban el desafío enorme: la elección requería una actriz capaz de combinar ingenuidad, inteligencia, peligro y ternura, y tras ver a más de cien candidatas, no tuvieron dudas: Ramsey era Ellie.

Bajo el microscopio: diversidad incomoda y bombardeos de odio

Pero el odio no es solo para ella. Bastó la aparición de una copa menstrual o la mención del comunismo para irritar a los susceptibles. El capítulo «Long, Long Time», centrado en una relación amorosa entre hombres, fue un hito de la ira. Las historias LGBT y la diversidad de cuerpos y personajes, como Abby o la introducción de un personaje trans, solo han aumentado la furia. Hasta la serie ha sufrido el “bombardeo de reseñas”, organizando votaciones de masas en páginas como IMDB para hundir la puntuación del producto antes siquiera de estrenarse.

A diferencia de otras empresas, Naughty Dog promueve la diversidad, y Druckmann lo tiene claro: «Al final, da lugar a mejores historias». Mazin apunta: los fans acaban aceptando, incluso amando a la «chica nueva» pese al rechazo inicial, un proceso tan humano como predecible.

Ramsey, lejos de amedrentarse, ha hablado abiertamente de su no binarismo, de la anorexia, de su salud mental y de su reciente diagnóstico de autismo. Incluso ha apoyado causas como Palestina y, tras el fallo de la Corte Suprema del Reino Unido, firmó con más de 400 profesionales una carta de apoyo a la comunidad trans, no binaria e intersexual. Como Ellie, sabe apañárselas sola… aunque los haters a veces parezcan más letales que cualquier Cordyceps.

Conclusión: ¿Qué nos queda por aprender del efecto Ramsey? Si algo demuestra esta historia es que lo incómodo no es la diferencia, sino la incapacidad de asumirla. Ramsey sigue, contra todo pronóstico, de pie y fuerte. Y si aún dudas en darle una oportunidad, recuerda: el miedo dice más del espectador que del personaje. ¿Te vas a perder la serie solo porque tiene historias que te retan?

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