¡Otra vez el verano nos ha cocinado a fuego lento! Si sentiste que este 2025 el calor era diferente, no estabas exagerando. La ciencia pone fin a las dudas: sí, la culpa es del calentamiento global… y ya sabemos exactamente a quién mirar con el ceño fruncido.
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Un verano de infierno: ¿exageramos o fue real?
Durante los meses de junio, julio y agosto, el mundo –y la siempre resistente «vieja» Europa– fue el escenario de un desfile inédito de olas de calor. Los medios no escatimaron en adjetivos: «récord», «inéditas», «sin precedentes». ¿Drama mediático o constatación científica? Gracias a investigadores de la Escuela Politécnica Federal de Zúrich, tenemos respuestas muy concretas.
Según sus análisis, la fantasía no tiene nada que ver aquí. Veamos un dato escalofriante (irónicamente): durante una ola de calor que duró solo once días, se alcanzó o superó la barrera de 40 °C en treinta y dos ocasiones. Para ponerlo en perspectiva, es la misma cantidad de episodios extremos que se observaban… ¡en cincuenta años de la segunda mitad del siglo XX! Dicho de otro modo, en apenas once días vivimos lo que antes ocurría en medio siglo. No es una sensación: lo nunca visto es ahora lo habitual.
El factor humano y la multiplicación de riesgos
Los investigadores analizaron 213 olas de calor ocurridas entre 2000 y 2023, distribuidas por todos los rincones del planeta. En todos los casos, las consecuencias han sido dramáticas a nivel humano y económico. La tendencia no deja lugar a dudas: cada ola de calor ha sido más probable y más intensa debido al cambio climático, y la situación se agrava con el tiempo.
- Comparado con la época 1850-1900, la probabilidad de olas de calor en 2000-2009 se multiplicó por 20.
- Entre 2010 y 2019, esa probabilidad se multiplicó hasta por 200.
¿Los responsables? Todos tenemos parte de culpa con nuestras actividades diarias, sí. Pero no todos jugamos en el mismo equipo (ni con la misma camiseta): hay jugadores de peso pesado en el banquillo climático.
El dedo acusador apunta: las empresas que sí lo sabían
El estudio va más allá del reparto tradicional de culpas entre individuos y países. El autor principal, Yann Quilcaille, explica con claridad: esta vez, el foco está en las grandes empresas industriales. ¿Por qué? Porque su huella de carbono es sencillamente colosal, y porque hay algo todavía más chocante: estas compañías sabían desde los años 80 que seguir explotando combustibles fósiles cambiaría el clima. Aun así, priorizaron sus intereses económicos. ¡Y vaya si persiguieron beneficios!
La investigación revela que, dentro de las 180 empresas más grandes emisoras de gases de efecto invernadero (labor petrolera, gasífera o cementera), solo 14 de ellas son responsables de una emisión total equivalente al resto de las 166 juntas. El podio, poco sorprendente, lo ocupan nombres como Saudi Aramco, Gazprom o la célebre ExxonMobil. Por si quedaban dudas de qué liga juegan.
Por cierto, y no es ningún secreto: los propios científicos de ExxonMobil predijeron en 1982 cuánto se calentaría el planeta si se seguía quemando petróleo y gas, y advirtieron sobre las consecuencias «potencialmente catastróficas». Menuda bola de cristal tapada con dólares.
¿Y ahora qué? Responsabilidades, ciencia y futuro
Hoy la ciencia puede señalar con precisión a los grandes culpables. Ahora, la pelota está en el tejado de los políticos: ¿aplicarán de verdad el célebre principio de quien contamina, paga?
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Mientras tanto, los investigadores siguen adelante, extendiendo su lupa a otros fenómenos meteorológicos extremos que tampoco son manjares para el futuro: lluvias torrenciales, sequías y demás sorpresas del menú climático.
En resumen:
- El aumento brutal y acelerado de olas de calor es un hecho comprobado.
- El cambio climático, causado principalmente por la acción humana (y más aún por ciertas empresas), lo está amplificando.
- Sabían lo que iba a pasar… y siguieron.
Así que la próxima vez que el termómetro te haga sudar el alma, recuerda: la ciencia ya no deja lugar a dudas, y la historia ya tiene nombres y apellidos. ¿Será suficiente para cambiar las reglas del juego? El clima, y nuestras próximas vacaciones, esperan una respuesta.
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Manuel Sánchez es un periodista curioso por naturaleza, especializado en historias insólitas, datos sorprendentes y esas noticias que pocos se atreven a contar. Explora lo extraño, lo viral y lo inesperado con una mirada aguda y entretenida. Con estilo dinámico y siempre bien informado, le descubre los hechos más comentados… antes de que se hagan virales.
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