Alarma en la ciencia: detectan un virus de murciélago “sospechosamente similar” al Covid

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Por Manuel Sánchez

Mientras el mundo apenas empieza a recuperar el aliento tras el maratón de la pandemia de COVID-19, la ciencia levanta una ceja (¡o las dos!): investigadores han encontrado en Brasil un nuevo coronavirus en murciélagos, tan similar al SARS-CoV-2 que pone los pelos de punta. Prepárese para girar su radar científico, porque la naturaleza no descansa…

Un descubrimiento inquietante en los murciélagos brasileños

Científicos acaban de identificar una nueva cepa de coronavirus en murciélagos de Brasil, nombrada BRZ batCoV. Lo alarmante es que este virus comparte un elemento clave con el famoso SARS-CoV-2: una característica que podría permitirle saltar la barrera entre especies. Aunque no es motivo para sacar la vajilla de emergencia, los expertos destacan la importancia de este hallazgo para la vigilancia sanitaria global.

El punto débil: sitio de clivaje por furina ¿El pase VIP viral?

La gran preocupación es el llamado «sitio de clivaje por la furina» (o FCS, para quienes buscan impresionar en las reuniones familiares), situado en la proteína Spike de BRZ batCoV. ¿Por qué tanta alarma por este sitio? Porque es sospechosamente similar al que se encuentra en el SARS-CoV-2. Para quien no lo tenga fresquísimo en la memoria, la furina es una enzima que, al cortar allí, facilita que el virus entre a las células humanas con sorprendente eficacia. Justamente este mecanismo fue en parte responsable de la elevada contagiosidad del coronavirus responsable de la reciente pandemia.

Eso sí, la presencia de este FCS en el BRZ batCoV no es un pase directo al cuerpo humano. No significa que vaya a causarnos una pandemia ahora mismo, pero sí es una señal de alerta, de esas que hacen que a los virólogos se les acelere el pulso. En ciencia, mejor cuidar que curar…

Barreras, vigilancia y el potencial pandémico latente

Los investigadores recalcan que otros betacoronavirus también tienen un sitio similar de clivaje por furina y no han causado pandemias humanas. Ahora bien, no hay que bajar la guardia. Esta característica podría facilitar la adaptación del virus a seres humanos si aparecen otras mutaciones. Y aquí viene el verdadero reto: en ciertas regiones del mundo donde la vigilancia viral es escasa, como América, estos virus pueden circular sin ser detectados durante mucho tiempo.

  • El estudio examinó 70 murciélagos en Brasil, revelando que el nuevo virus podría llevar tiempo entre nosotros sin haber llamado la atención.
  • La mayoría del conocimiento sobre coronavirus en murciélagos proviene de Asia, África o Medio Oriente, dejando a América en la sombra, como el eterno secundario de la película.
  • Por eso, los científicos piden reforzar la vigilancia para identificar virus potencialmente zoonóticos antes de que den el salto.

La combinación de un FCS funcional y un monitoreo insuficiente es una receta preocupante. Aunque no se ha comprobado que BRZ batCoV pueda infectar humanos, la ciencia está pidendo una estrategia proactiva: entender la diversidad viral y preparar medidas antes de que se encienda de nuevo la alarma global.

Un recordatorio (poco sutil) para nuestra vigilancia sanitaria

El hallazgo, reportado en la plataforma de pre-publicación BioRxiv, nos recuerda lo frágil que es la vigilancia frente a virus emergentes. Incluso sin pruebas directas de transmisión a seres humanos, BRZ batCoV sirve de recordatorio: la naturaleza está repleta de virus que podrían, algún día, cruzar la frontera de las especies, y no precisamente para hacernos un favor.

Frente a esta realidad, tres cosas parecen esenciales:

  • La colaboración internacional
  • El secuenciamiento genético intenso
  • La vigilancia ecológica (cazadores de virus, ¡al acecho!)

Solo así podemos anticipar y mitigar los riesgos en un mundo donde la próxima pandemia podría estar a la vuelta de la esquina… o volando sobre nuestras cabezas.

Comprender la filogenia y las características funcionales de los coronavirus de murciélagos es más que una curiosidad científica: es la llave para prevenir la próxima pandemia. Este inesperado hallazgo brasileño invita a los científicos del planeta a monitorear de cerca los reservorios animales y a estar siempre listos para detectar cualquier amenaza que asome la cabeza, aunque sea por la grieta de una cueva.

Por cierto, este artículo ha sido preparado a partir de las aportaciones de Brice, periodista apasionado por las ciencias, con un especial cariño por el espacio y la paleontología. Desde hace casi una década colabora con Sciencepost, compartiendo nuevos hallazgos y los temas más curiosos del mundo científico. ¡Manténgase atentos y que la ciencia les acompañe!

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