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Richelieu, el poder de la Francia de Luis XIII

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Malo malísimo pero más listo que una tea, un gran valido para un inútil rey. El Cardenal Richelieu dominó la historia de  desde 1624 hasta su muerte como primer ministro de Luis XIII, sucediendo a Luynes que murió en 1621. Richelieu es considerado uno de los políticos más importantes de la historia de Francia, amén de haberle hecho bien la puñeta a nuestro país.

Era el tercer hijo del Señor de Richelieu. Fue educado en París en el Collège de Navarre, desde donde fue a una escuela militar y luego al Collège de Calvi donde estudió teología. El plan era que Richelieu se hiciera cargo del obispado familiar en Luçon, en Poitou. En abril de 1607, después de recibir una dispensa papal ya que solo tenía 21 años, fue ordenado sacerdote y obispo.

El rey Luis XIII y Ana de Austria
El rey Luis XIII y Ana de Austria

¿Cómo llegó un hombre nacido en una familia noble menor y que administraba una diócesis pequeña y pobre a dominar Francia desde 1624 hasta 1642?

Richelieu tenía una gran ambición de poder. En 1614 había logrado una buena reputación como excelente administrador en su diócesis y fue considerado un gran orador en las reuniones de los Estados Generales. Esto llegó a oídos de la que fuera regente, María de Médici, quien recompensó a Richelieu llevándolo a la corte real en noviembre de 1515, donde fue nombrado capellán de la nueva reina, Ana de Austria. El favorito real, Concini, también creía que Richelieu tenía talento y lo había nombrado Secretario de Estado para Guerra y Asuntos Exteriores.

Cuando Concini fue asesinado en 1517, parecía que la carrera política de Richelieu había terminado. María de Médici fue exiliada a un chateau en Blois y Richelieu fue con ella. En 1622, la madre del rey fue de nuevo reinstalada en la corte como resultado de las hábiles negociaciones de Richelieu con Luis XIII. María persuadió a su hijo de que Richelieu era un político altamente cualificado y que le sería de gran ayuda.

Ninguno de los políticos que habían reemplazado a Luynes tras su muerte en 1621 resultó ser bueno en su tarea y Francia cada vez más estaba más involucrada aunque aún no militarmente en la Guerra de los Treinta Años. Luis XIII sabía que era necesario un reemplazo a largo plazo para Luynes y en abril de 1624, Richelieu recibió un escaño en el Consejo Real y, en agosto de 1624, fue nombrado Primer Ministro.

Castillo de Richelieu, siglo XVII
Castillo de Richelieu, siglo XVII

El tiempo que pasó Richelieu como primer ministro es notable por muchas razones. Atacó a los hugonotes; reformó la armada y el ejército; aplastó cualquier rebelión contra el absolutismo; recaudó dinero por cualquier método requerido y supervisó una política exterior que fue diseñada para hacer de Francia el poder más grande de Europa. Se decía en aquellos tiempos que o te gustaba o lo odiabas, que no había término medio.

En noviembre de 1642, Richelieu cayó enfermo. Murió el 4 de diciembre de 1642. Su época como primer ministro había traído sufrimientos indescriptibles a la población francesa, pero había empujado a la nación hacia el camino de la gloria. Justo días antes de su muerte, Richelieu le escribió a Luis XIII:

“Tengo el consuelo de dejar tu reino en el más alto grado de gloria y reputación”

Luis XIII murió poco después en mayo de 1643. Su hijo Luis tenía solo 4 años, por lo que se formó una regencia encabezada por Ana de Austria, la Reina Madre, y el Duque de Orleans, el antiguo noble rebelde. En el testamento del rey, a Ana se le ordenó trabajar con los ministros designados por Richelieu para sucederlo, de modo que las políticas de Richelieu continuaran. La reina logró forzar al Parlamento de Paris a liberarla de las condiciones del testamento y le permitió gobernar como lo deseaba en nombre de su hijo.

Detalle del Mausoleo de Richelieu, en la capilla de la Sorbona
Detalle del Mausoleo de Richelieu, en la capilla de la Sorbona

Entre los placeres más mundanos del cardenal estaban sus gatos, incluido un angora negro con un nombre muy poco cristiano, Lucifer. Richelieu no tuvo hijos, y dejó parte de sus vastas riquezas en herencia de sus gatos para que estuvieran bien cuidados, eran famosas sus extravagancias culinarias para con ellos. Pero había hecho muchos enemigos en vida, y su voluntad no se cumplió, ya que después de su muerte, sus amados felinos fueron masacrados por los soldados suizos.

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2 COMENTARIOS

  1. Cuando los reyes son ineptos para gobernar, suelen florecer estos validos avispados que manejan el país a su antojo. Menos mal que en este caso teníamos a D’ Artagnan y los Tres Mosqueteros. Jejeje.
    Un saludo, Félix.

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