La verdad oculta tras el fantasma más inquietante de la última película de guerra

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Por Manuel Sánchez

Si crees que todos los fantasmas solo aparecen en las casas embrujadas o para anunciar la Navidad, te equivocas: también se asoman en mitad del fuego cruzado y de la historia reciente de España. Hoy atravesamos el humo y la pólvora para descubrir la verdad oculta tras el fantasma más inquietante de la última película de guerra española.

Una película con más fantasmas que balas: ¿qué es “Un fantasma en la batalla”?

El 17 de este mes aterrizó en Netflix “Un fantasma en la batalla”, dirigida y escrita por Agustín Díaz Yanes. Y que no te tiemble el pulso: no la confundas con “Una batalla tras otra” (ni tampoco con “La infiltrada”, que es otra cosa y salió hace un año). Esta es la vuelta a la dirección de Díaz Yanes, tras títulos como “Nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto” y “Alatriste”. El filme, estrenado en muy pocas salas el 3 de octubre por exigencia de productor (atención a Juan Antonio Bayona, que viene con medalla tras “La sociedad de la nieve”), busca pasar por alfombra roja optando a galardones.

“Un fantasma en la batalla” es un thriller basado en hechos reales (pero luego veremos cuánta realidad es mucha realidad) y cuenta la historia de una guardia civil infiltrada en ETA durante la década de los 90 y principios de los 2000. No le falte mérito a la protagonista, porque en esta ocasión es Susana Abaitua la que se lleva el foco, representando una de las candidaturas firmes al Goya 2026 como mejor actriz protagonista. Y si eres de los que repasan series, te sonará gracias a “Patria” de HBO, o la reciente “Los Farad” de Prime Video.

Una generación de actrices, dos películas y la identidad tras la leyenda

No es casualidad: en apenas meses se han estrenado dos películas españolas sobre mujeres infiltradas en ETA. Y aunque el público se ha llenado de curiosidad por conocer quién inspiró a estos personajes, la respuesta será tan intangible como el propio título: por motivos de seguridad, la verdadera identidad nunca verá la luz. Eso sí, mientras Carolina Yuste encarnó a una policía basada en Elena Tejada en “La infiltrada”, aquí Susana Abaitua se mete en la piel de una guardia civil. Con tanto cambio de uniforme en el cine, más de uno necesitará un esquema pegado a la nevera.

El dónde y el cuándo también varían según la cinta. En este caso, la acción de “Un fantasma en la batalla” comienza en el País Vasco y termina en Francia, cubriendo desde principios de los años 90 hasta 2004, el punto final que coincide con la Operación Santuario: esa operación donde se detuvo a los números uno de ETA (muy bien interpretados, por cierto, por Ariadna Gil, Mikel Losada y hasta el mismísimo director Jaime Chávarri) y se desmanteló buena parte de los escondites de armas y explosivos.

Entre la realidad y la ficción: ¿cuánto hay de cierto en la historia?

  • La película reproduce hechos documentales: los informativos de la época, asesinatos cada vez más selectivos por parte de ETA en los 90, manifestaciones multitudinarias y los funerales correspondientes.
  • Díaz Yanes confesó que la escena que más difícil le resultó fue la del asesinato de Miguel Ángel Blanco, mostrando el momento solo fugazmente y desde la distancia.
  • El guion se escribió durante la pandemia, en un momento en que Díaz Yanes pensaba que no volvería a rodar tras “Oro” (2017).
  • Y aquí viene la gran revelación del director: “Quitando los asesinatos, que son todos verdad, porque son terriblemente ciertos y además salen; lo demás es todo verdad y todo es mentira al mismo tiempo. Por ejemplo, el personaje de Susana Abaitua es inventado”.

Así que si sales del cine preguntándote cuánto hay de verdad en la pantalla, la respuesta te alegrará (o te dejará igual de perplejo): las bases son verídicas, las caras y las historias, ficción. Al fin y al cabo —perdón, sin guiones aquí— el cine se alimenta tanto de hechos reales como de su capacidad para inventar.

La elección del reparto y el regreso de Díaz Yanes

Agustín Díaz Yanes nunca ha ocultado su debilidad: lo suyo son los actores, no los directores. Para él, acertar con el protagonista es media batalla ganada. Y con Susana Abaitua, nacida en Vitoria en 1990 y con 15 años de carrera, no falló. La actriz se erige ahora como favorita al Goya, aunque las votaciones no se abran hasta bien entrado diciembre, con una gala prevista para el 28 de febrero en Barcelona. Así que calma con los pronósticos.

¿Y quién puso en el radar a Abaitua? Fue Mariano Barroso, anterior responsable de cine en Netflix España, quien la recomendó personalmente, convencido tras verla en varios trabajos destacables.

  • El trío de productores lo completan Belén Atienza y Sandra Hermida, dando empaque a la vuelta a los ruedos de Díaz Yanes.
  • En el reparto también destacan Ariadna Gil, Mikel Losada y Jaime Chávarri, todos en el papel de miembros de ETA.

En resumen: “Un fantasma en la batalla” pone bajo lupa la delgada línea entre el hecho y la ficción, narra una época convulsa de la historia reciente y nos recuerda que, a veces, los fantasmas más inquietantes vienen disfrazados de carne y hueso… y con una buena interpretación merecedora de premios. Si aún no la has visto, no temas: todavía te espera en Netflix (y alguna que otra sala). Solo recuerda: en el cine, todo es más real… aunque también todo puede ser mentira.

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