¿Alguna vez oíste hablar de las 7 maravillas del mundo antiguo y te preguntaste si realmente han desaparecido o si queda algo en pie más allá de tu libro de texto de historia? Prepara el pasaporte (o por lo menos la imaginación), porque la respuesta te va a sorprender, empezando por una pirámide imbatible y terminando en ruinas, leyendas… ¡y hasta una historia de amor con jardines montañosos!
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¿De dónde salen las famosas 7 maravillas?
Durante la época helenística, los autores griegos no se dedicaban solo a filosofar, sino que les gustaba confeccionar listas de lo mejor de lo mejor: las grandes obras arquitectónicas y escultóricas de su época. Pero, ¿por qué solo siete? Para la cultura helenística, el siete era el número perfecto, probablemente porque sumaba los cinco planetas conocidos, el Sol y la Luna. Y con esa perfección numerológica, nacieron las 7 Maravillas del Mundo Antiguo.
- La Gran Pirámide de Guiza
- Los Jardines Colgantes de Babilonia
- La Estatua de Zeus en Olimpia
- El Templo de Artemisa en Éfeso
- El Mausoleo de Halicarnaso
- El Coloso de Rodas
- El Faro de Alejandría
¿Qué queda realmente de ellas? Estado actual maravilla por maravilla
- La Gran Pirámide de Guiza. Situada en el norte de Egipto, es la única maravilla que no solo sigue en pie, ¡sino que puedes visitarla! Tardaron unos 20 años en construirla y se terminó hacia 2560 a.C., en honor al faraón Keops. Con sus 146,5 metros de altura, fue la estructura humana más alta del mundo hasta la catedral de Lincoln en el siglo XIV.
- Jardines Colgantes de Babilonia. El rey Nabucodonosor II mandó a construir esta montaña ajardinada para consolar a su esposa Amitis, nostálgica de su tierra montañosa. Así, hacia el año 600 a.C., en pleno terreno árido, surgieron jardines de 24 metros de alto, con canales de agua y plantas exuberantes. Pero, ¿queda algo? La fuente no lo aclara, así que, si los encuentras, ¡avisa!
- Estatua de Zeus en Olimpia. Una obra del famoso Fidias, erigida en un santuario de Olimpia (la primera sede olímpica). Medía unos 12 metros, construida hacia 435 a.C., representando a un Zeus imponente sobre un trono de madera de porcino decorado de oro, ébano, marfil y piedras preciosas. Un monumento para dioses… pero del que no queda nada en la actualidad.
- Templo de Artemisa en Éfeso. Obra del arquitecto cretense Quersifrón y su hijo Metagenes, en la ciudad portuaria de Éfeso (hoy Turquía), con la ayuda de los artistas más célebres de la época. ¡127 columnas de 18 metros cada una! Este templo sobrevivió ataques varios, incluyendo el incendio provocado por Heróstrato (solo buscaba fama, qué sorpresa), pero finalmente fue destruido en 401 d.C.
- Mausoleo de Halicarnaso. Mausolo, jefe del imperio persa, decidió en 350 a.C. construirse a sí mismo y a su esposa Artemisa una ciudad espectacular. La tumba tenía 46 metros de alto y un perímetro de 134. Un terremoto en 1404 acabó con ella, y hoy solo el Museo Británico de Londres guarda información sobre su existencia.
- Coloso de Rodas. Hablamos de una estatua colosal, de ahí el nombre (nada de modestia), de 32 metros, alzándose sobre un pedestal de mármol en el puerto, dedicada a Helios, el dios sol. Fabricada de bronce y hierro y erigida hacia 280 a.C. Lamentablemente, duró solo unas seis décadas: un terremoto en 226 a.C. la hizo desaparecer sin dejar rastro.
- Faro de Alejandría. Alejandro Magno fue quien fundó este faro hacia 331 a.C., un regalo de luz para los marinos que llegaban a la isla de Faro en Egipto. Sufrió varios terremotos, logrando sobrevivir a muchos de ellos. Pero, al final, las ruinas que quedaban colapsaron en el siglo XV y hoy solo quedan recuerdos (y algún que otro puzzle histórico).
Resumen maravillosamente claro: ¿hay algo que visitar?
Si pensabas hacerte el tour completo de las siete maravillas clásicas, tendrás que conformarte con una sola: la pirámide de Guiza. El resto forman parte del universo de las leyendas, los terremotos y los sueños imposibles de la antigüedad. Aun así, su historia sigue atrayendo a curiosos, turistas y soñadores, demostrando que, aunque desaparecidas en su mayoría, las siete maravillas jamás dejan de maravillarnos.
Reflexión final: ¿qué nos enseñan estas maravillas?
Ya sea visitando la pirámide o imaginando los jardines colgantes, todas nos recuerdan que la pasión humana por crear, soñar y dejar huella es tan antigua como la civilización misma. Hoy en día, quizás no tengamos colosos de bronce ni faros mitológicos, pero la necesidad de asombrarnos sigue tan vigente como en tiempos de los griegos. ¿Nuestro consejo? Nunca pierdas la capacidad de maravillarte, aunque sea delante de una gran piedra (o pirámide).
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Manuel Sánchez es un periodista curioso por naturaleza, especializado en historias insólitas, datos sorprendentes y esas noticias que pocos se atreven a contar. Explora lo extraño, lo viral y lo inesperado con una mirada aguda y entretenida. Con estilo dinámico y siempre bien informado, le descubre los hechos más comentados… antes de que se hagan virales.
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