Más cuento que Calleja, las morcillas de Don Saturnino

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Una frase muy repetida y que hace alusión a un personaje del siglo XIX, Saturnino Calleja Fernández, creador de una Editorial en 1885 y que adquirió fama por la publicación de cuentos infantiles, los más célebres de la época. A él le debemos que muchos cuentos no se perdieran y los pudieran disfrutar las gentes de entonces, aunque tenía una pequeña “manía”.

Esa manía no era otra que su costumbre de cambiar los cuentos originales a su antojo. Citemos un ejemplo: “El Soldadito de Plomo” cada vez que salía del cuarto de los juguetes lo hacía siempre por “devoción a la Virgen del Pilar”, poco que ver con la historia real 🙂 Otro ejemplo de las licencias que se tomaba Saturnino (y herederos) era cambiar los finales o los títulos. Así, Hansel y Gretel pasaron a llamarse Juanito y Margarita, y el Barón de Münchhausen pasó a ser El Barón de la castaña.

Aquella expresión tan utilizada al terminar los cuentos de “y fueron felices y comieron perdices y a mí no me vieron porqué no quisieron” se la sacó de la manga, y un sin número de cambios y variaciones que, muchas, han perdurado hasta nuestros días.

Sin duda hay que agradecerle a Saturnino la difusión de los cuentos, pero de lo que no cabe duda es que también se hizo famoso por la introducción de “morcillas” (como se dice en el argot teatral) en cada libro que publicaba. Todo un personaje.

4 COMENTARIOS

  1. Que tipo más original. Yo publico y yo cambio. Pero lo que importa es lo que disfrutaron los chicos de la época en dónde el leer lo era todo. Bss y buena tarde

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