Hay algunos casos en que la capital de un país no coincide con la ciudad líder desde el punto de vista económico. Pero en ninguno de ellos la diferencia es tan acusada como en el caso de Nueva York, ya que la capital de E.E.U.U., Washington DC, es una urbe premeditadamente política que sus fundadores, encabezados por George Washington, quisieron consagrar a los asuntos públicos y no a los negocios.
Aun así, es poco conocido que Nueva York fue la capital del país. Duró poco más de un año. Pero entre abril de 1789, cuando George Washington juró como presidente y julio de 1790, Nueva York fue la capital de la nación. La ciudad contaba entonces con una población de 28.000 habitantes.
Los hombres y mujeres de la clase alta vestían a la última moda de Londres o París, pero las calles estaban sin pavimentar, eran angostas y torcidas, sin luz y con frecuencia intransitables debido a los cerdos y otros animales que por allí vagaban.

Jefferson y Hamilton estaban estancados en el asunto, hasta que el primero accedió a aceptar la demanda de Hamilton de que el gobierno federal asumiera las deudas de guerra de la república. A su vez, Hamilton abandonó el sueño de mantener a la ciudad como la capital de la nación.









Sin duda, la más emblemática de las ciudades norteamericanas. Son muchos los que, equivocadamente, responden «Nueva York» si preguntas hoy por la capital de los EEUU.
Un saludo, Félix.