Apodada la «Octava Maravilla del Mundo», la habitación que una vez simbolizó la paz entre Prusia y Rusia, fue robada por los nazis y desapareció para siempre. Aunque muchos de nosotros asociamos el ámbar con la resina fósil que contenía el ADN de dinosaurio en «Parque Jurásico», esta joya, que precisa 50 millones de años para formarse, ha cautivado a los europeos, y especialmente los rusos durante siglos debido a la fastuosa Sala de Ámbar adornada con joyas y piedras preciosas.

Regalo de oro
La construcción del cuarto ambarino comenzó en 1701. Fue instalada originalmente en el palacio de Charlottenburg, hogar de Federico I, el primer rey de Prusia. La sala fue diseñada por el escultor barroco alemán Andreas Schlüter y construida por el artesano danés Dan Gottfried Wolfram. Pedro el Grande quedó maravillado con la habitación en una visita, y en 1716 el rey de Prusia -entonces Federico Guillermo- se «lió la manta a la cabeza» y decidió regalarla a la gran Rusia, con el objetivo de cimentar una alianza Prusia-Rusia contra Suecia.
La Sala Ámbar fue enviada a Rusia en 18 grandes cajas e instalada en la Casa de Invierno de San Petersburgo como parte de una colección de arte europeo. En 1755, la zarina Isabel ordenó que la habitación fuera trasladada al Palacio de Catalina en Pushkin, llamada Tsarskoye Selo, o «Aldea del Zar». El diseñador italiano Bartolomeo Francesco Rastrelli rediseñó la habitación para que encajara en su nuevo espacio más amplio usando el ámbar adicional enviado desde Berlín.

Saqueo nazi
El 22 de junio de 1941, Adolf Hitler inició la Operación Barbarroja, enviando tres millones de soldados alemanes a la madre Rusia. La invasión condujo al saqueo de decenas de miles de tesoros artísticos, entre ellos la fastuosa Sala Ámbar, ya que los nazis la querían recuperar pues se atribuían su propiedad.
Cuando los alemanes se trasladaron a Pushkin, funcionarios del Palacio de Catalina intentaron desmontar y esconder la Sala Ámbar. E incluso intentaron ocultar la habitación detrás de una delgada pared. Pero el truco no engañó a los soldados alemanes, que desmontaron la Sala Ámbar en 36 horas, la empacaron en 27 cajas y la enviaron a Königsberg (actual Kaliningrado). La habitación fue reinstalada en el museo del castillo de Königsberg en la costa báltica.

Conspiraciones, maldiciones y construcción
¿Dónde está la sala ámbar?
Parece difícil de creer que cajas con cientos de kilos de ámbar podrían evaporarse, y no son pocos los historiadores que han tratado de resolver el misterio. La teoría más simple es que las cajas fueron destruidas por los bombardeos de 1944, aunque la robustez de las paredes del castillo invitan a pensar que no, su grosor de dos metros aguantaron bien la artillería pesada aliada.
Otros creen que el ámbar todavía está en Kaliningrado, mientras que algunos dicen que fue cargado en un barco y se puede encontrar en algún lugar en el fondo del mar Báltico. En 1997, un grupo de detectives de arte alemanes recibió un soplo de que alguien estaba tratando de vender un pedazo de la habitación ámbar. Fueron a la oficina del abogado del vendedor y encontraron uno de los paneles en Bremen, pero el vendedor era hijo de un soldado fallecido y no tenía ni idea del origen del panel. Una de las teorías más extremas es que Stalin realmente tenía una segunda habitación ámbar y los alemanes robaron una falsificación.
Otro aspecto extraño de esta historia es la «Maldición de la Sala Ambar». Muchas personas conectadas con esta historia han acabado mal… Tome Rohde y su esposa, por ejemplo, que murieron mientras la KGB buscaba el tesoro. O el General Gusev, un oficial de inteligencia ruso que murió en un accidente automovilístico después de hablar con un periodista sobre la Sala Ámbar. O el ex soldado alemán Georg Stein, que en 1987 fue asesinado en un bosque bávaro.









Madre mía, la de vueltas que puede dar una habitación!!!
Estupendo artículo, como siempre
A saber ande andará… Se dice que los aliados (sobre todo USA) se la repartieron, o puede que esté en el famoso «tren del oro» en alguna mina salina a buen recaudo.
Abrazo, JakeSnake¡
Nunca en la historia una habitación fue tan codiciada por unos y por otros. A estas alturas de la película es raro que no haya dado señales de vida. ¿Quién la va a querer tener escondida cuando vendida a pedazos podría hacer rico a cualquiera?
Un saludo, Félix.