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Historia y evolución del correo postal

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Como en el resto de facetas de la humanidad, la correspondencia postal y el material de los sobres y embalajes ha sufrido una constante evolución. Desde los primeros materiales: ya fuesen delicados o toscos, pero costosos, hasta la actualidad, donde las opciones son infinitas, y podemos comprar sobres baratos online y personalizarlos a nuestro gusto.

La evolución del correo desde el antiguo Egipto hasta hoy

El primer uso documentado de un servicio de mensajería organizado lo encontramos en Egipto en el 2400 a.C., cuando los faraones utilizaban mensajeros para enviar decretos por todos los territorio del Estado. La pieza de correo más antigua que ha sobrevivido es de esta cultura, y data del 255 a.C.

También hay evidencia de sistemas postales que datan de la antigua Persia, China, India y Roma. Hoy, la Unión Postal Universal, establecida en 1874, incluye 192 países miembros y establece las reglas para el intercambio internacional de correspondencia.

'El cartero rural' (1899), tarjeta postal ilustrada
‘El cartero rural’ (1899), tarjeta postal ilustrada

Los primeros sobres estaban hechos de tela, pieles de animales o vegetales. Los babilonios envolvían su mensaje en finas láminas de arcilla que luego se horneaban. Estos sobres mesopotámicos se solían usar en correspondencia entre particulares. Los sobres de papel vieron la luz en China, donde el papel se inventó en el siglo II a.C. Conocidos como chih poh, facilitaron sobremanera la comunicación.

Ratones, buzones y correo postal

En 1653, el francés De Valayer estableció un sistema postal en París. Colocó los primeros buzones de correo tal y como los conocemos. Su empresa depositaba allí las cartas (siempre y cuando los clientes usaran los sobres con franqueo pagado que él mismo vendía). Todo iba viento en popa, hasta que los negocios de De Valayer fueron a pique, ya que un envidioso empresario rival decidió poner ratones vivos en los buzones asustando a sus clientes.

Carteros de principios del siglo XX
Carteros de principios del siglo 20

El primer sello de correos adhesivo

Un maestro de escuela de Inglaterra, Rowland Hill, inventó el sello adhesivo en 1837, un hecho por el cual fue nombrado caballero. Gracias a su ingenio y esfuerzo, el primer sistema de sello postal en el mundo fue emitido en Inglaterra en 1840. Hill también creó las primeras tarifas de franqueo uniformes basadas en el peso y tamaño. Las “estampillas” de Hill hicieron que el franqueo de prepago fuera posible y práctico.

Rowland Hill, inventor del primer sello adhesivo
Rowland Hill, inventor del primer sello adhesivo

Primer catálogo de pedidos por correo

El primer catálogo de venta por correo fue distribuido en 1872 por Aaron Montgomery Ward, que vendía productos principalmente a agricultores rurales que tenían dificultades para llegar a las grandes ciudades para ir a las tiendas. Ward comenzó su negocio en Chicago con una inversión de 2,400 dólares. El primer catálogo consistía en una sola hoja de papel con una lista de precios, que mostraba los productos en venta y las instrucciones para hacer el pedido. Los catálogos luego se convirtieron en libros ilustrados. En 1926, se inauguró la primera tienda minorista de Montgomery Ward en Plymouth, Indiana. En 2004, la compañía fue relanzada como una empresa de comercio electrónico.

El primer clasificador postal automático

El ingeniero canadiense Maurice Levy inventó un clasificador postal automático en 1957 que podía procesar 200,000 cartas por hora, con un margen de error de un sobre cada 10,000, lo cual hizo que las cartas y paquetes llegaran antes a su destino. El Departamento de Correos de Canadá había encargado a Levy que diseñara y supervisara la construcción de un nuevo sistema electrónico de clasificación de correo electrónico, controlado por una máquina. Un prototipo hecho a mano fue probado en la sede postal en Ottawa, y funcionó. El envío postal había dado un paso de gigante en su evolución.

Cuando era legal enviar un bebé por correo

Érase una vez, era legal enviar un bebé por correo en los Estados Unidos. Sí, el “correo de bebés” era algo real, y hubo varios casos. El 1 de enero de 1913, el Departamento de Correos de EE.UU. comenzó a entregar paquetes. Los estadounidenses se enamoraron instantáneamente del nuevo servicio y pronto se enviaron por correo todo tipo de artículos, como sombrillas, objetos cotidianos y, sí, bebés.

Las regulaciones postales eran escasas en 1913, y no especificaban exactamente “qué” podía o no podía enviarse por correo a través del incipiente servicio de paquetería. Así que a mediados de enero de 1913, un bebé en Batavia, Ohio, fue entregado por un transportista del servicio de Entrega Rural a su abuela a una milla de distancia. Los padres del niño pagaron 15 centavos por el franqueo y aseguraron a su hijo por 50 dólares.

bebes por correo

A pesar de que el Director General de Correos calificaba de inhumana esta práctica, al menos cinco niños más fueron oficialmente enviados y entregados entre 1914 y 1915.
Afortunadamente, no hay casos de bebés que se perdieran o fueran devueltos a su remitente.

El viaje más largo realizado por un niño “enviado por correo” tuvo lugar en 1915 cuando una niña de seis años se “facturó” desde la casa de su madre en Pensacola, Florida, a la casa de su padre en Christiansburg, Virginia. La niña de 22kg de peso hizo el viaje de 721 millas en un tren de correo por solo 15 centavos en estampillas postales. El franqueo era más barato que un billete de tren. (Danny Lewis, Smitsonian)

El Departamento de Correos detuvo oficialmente el “correo de bebés” en 1915, después de que finalmente entraran en vigor las nuevas regulaciones postales que prohibían el envío de seres humanos por correo.

Incluso hoy en día, los reglamentos postales de algunos países permiten el envío de animales vivos, como aves de corral, reptiles o abejas, bajo ciertas condiciones. Pero no más bebés, por favor.

Historia del correo en España

A lo largo de la Historia, las sociedades han evolucionado a través del contacto entre sus miembros. El comercio y la comunicación han sido indispensables en ese proceso. Por ello, la transmisión de noticias es tan remota como su propia historia.

La organización del correo en España se debe a los romanos. El cursus publicus, como se denominaba, recorría toda la geografía de Hispania a través de una cuidada red de caminos portando los mensajes para el ejército o los administradores romanos.

Posteriormente, durante la Edad Media, los numerosos reinos en los que se dividió España crearon sus propios sistemas de correo. Los mandaderos iban de una corte a otra con los encargos de sus reyes. También los comerciantes o las instituciones religiosas o universitarias tenían sus propios mensajeros. La organización postal en España fue transformándose progresivamente con la unificación de los reinos bajo la monarquía de los Reyes Católicos, con el descubrimiento de América y luego con la ampliación de territorios en Europa durante el reinado de Carlos I.

Primera emisión de sellos de España
Primera emisión de sellos de España

Al mismo tiempo, la concesión del privilegio real del correo a la familia Tassis, centralizó en sus manos todo el orden postal tanto en España como en Europa.
Con el cambio de dinastía a principios del siglo XVIII, el correo dejó de ser una concesión del monarca para convertirse en una Renta Real.

El 8 de julio de 1716 con el nombramiento de Juan Tomás de Goyeneche como Juez Superintendente y administrador General de las Estafetas por parte de Felipe V, el servicio de Correos se convierte en responsabilidad del Estado.

Hoy en día, estamos conectados en tiempo real gracias a internet, pero las cartas siempre tendrán un toque especial, más humano, bello y tangible.

Referencias: Correos España, Smithsonian Imágenes: Flickr, WikimediaCommons

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2 COMENTARIOS

  1. Lo de mandar a los niños por correo -sin poner remite, a ser posible- tiene su puntilto. No nos des ideas.
    En otro orden de cosas, escribir una carta, con esa ceremonia de cerrar el sobre, pegar el sello y echarla al buzón, es como poner un disco de vinilo en el plato del equipo de música, una ceremonia, un ritual que nos conecta mágicamente con tiempos de juventud.
    Un saludo, Félix.

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