Elisabeth Kubler-Ross nos dio una lección de vida increíble, ayudó a mucha gente en la transición a la muerte y trabajó arduamente para cambiar la perspectiva mundial sobre la salud mental. Su dedicación le valió ser nombrada en 27 ocasiones doctora honoris causa, y creó el modelo Kubler-Ross que describe las cinco etapas del duelo (negación, enojo, negociación, depresión y aceptación).
Creado para definir las etapas que experimenta un individuo ante la certeza de su propia muerte, el modelo ahora es ampliamente aceptado como la base de cómo la gente progresa ante cualquier pérdida trágica en la vida.

Kubler-Ross pronto se dio cuenta del tratamiento inhumano que se le dispensaba a los pacientes mentales y enfermos terminales durante su primera residencia en el Manhattan State Hospital. Allí comenzó un programa que le llevaría al trabajo de su vida, el tratamiento a pacientes terminales y la afrontación de la muerte.
La idea de que los moribundos puedan tener algo que enseñar a los vivos parece evidente. Después de todo, como dijo la psiquiatra a la revista LIFE en 1969, ¿quién mejor para ofrecernos enseñanzas sobre «la crisis humana final» que aquellos que están en medio de ella?. «Cuando quería saber cómo era ser esquizofrénico», dijo la Dr. Kübler-Ross, «Pasé mucho tiempo con esquizofrénicos. ¿Por qué no hacer lo mismo? Nos sentaremos con pacientes moribundos y les pediremos que sean nuestros maestros».

Kubler-Ross continuó su trabajo en la Facultad de Medicina de la Universidad de Colorado y Chicago. Dio conferencias a estudiantes de medicina sobre la muerte y creó programas para que los residentes médicos cambiaran su forma de tratar a los pacientes moribundos. En 1969, Kubler-Ross fue autora del impactante libro Sobre la muerte y los moribundos, que presentaba por vez primera las cinco etapas del duelo.
Escribió veinte libros traducidos a todos los idiomas y recibió numerosos premios y distinciones. En 1999, la revista Time la nombró como una de los 100 pensadores más importantes del siglo. A Kubler-Ross también se le atribuye la cofundación de la American Holistic Medical Association. En este centro estableció un centro de curación y tratamiento para pacientes terminales y sus seres queridos. Sus planes para abrir más tarde un centro pediátrico para niños con enfermedades terminales no se llegaron a realizar.








Una mujer tenaz y valiente. Imprescindible.
Saludos, Félix.
Y por supuesto no la podíamos pasar por alto su mención. Ante todo y por encima de su clase científica, una buena persona.
Un saludo, Cayetano.