¿Alguna vez has soñado con viajar al pasado para advertirte sobre aquel corte de cabello dudoso o saltar al futuro solo para ver si los coches vuelan de verdad? El viaje en el tiempo ha fascinado a generaciones enteras, desde escritores de ciencia ficción hasta científicos, y ahora algunas teorías empiezan a parecer menos ciencia ficción y más ciencia… ¿y un poco de ficción todavía?
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Un vistazo a la base científica: el espacio-tiempo de Einstein
Primero, pongamos las cartas sobre la mesa. Nuestra comprensión moderna del tiempo se apoya sobre los hombros del mismísimo Albert Einstein y su teoría de la relatividad general. Gracias a esta teoría, el espacio y el tiempo ya no son conceptos separados, sino que forman juntos el famoso espacio-tiempo. Una entidad cósmica que haría palidecer de envidia a cualquier guionista de Hollywood.
Los físicos han puesto a prueba la teoría de Einstein con una precisión admirable, y están convencidos de que es la manera más exitosa que tenemos para describir la estructura del universo. Con estas bases, la comunidad científica explora la posibilidad de viajar en el tiempo, buscando ecuaciones que encajen con la relatividad general.
Las piedras en el camino: materia exótica y paradojas imposibles
Aunque las matemáticas digan que es posible, llevarlo a la práctica es otra historia. ¿Por qué? Aquí van las dos grandes trabas:
- La materia exótica: Para construir una máquina del tiempo, según la física teorética, haría falta un material con energía negativa. Sí, suena a invento de película; pero la física cuántica sugiere que, en teoría, podría existir. Claro, las cantidades que podríamos generar hoy son tan pequeñas y fugaces que ni el mejor mago podría hacerlas durar.
- El mayor rompecabezas: las paradojas temporales: La más célebre es el paradigma de la coherencia. Imagina que construyes una máquina del tiempo y viajas cinco minutos al pasado solo para destruirla. Pero si la destruyes antes de haberla usado… ¿cómo lograste usarla después? Es decir, la máquina está destruida solo si no se destruye. ¿Ves la trampa? Ni Marty McFly podría salvarte de este dilema.
En la ciencia ficción, estos problemas suelen eludirse elegantemente: el héroe evita a toda costa cambiar el pasado. Pero en física, una paradoja revela una incoherencia profunda en toda la teoría, no solo un posible berenjenal argumental. Por eso, el dilema de coherencia no solo señala que viajar en el tiempo podría ser desastroso para los viajeros, sino que podría ser simplemente imposible según las leyes actuales.
¿Una solución a los dilemas? Inmutabilidad y mundos paralelos
Algunos científicos no se resignan. Unos proponen que no hay que eliminar los viajes temporales: hay que eliminar los propios paradojas. Es aquí donde entra en escena el físico Igor Dmitrievitch Novikov con su principio de auto-coherencia. Según esta idea, el pasado sería inmutable: podríamos visitarlo, pero jamás alterarlo. Las leyes de la física se confabularían (de forma amable, se sobreentiende) para impedir cualquier cambio incoherente. Así, ni queriendo podríamos destruir la máquina del tiempo antes de que sea construida.
Si bien la conjetura de Novikov amortigua ciertas paradojas, no las resuelve todas al cien por ciento. Por eso, el asistente de profesor Barak Shoshany de la Universidad Brock, junto a dos estudiantes muy avispados, han propuesto otra teoría aún más peculiar: la de las historias múltiples.
- ¿En qué consiste? Habría varias líneas temporales paralelas. Viajaríamos al pasado en una y cambiaríamos los acontecimientos, pero solo en una segunda línea, no en la original. Esto alinearía la física teórica con la interpretación de Everett en la mecánica cuántica, la llamada teoría de los «muchos mundos».
¿Permite el universo realmente la existencia de múltiples cronologías paralelas? Hoy por hoy, esto son teorías apoyadas en interpretaciones cuánticas, por lo que no hay ningún DeLorean en venta todavía. Sin embargo, Shoshany y sus estudiantes llevan tres años dándole vueltas a una teoría que haría compatibles estas líneas temporales paralelas con la relatividad general. Si lo logran, podrían dejar fuera de juego el paradójico nudo de la coherencia y, ¡por qué no!, abrir la puerta a fantasear (más fundadamente) con viajes al pasado.
Conclusión: ¿Nos espera un futuro… en el pasado?
Aunque viajar en el tiempo sigue siendo terreno resbaladizo incluso para los científicos más visionarios, no cabe duda de que la búsqueda continúa. Dos grandes obstáculos —la materia exótica y los puzzles lógicos— mantienen a raya a los viajeros temporales por ahora. Pero, mientras hay mentes curiosas indagando en los límites de la física, no está prohibido soñar despiertos (o con la máquina del tiempo encendida, si eres audaz). Al final del día, tal vez la mayor hazaña sea seguir preguntando: ¿y si realmente es posible?
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Manuel Sánchez es un periodista curioso por naturaleza, especializado en historias insólitas, datos sorprendentes y esas noticias que pocos se atreven a contar. Explora lo extraño, lo viral y lo inesperado con una mirada aguda y entretenida. Con estilo dinámico y siempre bien informado, le descubre los hechos más comentados… antes de que se hagan virales.
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