¿Miedo a las arañas? Quizá después de conocer a la Theraphosa blondi, la famosa “araña Goliat”, tu respeto por estos pequeños, y no tan pequeños, habitantes de la selva alcance niveles épicos. Imagina cruzarte de noche con una criatura que, patas extendidas, puede alcanzar ¡el tamaño de un antebrazo!
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Conociendo a la gigante de la Amazonía
La Theraphosa blondi, conocida popularmente como la “araña Goliat” o “tarántula Leblond” (un nombre que suena a perfume, pero huele más a selva húmeda), ostenta el récord de ser la especie de araña más grande conocida hasta la fecha. Su existencia fue documentada por primera vez en 1804 por el naturalista francés Pierre André Latreille y bautizada en honor al explorador que la descubrió. Su cuerpo, sin contar las patas peludas, alcanza los 12 centímetros de longitud, pero desplegada puede medir hasta 30 centímetros, lo que equivale aproximadamente a un antebrazo humano. Sí, aquellos que sufren de aracnofobia mejor busquen el botón de escape ahora mismo.
No solo grande… también pesada
No solo impacta por su tamaño colosal, sino también por su peso. Los ejemplares más voluminosos documentados pueden llegar a 170 gramos, lo que en el mundo de las tarántulas equivale a comparar una jirafa con un elefante, según explica Piotr Naskrecki, entomólogo y fotógrafo en el museo de Harvard. Definitivamente, si existiera un concurso de sumo aracnido, la Theraphosa blondi estaría en el podio.
Y por si fuera poco, los habitantes locales de la Amazonía no solamente conocen estos bichos desde hace milenios, ¡sino que incluso se atreven a comerlos! Cuentan que, cocida, esta tarántula tiene sabor a camarón. Además, las poblaciones autóctonas hacen uso de sus colmillos como palillos dentales. Como reza el dicho, en la naturaleza nada se pierde, todo se transforma… incluso tu miedo en curiosidad.
Dientes, veneno… ¿y monstruosa ferocidad?
Ahora, no entres en pánico todavía. Por muy feroz que parezca, la Theraphosa blondi no es mortal para el ser humano. Eso sí: sus colmillos de 2 cm pueden desgarrar carne y provocar una mordedura sumamente dolorosa. Y para rematar la faena, estos colmillos contienen un neurotóxico capaz de paralizar presas, permitiendo que esta amazona con demasiadas patas se dé un festín sin complicaciones. Por fortuna, la concentración de veneno es tan baja que para nosotros, los humanos, el mayor peligro es el susto… y el dolor de la mordida, claro.
La caza es su especialidad, pero no del modo tradicional: por la noche, la araña Goliat se esconde en su madriguera y solo sale a la oscuridad para dar caza a insectos y gusanos. Si la ocasión lo requiere, no duda en atacar animales de mayor tamaño, como ranas o lagartos descarriados que tengan la mala suerte de acercarse demasiado. Así que, por si acaso, mejor mirar dónde pisas.
- Colmillos capaces de cortar carne
- Veneno paralizante (pero no mortal)
- Gusto por presas variadas, desde insectos hasta pequeños vertebrados
Vida secreta bajo tierra
Aunque la Theraphosa blondi no teje telarañas para atrapar a sus presas (olvídate de fantasías de redes brillantes al atardecer), sí utiliza su seda para fortalecer su madriguera y proteger sus huevos contra depredadores. Estas estructuras de seda son invisibles para el ojo humano, ocultas en lo más profundo de sus agujeros subterráneos. Es una arquitecta nocturna y reservada.
La especie habita en el corazón de la selva amazónica, en Sudamérica, donde desarrolla hábitos exclusivamente nocturnos. A pesar de su notoriedad, los botanistas aún conocen poco sobre su comportamiento y ciclo vital. Se estima que las hembras viven entre 12 y 15 años, mientras que los machos, fieles a la costumbre del reino animal, mueren poco después de la cópula, alcanzando una esperanza de vida de 3 a 5 años. Una vida intensa y breve para ellos… y más larga para ellas.
Conclusión: ¿Monstruo o maravilla natural?
La Theraphosa blondi es uno de esos seres que nos recuerdan cuán asombrosa –y vertiginosa– puede ser la biodiversidad de nuestro planeta. En todo caso, si por algún azar viajas a la selva amazónica y te encuentras con una «araña Goliat», respeta su espacio. O, simplemente, piénsalo dos veces antes de intentar usar sus colmillos como palillo… Quizá ya se le haya ocurrido a ella usarlos primero.
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Manuel Sánchez es un periodista curioso por naturaleza, especializado en historias insólitas, datos sorprendentes y esas noticias que pocos se atreven a contar. Explora lo extraño, lo viral y lo inesperado con una mirada aguda y entretenida. Con estilo dinámico y siempre bien informado, le descubre los hechos más comentados… antes de que se hagan virales.
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