No la conocía nadie y ahora todos hablan de esta serie en Netflix: la historia de cómo ‘La extraordinaria playlist de Zoey’ pasó de ser un secreto bien guardado a fenómeno inesperado.
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Un descubrimiento en pleno confinamiento
En el 2020, cuando el mundo se encontraba atrapado en las paredes de sus propias casas, marcados por la incertidumbre, el teletrabajo y las noticias asfixiantes del Covid, para algunos la salvación llegó en formato digital: las series y películas de Netflix. Yo era de esos que, entre teclear para ganarme la vida y devorar contenido, escribía artículos con títulos tan ambiciosos como «las 100 mejores series de Netflix de IMDb». Y si había algo seguro durante aquellos meses, es que necesitábamos historias que nos abrieran una ventanita a otro mundo. Así fue como me topé con una joya en HBO Max: una serie centrada en una joven capaz de escuchar los pensamientos más íntimos de quienes la rodean, pero con un giro irresistible para los fans de los musicales como yo… ¡todo llegaba en forma de canciones y números musicales!
Argumento: más que flashes musicales
‘La extraordinaria playlist de Zoey’ no es un musical al uso. Su protagonista, Zoey Clarke (Jane Levy), es una programadora en una empresa de aplicaciones de San Francisco. Zoey compite junto a su amigo Max (Skylar Astin) por un puesto directivo bajo la supervisión de su exigente jefa Joan (Lauren Graham). Por si la presión profesional no fuera suficiente, su padre, Mitch (Peter Gallagher), sufre una enfermedad neurológica degenerativa que lo ha dejado prácticamente inmóvil y sin habla, mientras su madre Maggie (Mary Steenburgen) carga con el peso emocional y logístico de la situación familiar. Maggie, viendo el estrés de su hija, la anima a hacerse una resonancia magnética. Y ahí empieza la locura: un terremoto, un técnico algo creativo y una lista de reproducción hacen que el cerebro de Zoey se sintonice, literalmente, con el hilo musical mental de todo el mundo.
Y así, de repente: una desconocida le canta «All By Myself», y grupos de gente entonan «Help!» de los Beatles en medio de la calle. Al principio, Zoey cree estar perdiendo la cabeza –¿A quién elegirías tú para contárselo, al médico o a tu vecina carismática?–. Ella opta por Mo (Alex Newell), la vecina que además de tener carisma parece haber leído el manual de empatía y energía vital. Mo, entre dudas propias y humor bien traído, decide convertirse en la consejera musical de la nueva vida de Zoey.
Personajes para amar y momentos para llorar… o cantar
El viaje de Zoey nos lleva de la comedia al drama ligero, de esas situaciones que te arrancan una carcajada nerviosa a otras que, atención, pueden dejarte sin pañuelos en casa (doy fe). La protagonista aprende que su habilidad le permite conectar, ayudar y comprender a quienes la rodean, como ocurre cuando escucha a Simon (John Clarence Stewart) –el ejecutivo cool de la oficina– cantar «Mad Love» y confesar después el dolor por la muerte de su padre.
Las canciones no solo revelan secretos ajenos, también sirven para que Zoey comprenda el dolor de su propia familia, especialmente la batalla emocional de su padre, Mitch, cuando él le canta «True Colors». Aquí el cierre musical es más conmovedor que cualquier discurso mudo. Además, la serie regala momentos como el especial de Navidad, disponible en Netflix, perfecto para los fans que necesitamos un cierre y otro motivo para recomendar la serie a todo nuestro círculo… sí, incluso a ese amigo que aún cree que «los musicales son cosa de Broadway y ya está».
- La química entre Jane Levy y el reparto es indiscutible, dotando a sus personajes de humanidad y humor.
- La evolución de Mo, en especial su historia de fe y fluidez de género en el episodio 4, huye hábilmente del estereotipo.
- La serie da espacio a los introvertidos y acomplejados, haciendo de la tímida Zoey la heroína de su propio musical mental, rompiendo la tradición de otros musicales televisivos centrados en superestrellas extrovertidas.
- Si te gustan los guiños irónicos y los números musicales inesperados, aquí tienes material de sobra. Zoey responde a los flashmobs con sarcasmo y miedo tan reales como adorables.
¿Por qué ahora todos hablan de ella?
Aunque en su estreno parecía que solo yo la veía en España –y créeme, intenté evangelizar a todos sin éxito–, el efecto Netflix lo ha cambiado todo. Ahora, cinco años después, la serie está disponible completa en la plataforma y muchos la descubren como esa serie capaz de escalar directo al top de favoritos si decides darle una oportunidad. Incluso Jane Levy rozó el Globo de Oro por su interpretación, lo que no es poca cosa.
La cancelación dejó huella en quienes la vimos como uno de los pocos «lugares felices» donde quedarse a vivir durante un rato, especialmente en una televisión donde los musicales originales son raros como un lunes sin sueño. Al menos tenemos ese episodio navideño-compensación, ideal para estas fechas en las que el mundo parece volverse corista y todos acabamos tarareando algún villancico, aunque sea en modo Zoey.
Mi consejo: si no la conocías, tienes la excusa perfecta para atrincherarte este fin de semana en el sofá, darle play y dejarte abrazar por una serie que no solo canta, también escucha. Puede que pronto seas tú quien la recomiende, pañuelos en mano, a todo el que pase por tu salón.
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Manuel Sánchez es un periodista curioso por naturaleza, especializado en historias insólitas, datos sorprendentes y esas noticias que pocos se atreven a contar. Explora lo extraño, lo viral y lo inesperado con una mirada aguda y entretenida. Con estilo dinámico y siempre bien informado, le descubre los hechos más comentados… antes de que se hagan virales.
manuel.sanchez@hdnh.es