Inicio Siglo XX La agria disputa entre Valle Inclán y José Echegaray

La agria disputa entre Valle Inclán y José Echegaray

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Tras el  desastre de las últimas colonias pérdidas del imperio español: Filipinas, Cuba y Puerto Rico, la pesadumbre inundó al pueblo español y tan sólo esa generación sublime de literatos del 98 nos otorgó un cierto desasosiego, al menos pudimos abrazar a la cultura para escapar de otras cuestiones. Hubo un enfrentamiento célebre, y hasta divertido, que se produjo a principios del siglo XX después de la entrega del primer Premio Nobel a un español, , que también pasaba por ser el mejor matemático patrio del siglo XIX.

José Echegaray y Eizaguirre
José Echegaray y Eizaguirre

Al parecer, el que concedieran el galardón a Echegaray, no gustó nada a aquellos jóvenes literatos del 98 a cuyo frente se situó el galle Ramón María del Valle Inclán, un hombre polémico y siempre dispuesto a la confrontación, al debate, y a ser posible al insulto.

Según parece, en su tiempo fueron amigos e incluso se llevaron bien, pero aquello duró poco… Escribían en medios de comunicación diferentes y todo comenzó a agriarse tras la celebración de algunos certámenes literarios a los que se presentó Valle Inclán, una práctica muy habitual en la época para ganarse unas pesetillas. Según cuentan los investigadores históricos, Inclán se presentó en dos ocasiones a unos premios en los que figuraba Echegaray como jurado. Y este, dicen que fue decisivo a la hora de no entregar el primer premio al gallego, quién sin duda lo merecía. Esto desató la inquina de Inclán hacia don José y desde entonces se desató la guerra, no reparando en vilipendios verbales hacia su denostado enemigo…

Valle Inclán, a los 28 años
Valle Inclán, a los 28 años

En una ocasión, Inclán se encontraba en una de aquellas famosas tertulias literarias y comenzó a comentar a sus amigos: “Hay que ver este Echegaray, no para de hablar en sus escritos de infidelidad, ¿no será qué el se encuentra involucrado en semejante cuestión?. Es una constante en su mediocre obra”. Por desgracia, uno de los hijos de Echegaray se encontraba muy cerquita de esta tertulia. Se acercó, y con gesto serio increpó a Valle Inclán diciéndole: “No siga usted hablando de esa manera, pues es de mi padre de quién habla”. Inclán, sin inmutarse, espetó: “De eso… ¿está usted seguro, joven?. Ya vemos que no reparaba en gastos dialécticos.

En otra ocasión, Inclán se jactó ante una numerosa concurrencia de haber creado un insulto para Echegaray: “Viejo idiota”. El improperio resultó muy popular y se extendió en aquella época por los cafetines madrileños, y así todo el mundo comenzó a conocer a Echegaray  como tal. Algo injusto, muy injusto.

Pero las cosas llegaron a tal punto que Inclán dijo una tarde: “Envié una carta cuyo destinatario era “viejo idiota” y desde luego me consta que le llegó al atónito Echegaray”.

A este extremo había llegado la situación cuando Ramon María hubo de ser internado en un hospital a causa de una enfermedad. La cosa era grave y precisaba una transfusion sanguínea. De inmediato, la noticia recorrió los ambientes culturales madrileños y no pocos se presentaron para ofrecer su líquido vital al genial gallego.

Pero, hete aquí, que uno de esos voluntarios ¿sabéis quién fue?… sí, el mismo, don José Echegaray; quién llegó al hospital dispuesto a limar asperezas con su eterno enemigo. Cuando el médico le comunicó la feliz noticia a Valle Inclán, este, elevando un poco la cabeza de la almohada, dijo: “¡Doctor, ni se le ocurra. No quiero la sangre de ese. La tiene llena de gerundios¡”

Aquellos billetes de 1.000 pts...
Billete con la imagen de Echegaray

Tanta molestia verbal hacia Echegaray no estaba justificada. Era un hombre insigne de su tiempo, preocupado por la modernidad de España. En los últimos años de su vida se empleó en escribir Enciclopedias de física y química (25 tomos) y aún dijo con 83 años -un año antes de su muerte-: “No me puedo morir, necesito 25 años más para completar el resto de mi obra”. Lamentablemente no pudo ser, y en 1916 fallecía el bueno de don José, aquel que inaguró la exigua nómina de Premios Nobel de nuestro país -lo mereciera o no-.

En cuanto a Valle Inclán, nos siguió brindando grandes trabajos literarios, dejando tras de sí en su muerte en 1936, amigos, enemigos, … Porque lo que nadie le quita a Ramón María es que fue un gran agitador cultural de su tiempo, y eso se agradece. Hoy. en nuestros días, se echa de menos…

Imágenes: Wikicommons, Flickr   Fuentes: Valle Inclán vs José Echegaray, Psj. de la Historia, J.A.Cebrián

4 COMENTARIOS

  1. Cierto lo de la inquina entre los dos escritores.Te recomiendo una gran obra de Ramón Gómez de la Serna que se titula precisamente Don Ramón María del Valle Inclán. Yo la tengo de la vieja colección Austral, del año 1969. Está llena de anécdotas muy divertidas sobre el escritor gallego. Ya todo un clásico. Sobre la carta que comentas dice de la Serna lo siguiente:
    “Un día escribió una carta a Nilo Fabra, que vivía en la calle Echegaray -antes Lobo- y puso en el sobre: Calle del Viejo Idiota, 16. Nilo Fabra la recibió y don Ramón iba diciendo por todos lados: ¡qué inteligentes son los carteros! ( cuarta edición, pág 78)
    Vaya usted a saber si esta o la que cuentas son verdaderas.
    Un abrazo.

    • Gracias por la recomendación y el aporte. Ya sabes que nos basamos en los cronistas de la época. y con esos datos jugamos. Cierto o no, la confrontación fue encarnizada.
      Saludos

  2. “Genio y figura hasta la sepultura” Creo que así se las gastaban. Encarnizada o no ojalá hubiese esta polémica dialéctica hoy en dónde a pesar de todo se enriquecía a la gente. (Me ha venido a la mente los insultos de algunas cadenas deTV. entre los colaboradores:-)

    • En estos tiempos ya escasea hasta la clase y el estilo para el insulto. Y, aunque no es defendible en este caso, era una delicia leer en aquellos tiempos como los diversos tabloides se lanzaban dardos envenenados unos a otros. Eso sí, con una prosa sublime.
      Bss

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