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TOP fobias sorprendentes de líderes históricos

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El miedo es una emoción humana básica que todos experimentamos, y los grandes líderes del pasado no fueron una excepción. Estas figuras históricas tenían temores en sus vidas que a menudo entraban en conflicto con el aire de intrepidez y audacia con que son retratados en los libros de historia.

Los perros y Gengis Kan

perro mongolSegún cuenta la historia de los mongoles , Gengis Kan sólo temía tres cosas: a su madre, a su esposa y a sus perros. Cuando todavía era un niño de ocho años llamado Temujin, su padre Yesugei conoció a un hombre en la estepa llamada Dei-Tsetsen. Dei-Tsetsen tenía una hija llamada Borte que era un año mayor que el futuro Kan. Los dos padres acordaron un matrimonio entre sus hijos. Yesugei dejó a su hijo con sus futuros suegros para compensar el costo de la futura dote, advirtiéndoles que “mi hijo teme a los perros, mi pariente, no dejes que mi hijo se asuste con los perros!”

Algunos lo criticaban a escondidas por su cobardía con estos animales, pero el miedo era probablemente una sabia precaución. Los perros mongoles eran criados para ser feroces, conocidos por atacar y destrozar a los viajeros desprevenidos. Los mongoles se referían a ellos como “brutos, peludos y grandes, deben ser temidos y evitados” y que “saltarán hacia ti incluso si estás en un caballo o camello”.

Kim Jong-il y el pánico a volar

kim jong-ilEl ex dictador norcoreano, Kim Jong-il, era conocido por su miedo patológico a volar, así que casi siempre optaba por viajar en un tren blindado, incluso durante sus largas visitas a la Unión Soviética y Europa del Este. Su padre, Kim II-Sung, tampoco era ajeno a este miedo.

Según Ingolf Kiesow, ex embajador sueco en Corea del Norte, Kim Jong-il tenía una cicatriz que se extendía desde su frente hasta la parte superior de su cabeza, visible en las cortas distancias. Esta fue producto de un accidente de helicóptero en 1976 que le causó lesiones físicas graves, traumas psicológicos y flashbacks que le aquejaron durante toda la vida.

En 1982, Corea del Norte compró cinco aviones de pasajeros IL-62 de la Unión Soviética para usarlos como aviones exclusivos de Kim II-Sung. Mientras observaba un vuelo de prueba, vio cómo el avión explotaba repentinamente en el aire y mataba a 17 personas, incluido su piloto personal. Se dice que ninguno de la familia consintió en viajar en un avión con un piloto norcoreano después de eso, aunque si lo hizo con un piloto ruso para visitar a Gorbachov en 1986.

El nuevo líder, Kim Jong-Un , no parece compartir los temores de su padre o abuelo, y a menudo viaja en la cabina del piloto.

Las enfermedades y Enrique VIII

enfermedad enrique viiiUno de los Tudor más notorios, el rey Enrique VIII tenía un miedo intenso a la enfermedad, específicamente al llamado “sudor inglés” que afectaba a Inglaterra durante su reinado. El sudor inglés, también llamado sudor anglicus o pestis sudorosa, fue una enfermedad muy contagiosa y generalmente mortal, que afectó a Inglaterra en cinco oleadas durante los siglosXV y XVI. Y desaparecía de forma casi instantánea. Su síntoma principal era una sudoración severa, lo que le dio el nombre.

Durante un brote de “sudoración” en Londres en 1528, Enrique VIII huyó de la capital con la reina y su amante Ana Bolena, durmiendo en una casa diferente cada noche hasta que finalmente pudo esconderse en la residencia de Hertfordshire del Abad de Saint Albans, lejos del contagio. Cuando una de las cuidadoras de Ana Bolena contrajo la enfermedad, Enrique huyó a una casa no identificada a casi 20 kilómetros de distancia. Le ordenó a Ana que regresara a la casa de su padre, aunque envió al segundo mejor médico del país para que la cuidara.

Augusto César y los rayos

rayo cesarSegún el historiador romano Suetonio, el primer emperador romano temía sobremanera a los truenos y los rayos. Mientras estaba tumbado en una litera de noche durante la campaña cántabra, Augusto César escapó por poco de un rayo que cayó cerca, matando a un esclavo que caminaba con una antorcha. Un temeroso y supersticioso Augusto hizo construir rápidamente el Templo de Júpiter, el Trueno, para apaciguar al dios, pero su temor permaneció con él durante toda su vida.

Suetonio afirma que Augusto siempre llevaba un trozo de piel de foca como amuleto para su protección. Cuando se acercaban amenazas de tormenta, se refugiaba en una bóveda subterránea. Probablemente también tenía un suministro de velas allí, ya que algunos dicen que Augusto también temía a la oscuridad.

Heraclio y la acuafobia

heraclio aguaEl emperador bizantino Heraclio tuvo un período de grandes victorias contra los persas, pero las derrotas a manos de los ejércitos musulmanes en expansión hicieron que se desarrollara en él una serie de problemas psicológicos, incluido el miedo al agua. Mientras se retiraba con su ejército tras una aplastante derrota frente a los árabes en Siria, retrasó una retirada táctica crucial desde Asia Menor a través del Bósforo. Después de varias semanas de permanecer en su palacio en Hiereia, finalmente fue “empujado” a cruzar un puente de barcos unidos con ramas de árboles.

Incluso se dice que había una serie de cisternas en Constantinopla que había rellenado de tierra debido a su miedo, y los arqueólogos turcos modernos las han descubierto llenas de escombros. Algunas, sin embargo, parecen que luego fueron limpiadas por el menos miedoso emperador Basilio I. La fobia de Heraclio se ha vinculado a un horóscopo del influyente astrólogo Esteban de Alejandría, quien predijo que Heraclio moriría por ahogamiento.

Pedro el Grande, los insectos y techos altos

insectos pedro el grandeSe decía que el zar ruso Pedro el Grande tenía una aversión particular por las cucarachas: huía despavorido de un edificio si se encontrara con una. Cuando recorría el campo, se aseguraba de que las casas a las que estaba a punto de entrar fueran barridas por sus sirvientes para asegurarse de que estaban libres de cucarachas.

Una vez, en una visita a la casa de campo de madera de un oficial, el zar estaba sentado a cenar cuando le preguntó a su anfitrión si la casa tenía cucarachas. “No muchas”, respondió el oficial. “Y para deshacerme de ellas, he clavado uno viva en la pared”. Según la anécdota, el zar se volvió para ver al insecto retorcido clavado en la pared justo al lado de su cabeza. Se levantó, dio un puñetazo al oficial en la cara y se fue con todos sus ayudantes.

También se dijo que Pedro el Grande tenía temor a los espacios abiertos, que no le gustaban las habitaciones anchas y los techos altos. Evitaba los grandes palacios en el extranjero. Cuando se alojaba en una habitación con un techo alto, pedía que colgaran un lienzo, creando un ambiente más estrecho y acogedor.

Winston Churchill, miedo a hablar en público

Winston-Churchill tartamudoAunque ahora se lo conoce como uno de los más grandes oradores del siglo XX, el ex primer ministro británico Winston Churchill, una vez tuvo dificultades con su tartamudeo que hizo que sus primeros intentos de hablar en público fueran experiencias estresantes. Como representante recién elegido a la edad de 29 años, se levantó para pronunciar un discurso ante la Cámara de los Comunes y se congeló aterrorizado durante tres minutos antes de volver a su asiento y cubrirse la cara con las manos. Resolvió no volver a sufrir semejante indignidad.

Compensó su tartamudeo preparando comentarios públicos con semanas de anticipación, con el beneficio adicional de tener más conocimiento y ser más versado en temas clave que otros políticos. Incluso practicaba frases sin sentido mientras caminaba para ayudar a superar su problema en el habla.

Algunos argumentan que no fue un tartamudeo en absoluto, sino más bien un tic que Churchill luchó por superar. En cualquier caso, a través de una gran perseverancia, pudo superar sus temores y convertirse en uno de los oradores públicos más importantes de su tiempo.

Adolf Hitler y los dentistas

adolf hitler dentistaHitler tenía pánico angustioso a visitar al dentista. En 2009, Menevse Deprem-Hennen lanzó un libro llamado El Dentista del Diablo, que detallaba la carrera del Brigadefuhrer Dr. Hugo Blaschke, Director Adjunto de Cirugía Dental de las SS, quien trabajó como dentista de Hitler durante casi 20 años. Deprem-Hennen encontró los documentos que había escondido el dentista judío Fedor Bruck, quien se escondía en Berlín durante la guerra, antes de que los soviéticos que estaban interesados ​​en verificar el registro dental de Hitler pudieran confiscarlos.

Hitler sufrió muchos problemas de salud bucal debido a su miedo al dentista, así como también a su gusto por lo dulce. Con frecuencia se quejaba de dolores y tenía “mal aliento terrible, dientes amarillos, abscesos y enfermedad de las encías”. Algunos han sugerido que la mala salud bucal de Hitler puede haber contribuido a sus ansiedades psicológicas y su influencia en la guerra.

Una vez que se quejaba con Benito Mussolini sobre la famosa reunión que tuvo con Francisco Franco: “¡Preferiría que me sacaran dos o tres dientes antes que pasar por eso otra vez!” Otro nazi prominente que temía al dentista era Hermann Goring, jefe de la Luftwaffe, a quien se le debía poner una prótesis dental y, según Blaschke , “lloró incluso antes de sentarse en la silla”.

(*) Referencias: Menevse Deprem-Hennen, El Dentista del Diablo, Listverse-David Tormsen, 11 agosto 2015, wikipedia

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