Los lectores habituales de este blog ya se habrán dado cuenta de que no suelo estar en la actualidad, sino más atras. No obstante,si surge una controversia en el campo de la heterodoxia, no puedo dejarla pasar, aunque sea sólamente para molestar a los Arqueólogos… En 1992, un respetado periódico científico alemán publicó una nota de una serie de académicos acreditados que afirmaban que habían descubierto rastros de cocaína y tabaco en muestras de cabello de momias antiguas egipcias…
El consumo de drogas entre nuestros antepasados, como en nosotros, no es motivo de sorpresa. La Revolución Neolítica, el acontecimiento humano más importante, estuvo sin duda “animado” por la necesidad de crear productos tóxicos, aunque solo fuese para entrar en trance y “conectar” con los Dioses…
El Hachís y el Opio se encontrado en tumbas egipcias, pero lo preocupante es que el tabaco y la cocaína están hechos a partir de plantas que se trajeron del Nuevo Mundo y, sin embargo, faltaban 3000 años para que Colón “descubriera” aquellas bellas tierras. Obsérvese el entrecomillado, pues el que suscribe está plenamente convencido de la presencia de otras civilizaciones ajenas anteriores a la llegada de las 3 Carabelas…
Suena fuego de ametralladora entre la gran comunidad científica ante tales afirmaciones, y una vez pasado el desconcierto inicial, se opta por la salida más simple, las momias han sido contaminadas post-morten, en los análisis efectuados… La toxicóloga encargada de hacer las pruebas, Svetlana Balabanova comenzó a recibir cartas con insultos e incluso llegó a temer por su vida, tal es la radicalidad de algunos científicos “lo que está escrito en la Historia no se mueve…”. Esta frase es una auténtica mentira puesto que nuestra amiga, la Historia, se redescubre cada día y nos obliga a corregir los libros que antaño dabamos por dogma de fe… Su respuesta fue clara: “No soy historiadora, no me corresponde a mí aclarar el misterio…”
Los historiadores y arqueólogos, una vez pasado el alboroto inicial, tan sólo movieron la cabeza y siguieron adelante, pocos iban a arriesgarse al ridículo profesional de interactuar con ese material.
Sin embargo, en los años siguientes, otros investigadores encontraron resultados similares y SÍ, se acabó demostrando que estas sustancias ya se consumían en el Antiguo Egipto.
Es cierto que hay que disponer de filtros, pero observo fastidosamente como muchos científicos tienen un miedo terrible de aceptar nuevos conocimientos en cualquier disciplina. Tal vez alguna planta africana fuera la “culpable” de esas lecturas de nicotina y cocaína, pero, señores de la comunidad científica, abran su mente a la Historia, a buen seguro que no dejarán de sorprenderse…