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Las chicas del radio, sus muertes salvaron miles de vidas

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Durante la Primera Guerra Mundial, cientos de jóvenes mujeres fueron a trabajar a fábricas de relojes, pintando las esferas con pintura luminosa con radio. Pero después de que las chicas, que literalmente brillaban en la oscuridad después de sus turnos, comenzaran a experimentar horribles efectos secundarios, comenzó una lucha legal que cambiaría para siempre las leyes laborales.

En 1898, Marie y Pierre Curie, dos de los pioneros más destacados en la investigación de la radioactividad, descubrieron el elemento radio. El radio era particularmente intrigante porque brillaba en la oscuridad.

Muy pronto, la locura del radio se desató. Después de que se observara que el radio podría tratar el cáncer, muchas personas pensaron erróneamente que también podría usarse para tratar otras enfermedades. En poco tiempo, el radio fue considerado como una sustancia “milagrosa”, que se vendía en farmacias para todo tipo de dolencias. También se creía que el radio podía prevenir el envejecimiento y las compañías vendían pasta de dientes con radio, cosméticos con radio e incluso agua irradiada.

historia radium girlsAlrededor de esta época, el inventor estadounidense William J. Hammer fue a París y obtuvo una muestra de cristales de radio de los Curie. Hammer descubrió que al mezclar el radio con pegamento y sulfuro de zinc, podía hacer una pintura brillante en la oscuridad. Su descubrimiento pronto sería utilizado por la US Radium Corporation para fabricar relojes de pulsera con esferas pintadas con radio. Los anuncios del producto, al que llamaron Undark, se jactaban de que todo era posible “gracias a la magia del radio”. El US Radium también recibió contratos del gobierno durante la Primera Guerra Mundial para producir relojes e instrumentos de aviones para las fuerzas estadounidenses.

La corporación instaló sus fábricas en Nueva Jersey y reclutó a docenas de jóvenes para pintar las esferas de los relojes. No se tomaron precauciones de seguridad y se indicaba a las chicas que lamieran los cepillos para mantener las puntas en buen estado y evitar que la pintura se secara. Al final del día, las mujeres acababan brillando con pintura radioactiva por toda su ropa y piel.

fabrica chicas radioEn 1922 llegó la primera muerte. Mollie Maggia tuvo que abandonar la empresa porque estaba enferma. Ella no sabía qué le pasaba. Su problema comenzó con un diente dolorido: su dentista lo extrajo, pero luego otro diente comenzó a dolerle y también tuvo que ser extraído. Donde faltaban los dientes, las úlceras brotaron como flores oscuras, entre el rojo y amarillo de la sangre y el pus. Luego sufrió grandes dolores en las extremidades que eran tan fuertes que finalmente la dejaron incapacitada para caminar. El doctor pensó que era reumatismo; la envió a su casa con aspirina.

En mayo de ese año, Mollie estaba desesperada. En ese punto, ella había perdido la mayoría de sus dientes y la misteriosa infección se había extendido: toda su mandíbula inferior, el paladar e incluso sus orejas eran “un gran absceso”. Pero lo peor estaba por venir. Cuando su dentista le tocó delicadamente la mandíbula, para su horror y sorpresa, se rompió contra sus dedos. Él la retiró, “no con una operación, sino simplemente metiendo los dedos en su boca y levantándola”. Murió con 24 años poco después.

Durante todo el tiempo, la compañía aseguró a las mujeres que su trabajo era perfectamente seguro. Sin embargo, en pocos años, demasiadas de las mujeres comenzaron a mostrar signos de enfermedad. El cuerpo humano confunde el radio con el calcio, por lo que este acaba depositándose en los huesos, comenzando a irradiar desde el interior. A las víctimas se les rompieron los huesos, se les cayeron los dientes y se les colapsaron las espinas dorsales. En 1927 más de 50 chicas habían muerto.

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Cáncer de rodilla por la exposición al radio

Los primeros intentos de recibir una compensación de parte de US Radium fueron inútiles. Los costos médicos y legales eran enormes, y la empresa estaba bien defendida por su equipo de abogados y ocupaba un puesto prominente como contratista del gobierno. Sin embargo, la historia del envenenamiento de las llamadas “chicas del radio” pronto se convirtió en una sensación nacional. La trabajadora Grace Fryer entabló una demanda junto con otras cuatro mujeres por daños por importe de 250,000 dólares. Necesitadas de dinero, se conformarían con 10,000 cada una y un pago anual de 600, aunque ninguna de ellas sobreviviría más de dos años después del acuerdo.

Grace Fryer
Grace Fryer

Aunque la fábrica estadounidense en Nueva Jersey era el caso más infame de pintura de relojes con radio, estaba lejos de ser la única. Se estima que en la década de 1920 se contrataron hasta 4.000 trabajadoras en empresas de los Estados Unidos y Canadá para pintar esferas. Los relojes de radio seguirían fabricándose hasta 1968, aunque las normas de seguridad mejoraron drásticamente.

El caso de las chicas del radio, las radium girls, también tendría un impacto en el establecimiento de pautas estrictas para la seguridad y compensación de los trabajadores más allá del Proyecto Manhattan. En 1949, el Congreso de los Estados Unidos aprobó una ley que otorgaba a los trabajadores el derecho a recibir una indemnización por enfermedades profesionales. Fue uno de las primeras en las que se responsabilizaba a un empleador por la salud de los empleados de la empresa y dió lugar a regulaciones que salvaron vidas.

Las chicas del radio, sus muertes salvaron miles de vidas
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4 COMENTARIOS

  1. Desgraciadamente todavía hoy hay empresas que no se preocupan en absoluto por la salud y la seguridad de sus trabajadores. Aún hay empleadores sin ningun tipo de escrúpulos.

    • Y me temo que así seguirá siendo por los siglos de los siglos. Los de arriba oprimen al trabajador. No se hace uno rico sin recortar calidad de vida al empleado. Es el sino de esta, nuestra humanidad.
      Saludos, Hector

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