Inicio Edad Contemporánea Steve Jobs y la invención de las fuentes tipográficas

Steve Jobs y la invención de las fuentes tipográficas

Compartir

El 12 de junio de 2005, un hombre de cincuenta años de edad, se puso de pie frente a una multitud de estudiantes en la Universidad de y les habló de “sus días de campus” en una menor, el Reed College de Portland, Oregón. “A lo largo de todo el Campus”, recordó, “cada cartel, cada etiqueta, cada cajón, estaban escritos con una bella caligrafía a mano”.

Debido a que había desistido de graduarse y no tenía que asistir a clase, decidió hacer un curso de caligrafía para aprender como hacerlo. Aprendió cosas sobre el serif y sans serif, las variaciones de espacio entre las distintas combinaciones de letras y las gandes posibilidades que ofrecían. Lo encontró fascinante.

Primer ordenador Macintosh, 1984. Un mundo nuevo de tipografías
Primer ordenador , 1984. Un mundo nuevo de

En esos momentos, aquel estudiante, que más tarde abandonaría definitivamente la Universidad, creía que nada de lo que había aprendido encontraría una aplicación práctica en su vida. Pero las cosas cambiaron. Diez años después de aquella experiencia, aquel hombre, un tal , diseñó la primera computadora Macintosh, un ordenador que traía de serie algo sin precedentes, una amplia variedad de fuentes.

Además de incluir tipos familiares, como Times New Roman y Helvetica, Jobs presentó nuevos diseños, todos ellos cuidadosamente estudiados. A dos de estas fuentes las denominó con el nombre de las ciudades que más amaba, Chicago y Toronto. Fue el comienzo de algo, un cambio radical en nuestra relación cotidiana con los tipos de letras.

La capacidad para poder cambiar los tipos de fuentes parecía tecnología de otro planeta. Antes del lanzamiento del primer Macintosh en 1984, los primitivos ordenadores ofrecían un tipo de letra sin brillo, e incluso la opción “cursiva” era lo más parecido a “un churro”.

IBM y Microsoft no tardaron en hacer todo lo posible para seguir el ejemplo de , mientras que las impresoras domésticas (un concepto novedoso en aquel tiempo) comenzaron a ser comercializadas incluyendo una amplia variedad de fuentes. Hoy, la imaginación es el techo a la hora de plasmar en un documento la letra más adecuada a nuestro fin. Aquellos cajones pulcramente caligrafiados fueron el origen de la idea…

5 COMENTARIOS

  1. Haría falta mucha gente como Steve. Porque realmente todos nos hemos beneficiado de su talento. Me gusta como has presentado el post. Bss y buen inicio de semana

    • Muchas gracias, Katy. Estas personas, de haber nacido en otros entornos menos favorables, no habrían desarrollado su talento. Siempre nos acordamos del “Yo soy Yo y mis circunstancias” y es aplicable universalmente, Esos hombres y mujeres que hacen avanzar la civilización para bien a pasos agigantados.
      Bss y feliz semana

Amigo de HDNH, puedes dejar tu comentario ;-)