Santiago Ramón y Cajal, una mente maravillosa

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Nace el 1 de Mayo de 1852 en Petilla de Aragón, entre Aragón y Navarra. Su padre fué hijo de agricultores y no pudo recibir una educación, pero el padre se abrió paso venciendo las dificultades y consiguió estudiar hasta llegar a ser médico rural.

Santiago era muy rudo y obstinado, rebelde en las aulas, pero de una inteligencia e intuición brillantísimas. Su padre viendo lo rebelde que era, lo sacó de la escuela por las orejas y lo puso a trabajar como aprendiz de barbero, pero él no estaba por la labor.
En el año 1860, Santiago tiene apenas 8 años y ocurre una anécdota que le irá apartando de la fe. Estando los niños en el colegio, se desató una tormenta enorme; el sacristán les dijo que rezaran para que Dios los ayudara y, en el mismo momento del rezo en el que decían “Señor, libranos de todo mal”, un relámpago cayó sobre el campanario y carbonizó al sacristán… También ese año su padre lo llevó al campo porqué los científicos habían previsto un ecplise solar y, efectivamente, a la hora prevista el sol se escondió. Este hecho le hizo recapacitar aún más sobre la fe y volcarse en los hechos constatados, demostrados, en la “ciencia”… su nueva religión…
En 1873, con 21 años, recibe la Licenciatura de Medicina y se incorpora a filas como médico. Primero en los rifirrafes contra los Carlistas en Lérida y luego en Cuba por donde andaban insurrectos, hasta que en 1875 regresa a España agotado y con paludismo.
Su próximo objetivo es ser Catedrático de medicina y en 1877 viaja a Madrid para rodearse de la gran clase médica… descubre los rudos microscopios de la época y prepara oposiciones para la Cátedra. Por fin la consigue, Catedrático de Medicina de la Universidad de Valencia
En 1885 llega la gran epidemia de cólera, sobre todo en Levante y Cataluña. Pelea contra esta enfermedad y gracias a estos estudios le regalan en Zaragoza un microscopio novísimo que lo pondrá a la altura de los grandes científicos franceses y alemanes…
Y, empieza a ver que el cerebro no es algo compacto, que hay división celular, hay estructura de la neurona y en 1889 viaja hasta Berlín porque allí se está celebrando un congreso médico, pero nadie le hace caso. Obstinado como era, montó allí su microscopio y cogiendo del brazo a un gran científico alemán le dijo “Mire, mire esto”. El científico alemán miró y tras ver aquello dijo “usted ha hecho un gran descubrimiento, pero yo he hecho uno aún más grande, USTED”.
La figura de Santiago empieza a recorrer Europa y todos hablan de él, se hace mundialmente reconocido… Y, en noviembre de 1906, recibe el Nobel de Medicina, vinieron ensayos brillantes y algún que otro cuento, pues no era ajeno a las Letras. Muere el 17 de octubre de 1934 y los periodicos decían “ha muerto el gran sabio de la medicina, el explorador de la mente”. Nuestro homenaje…

 

Comentarios8 comentarios

  1. Un premio Nobel no siempre lo es actualmente ni lo tiene merecido. Pero en esa época aún reconocían a los mejores. Y sin duda alguna fue un gran científico. En Madrid hay un hospital como sabes dedicado a él, “El Hospital Ramón y Cajal”
    Bss

  2. Creo que todos debemos estar agradecidos a los científicos. Seguramente es un gran orgullo para todos los españoles y, la humanidad! Y, yo también desearía rendir un homenaje a Santiago Ramón y Cajal

    Gracias amigo

  3. Admiro a las personas que descubriendo su vocación son consecuentes en la vida. Y si encima ayudan al progreso y bienestar como en este caso en la salud aún más.
    Un abrazo Felix. Buen post

  4. A.L.,
    Es el tipo de personas por las que vale la pena creer en esta humanidad. En los tiempos que corren, hay muchos ejemplos de científicos que trabajan día a día sin denuedo para conseguir un futuro mejor. Lamentablemente, esto no es noticia, y sí asuntos triviales…
    Un abrazo

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