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Psicofonías (I)

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Corrían los marchosos años 80. Un grupo de jovenes aguerridos se disponen a tener su primera experiencia paranormal. Quique, Julián y Félix se encaminan hacia el de la Salud de Córdoba portando un magnetófono Sony con esa valentía y arrojo que proporciona la juventud. Todo está estudiado, planificado hasta el último detalle. Nuestra primera psicofonía sera aquí y hoy.

Saltan la tapa del cementerio y se adentran con un frío interior que en Agosto en Córdoba es como…, vamos que la valentía se fue al garete. En fin, localizan un nicho del año 1867 y creen que es ese el lugar idóneo para colocar la grabadora. ¡No os separéis por Dios¡ se oye musitar a uno de ellos. Al pulsar el botón rojo de la grabadora comprueban que no funciona, nadie había traído pilas (todo planificado). Se cancela la incursión psicofónica, otro día será. Entre achaques de unos y otros como “tu eras el encargado de las pilas”, “no eras tú?” se encaminan a sus casas. Día siguiente, todo preparado, nada puede fallar esta vez y, una vez colocado el magnetófono en el nicho se retiran en silencio a esperar que finalice la grabación.

De regreso a sus casas escucharon la cinta un sinfín número de veces pero lo único que se sacó en claro era el sonido de algunos coches lejanos y de algún búho que merodeaba por la zona. Fracaso. Mi conclusión aquel día y en posteriores experiencias no es, como dicen algunos que los cementerios descansan las almas en paz, más bien opino que allí solo se hayan nuestras carcasas, nuestro envoltorio y, que quizás nuestras almas estén vagando por nuestros dormitorios,calles o en otra dimensión paralela a esta.

Curiosamente nuestro miedo a la no es tan atávico como pueda parecer. Muchas civilizaciones antiguas (en especial precolombinas y egipcias) no lo veían como el fin, sino como el tránsito a un estado de conciencia mejor. Actualmente en nuestros días, en países de américa central y del sur las personas no tienen miedo a la , claro que es normal afligirse por la pérdida de un ser querido, pero están convencidos de que van a un lugar mejor, lo cual les mitiga en gran parte ese dolor luctuoso. En nuestra cultura aún tememos que nuestra será el fin de la existencia, del cuerpo, del alma y de la conciencia.

En otras entradas incluiremos audios de experiencias psicofónicas logradas por maestros como Germán de Argumosa.

Conviene reír sin esperar a ser dichoso, no sea que nos sorprenda la muerte sin haber reído”Jean De La Bruyère

2 COMENTARIOS

  1. Hola Félix, no puedo evitar reírme imaginando a esos tres pillos echándose en cara quién debía llevar las pilas….. Me encantó la frase final: “Conviene reír sin esperar a ser dichoso, no sea que nos sorprenda la muerte sin haber reído”. Yo me acabo de echar unas risas con la entrada :D.
    Muchos besos.

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