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Panteón de los Hombres Ilustres de Madrid

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Por desgracia es tan poco visitado que suele ser un remanso de paz. Junto a la Basílica de Atocha podemos visitar el Panteón de Hombres Ilustres. Fue construido por el arquitecto Fernando Arbos y Tremanti en estilo neobizantino.

En la época de la reina María Cristina de Borbón la primera idea fue crear este panteón en la Basílica de San Francisco el Grande, en el barrio de Palacio, dentro del centro histórico. El Tribunal General tuvo que decidir qué celebridades españolas distinguidas deberían descansar aquí.

La idea era acoger los restos mortales de los personajes considerados de especial relevancia en la historia de España, los cuales serían elegidos por las Cortes pasados cincuenta años de su fallecimiento.

No pudieron ser hallados, y se dieron por perdidos, los restos de Cervantes, Lope de Vega, Luis Vives, Antonio Pérez, Juan de Herrera, Velázquez, Jorge Juan, Claudio Coello, Tirso de Molina, Juan de Mariana y Agustín Moreto. También se buscaron los restos de Don Pelayo, el Cid, Guzmán el Bueno, Murillo, Juan de Juanes, Francisco Vallés, Pedro Melo de Portugal, Jovellanos, el conde de Campomanes, el conde de FloridaBlanca y Goya.

Eduardo Dato

Finalmente, el 20 de junio de 1869, se inauguró el panteón. Formando una comitiva de cinco kilómetros, desfilaron las carrozas fúnebres acompañadas por bandas de música, unidades del Ejército y de la Guardia Civil, estudiantes, religiosos, políticos e intelectuales. Se dispararon cien cañonazos y al entrar los restos en la basílica se encendieron tres grandes lámparas.

Los restos que acogió este primer panteón fueron los de los poetas Juan de Mena, Garcilaso de la Vega y Alonso de Ercilla; el militar Federico Gravina; el humanista Ambrosio de Morales; el Justicia Mayor de Aragón Juan de Lanuza; los escritores Francisco de Quevedo y Pedro Calderón de la Barca; el político Zenón de Somodevilla y Bengoechea (Marqués de la Ensenada) y los arquitectos Ventura Rodríguez y Juan de Villanueva.

Los restos fueron depositados en una capilla y años después devueltos a sus lugares de origen, con lo que se cerró por un tiempo la idea de crear un panteón nacional.

El nuevo Panteón

La Iglesia de Nuestra Señora de Atocha había sido utilizada por el ejército francés durante la Guerra de Independencia y, por lo tanto, estaba bastante destruida, así que la reina María Cristina decidió la reconstrucción de la Basílica.

Se organizó un concurso para elegir el mejor proyecto y Fernando Arbos ganó. La construcción comenzó en 1891 y se terminó en 1899, aunque solo se hizo una parte del proyecto, el campanario, la capilla y el panteón. Estuvieron temporalmente los restos de Prim, Palafox y Castaños, pero fueron trasladados a sus localidades de origen varios años después.

Tumba de Prim antes de que sus restos fueran trasladados

Entre los hombres ilustres que aún permanecen enterrados en el panteón encontramos a José Canalejas (escultura de Mariano Benlliure), (Querol) o (escultura de Benlliure).

Todo ha quedado a medias, el sueño que se imaginó en el no ha podido ser cumplido. Es una pena que el proyecto no haya finalizado ya que esto hace que este lugar parezca provisional, como si las esculturas no tuvieran conexión y pudieran ubicarse en otro lugar en cualquier momento. Aunque vale la pena visitarlo ya que las esculturas son impresionantes y reflejan los sentimientos de un tiempo pasado.

Referencias: Patrimonio Nacional, wikipedia Imágenes: historiasdemadrid, wikicommons

4 COMENTARIOS

  1. Ni están todos los que son ni -tal vez- son todos los que están.
    Los panteones son los lugares más tranquilos y fresquitos del mundo.
    Vaya conversación que nos traemos. Será por el día.
    Un saludo, Félix.

  2. La verdad que en este país de envidiosos, sería un tema diario , su comidilla. Tal vez por ello no se ha tratado. Nadie quiere pringarse. Tenian que ser los de un ramo restringido , muy restringido , por ejemplo que fueran premios Nobel o Principes de Asturias

    • Muy cierto, Manuel. En este santo país ni siquiera para estas causas hay unanimidad y cada uno barre para su lado. Es una auténtica pena, luego nos extraña que olvidemos a los héroes de nuestra historia.
      Un saludo

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