Los Comuneros y Carlos I

12

Estamos en el siglo XVI, habíamos conquistado América, y tras la muerte de Fernando el Católico (1516), nos llega de Europa un chico de 17 años (Carlos I), nieto de Fernando el Católico, con ansias de ser emperador para ocupar el trono mientras el Cardenal Cisneros actuaba como regente. Los 6-7 millones de habitantes de la época no veían con buenos ojos que un extranjero llegará a nuestro país para ocupar el poder. La economía de España no iba nada bien ya que el oro que traíamos de América se invertía en las guerras que manteniamos en el extranjero. Nuestro comercio exterior se basaba en la lana…

Y Carlos I ocupa su puesto de rey y quiere implantar una monarquía absolutista y, frente a esto nos encontramos a la burguesía y alguna parte del campesinado. La alta nobleza, como no, estaba al lado de su rey. Esto ya nos lo sabemos…
LLegó con varios de los suyos como Adriano de Utrech, que ocupó el Arzobispado de Toledo y erá como decir que era el segundo en poder de España. El pueblo se encrespaba más. Algo había que hacer y el pueblo pusó condiciones: NO a dar cargos a extranjeros, NO a que nuestro oro saliera hacia Europa y NO a que se nombrara a dedo a los corregidores de las ciudades castellanas. En 1517 se va gestando la sublevación…, pero la llama que enciende la mecha llega en 1919 cuando Carlos I es nombrado Emperador.
En Toledo con Juan Padilla al mando comienzan los primeros pronunciamientos comuneros y, Segovia se incorpora al levantamiento, tambien Avila, Valencia, Zamora, Toro, Medina del Campo, Medina de Rioseco, Guadalajara, Cáceres…
Burgos, Valladolid y sobre todo Toledo son a partir de ahora los reductos inexpugnables de los comuneros con la ayuda de algunos nobles y se empiezan a organizar los 2 ejercitos. Los comuneros establecen una Junta Santa con sede en Avila y allí ahorcan al corregidor Rodrigo de Tordesillas. Ya tienen 15 ciudades y empieza la lucha con centro de operaciones en Tordesillas. Carlos I se encuentra en el extranjero y decide bajar los impuestos para calmar a las masas pero no lo consigue.
En el momento en que los campesinos se suman a la lucha se produce un hecho que en vez de ayudar a los comuneros se les vuelve en su contra. Al separarse estos de sus señores, los nobles entran en cólera y deciden ayudar con sus ejércitos a Carlos I. Cae Tordesillas a manos de los imperiales tras una cruenta batalla, pero los comuneros se preparan para el gran combate; había una posición que tomar: Torrelobatón, que era vital. Lo hicieron. Por otro lado los imperiales toman la importante plaza de Burgos y paran el levantamiento…
Desde Torrelobatón Juan Padilla no sabe que hacer, y sale con 6000 hombres el 23 de abril de 1521 con una tormenta espantosa, pero los imperiales estaban al tanto y fueron a por ellos en su huida. La caballería imperial ataca a los comuneros y estos caen a cientos con la desesperación de Juan Padilla y Juan Bravo. Fué una carnicería, los que no murieron fueron capturados, y la nobleza se frotaba las manos.
Los lideres fueron ejecutados al día siguiente: Juan Padilla, Juan Bravo, Francisco Maldonado… y la noticia corre como la pólvora por toda Castilla. Los sublevados de otras ciudades entregan las armas. Aun así les queda Toledo, el último reducto en el que logran aguantar hasta el 3 de Febrero de 1522 cuando sin provisiones y sin munición María Pacheco (la mujer de Juan Padilla) decide irse a Portugal.

Fue el fin del levantamiento, de una aspiración sana y noble, y a Carlos I este suceso le hizo reflexionar y le hizo cambiar por completo su actitud con el pueblo y acabó permitiendo casi todas las exigencias de los comuneros una vez vencidos. Mi gratitud a todos ellos, aunque para gustos los colores, pues no son pocos los historiadores que los tachan de una panda de insurrectos con fines poco lícitos…

Comentarios12 comentarios

  1. Excelente artículo amigo Felix !

    No conocía muy bien esta parte de la historia del levantamiento de los comuneros. Sin embargo advierto igual que tu esa manía de muchos historiadores por tergiversar los hechos poniendole tintes parcialistas.

    Se supone que tanto el correcto historiador como el correcto periodista deben ser imparciales y contar los hechos tal como fueron sin opiniones personales o moralistas ni críticas. Pero hoy eso brilla por su ausencia, hasta puedes leer algunos historiadores que donde despejas toda su escritura de opiniones parciales te das cuenta que al final no esta diciendo nada del hecho en sí. Esos son los mas famosos y renombrados de todos!!!

    Por eso que para leer de historia prefiero leerte a ti amigo.

    Un abrazo!

  2. Fíjate amigo que yo creo que estos hechos históricos fueron una de las muchas revueltas que hubo en aquellos tiempos tan inciertos para los más débiles y que su transcendencia histórica ha sido excesiva.

    Como quien dice eran cuatro y el gato…pero bueno qué dirán en el siglo XXII de nuestro 15M

    Un abrazo

  3. Senovilla,
    Es verdad que la revuelta duró poco, que la relevancia posterior fue magnificada, pero no es menos cierto que muchos pagaron con su vida por una causa justa. Eso ya es mucho, y por que dieron la vida ya me parece la comparación con el 15-M algo excesivo..,
    Un abrazo, amigo

  4. Alguien cree que “una panda de insurrectos con fines poco lícitos” se enfrenta a la muerte así:
    “ayer era día de pelear como caballero, hoy es día de morir como cristiano” En esas palabras hay honor y principios, algo que hoy en día escasea…

    Un abrazo magister.

  5. Gabriel,
    Bajo mi punto de vista algunos historiadores tergiversan la Historia. Como dice Senovilla, fueron pocos, pero yo añado “muy valientes”. Muchos no se sublevaron por miedo a perder sus familias y… su vida… han pasado 500 años y, salvando las distancias, seguimos igual…
    La imparcialidad sólo existe en las Ciencias, casi todos tienen la bufanda de algún equipo…
    Un abrazo, amigo

  6. A igo mio, como siempre, dando lecciones magistrales de historia amena.

    y volviendo a la vida actual, en poco estaremos en las barricadas. Esto se repite, como las modas en el vestir.

    un abrazo

  7. Hola y buenos días Sr. Felix. Ayer ley su estupenda entrada, pero nada nuevo tenia que aportar, pero hoy de camino al trabajo, tuve una pequeña reflexión sobre el tema y como siempre se que meteré la pata, pero lo comentare.
    Porque siempre los lideres son respetados y admirados indistintamente de su condición de pensamiento y los pobres guerreros sufridores de injusticias son marginados al olvido.
    Bueno me salgo de madre y mi pequeña reflexión fue que en Madrid los Cabecillas tienen importantes calles y en un barrio digamos de nivel y sin embargo la calle de comuneros de Castilla es una especie de gueto olvidado de las leyes de ciudadanía, por no decir otra barbaridad. Que injusta es la vida. Buen finde Felix.

  8. Sr. Pablo,
    Toda la razón. En mi Córdoba natal, como en tantas capitales, las arterias principales se hacían llamar “avda. del Generalísimo, jose antonio…, reyes católicos,etc) y personajes ilustres como severo ochoa dan nombre a callejuelas en las que no entra ni la luz… por no hablar de nuestros antecesores que dieron su vida por el futuro de sus hijos… también un torero “viste” más que un científico…
    Un abrazo y buen finde

Amigo de HDNH, puedes dejar tu comentario ;-)