Los caballeros Templarios y Clemente V

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En el año 1095 el Papa Urbano II convocó a los ejércitos de la cristiandad para iniciar una Santa Cruzada en pos de recuperar los territorios por donde anduvo Jesucristo. La proclama tuvo un efecto inmediato y más de 60.000 cruzados (la mayoría de origen francés) se alistaron rumbo a Tierra Santa con el propósito de recuperar Jerusalén y ayudar a los ortodoxos.

La primera Cruzada acabó con la conquista de Jerusalén y… 20 años después de la toma de tierra santa, 9 caballeros franceses unieron sus espadas para defender a los peregrinos de los musulmanes que no querían que los infieles circulasen por sus tierras. Y, al poco tiempo aquella hermandad de caballeros que se hacían llamar los Pobres Caballeros de Cristo se presentaron ante el Rey de Jerusalén Balduino II y este les concedió unas antiguas caballerizas para acomodarlas como cuartel justo encima de las ruinas del templo del Rey Salomón. Por aquella razón empezaron a recibir el nombre de Caballeros Templarios (Caballeros del Templo).
No dejaron de estar unidos y muchos se quisieron sumar a esa Orden ya que estos monjes guerreros alcanzaron gran fama gracias a sus gestas y, en 1118 se proclamaron las primeras reglas escritas de la Orden del Temple en el Concilio de Trollés, y en 1129 estas reglas fueron ratificadas por lo que ya “oficialmente” eran una Orden religiosa guerrera.
Recibían 2 camisas al año, se rasuraban la cabeza, mantenían votos de castidad y de no ambicionar riquezas, pero mantenían una poblada y larga barba que los hacía característicos.
Su misión como ya hemos dicho, era la de custodiar los Santos lugares y llegó a haber alrededor de 15.000 caballeros templarios que rezaban no menos de 100 Padres nuestros al día, incluso hasta 400 si habían tenido pecados de pensamiento. Lucharon contra los turcos en 1138 y sufrieron una gran derrota, pero tuvieron grandes victorias, aunque siempre iban en desventaja contra los musulmanes, pero nunca se amedrentaban.
En 1302 se perdió Tierra Santa y puesto que no había nada que hacer tras todas las cruzadas que se habían hecho, deciden establecerse en la ciudad de París y, allí, muchos hablaban de supuestas connotaciones satánicas en sus rituales (al tener la costumbre de encriptar sus informaciones parecía que era obra del diablo lo que escribían). Tenían mucho poder económico, incluso prestaron mucho dinero a un rey de Francia como Felipe IV el hermoso, que quedo endeudado con ellos. Por ello están considerados como los primeros banqueros de Europa. Allá donde iban prosperaba todo lo que estaba alrededor ya sea por su higiene (que redundaba en las personas y el ganado), ya sea por sus grandes riquezas que atesoraban, por lo que despertaban muchas envidias.
Ya sabemos que el rey Felipe IV estaba endeudado con ellos hasta las cejas y eran muy temidos por su poder por lo que, a principios del siglo XIV se empieza a formar la conjura contra ellos. Y aquí aparece el Papa Clemente V (los Papas en esa época estaban instalados en Avignon y eran todos franceses) que era el títere del Rey y asumía lo que decía este.
En 1307 todo está preparado para dar el golpe definitivo a los Templarios… Felipe IV invitó al último gran maestre Jacques Bernard de Molay y sus mejores hombres al funeral de un familiar, y, el Rey aprovechó para apresarlos a todos a traición. Hubo un proceso y Clemente V tragó con ruedas de molino y los templarios fueron conducidos a la tortura y los tornos medievales (hasta 11 litros de agua les hacían beber para que confesasen). Confesaron apostasía, herejía, satanismo, simonismo, sodomía, que veneraban el bafumet, la cabeza de Juan el Bautista…, en fin los obligaron a decir lo que el rey quería.
Los que quedaron se expandieron por Europa portando los tesoros que atesoraban haciéndose llamar los Caballeros Blancos. Y dos años después de que Clemente V ordenara la disolución de la Hermandad, el 18 de marzo de 1314 Jacques de Molay, con setenta años de edad es llevado a las inmediaciones de la Catedral de Notre Damme para ser quemado en la hoguera…, pero antes de que lo quemaran, lanzó una maldición “en este mismo año de mi cremación, los que me han conducido a la hoguera me acompañaran en mi destino, y extiendo esta maldición a 13 generaciones…”. Murió convencido de su amor a Dios y de su inocencia.
Pero, que casualidad, un mes más tarde el Papa Clemente V fallece y en Octubre de ese mismo año, Felipe IV el hermoso, mientras estaba de caza, sufrió una hemorragia cerebral y muere también. ¿Casualidad?
Aparte de la tendencia religiosa de cada uno y de sus creencias, lo cierto es que los caballeros templarios fueron injustamente tratados por, como siempre, las tretas del poder establecido. Aún así, su leyenda continua hasta nuestros días…

Comentarios10 comentarios

  1. En España teníamos tres órdenes religiosas, ¿no?, la de Santiago, la de Alcántara y la de Calatrava. A religiosos y radicales no nos ganaba nadie. Funcionaban bien para defender las fronteras durante la “reconquista”.

    saludos y enhorabuena por el apunte

  2. Una gran entrada Felix. Soy fan de los templarios y siempre me ha gustado esta orden. Creo que se les trató injustamente también. Pero cuando se alcanza poder vienen otros y te lo arrebatan. Esto está demostrado Estamos hechos de esta manera.
    Bss

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