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La Princesa de Éboli y su ¿accidente de esgrima?

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Doña Ana de Mendoza, la Princesa de Éboli, una mujer llena de intriga y misterio histórico. La fascinación por ella está alimentada no sólo por su belleza legendaria, manipulaciones cortesanas y tramas asesinas, sino también por el misterio que rodea un supuesto accidente de esgrima y su parche ocular. Su figura ha cautivado durante siglos, y ha sido inmortalizada en la ópera por Verdi, retratada en Hollywood por Olivia de Haviland, y es protagonista de numerosos libros. Pero ¿quién era Doña Ana de Mendoza y por qué llevaba un parche?

Una breve biografía

Nacida en 1540 en la poderosa casa de Mendoza, Doña Ana fue hija de Diego Hurtado de Mendoza y de Catalina de Silva. Poco se sabe de su infancia, pero fue descrita como apasionada, inteligente, religiosa y rebelde en su juventud. Se afirma que durante su adolescencia perdió su ojo derecho en un duelo de esgrima. En parte, parece que la yuxtaposición de su belleza y su parche ha alimentado una mística que ha cautivado durante siglos.

El noble portugués Rui Gómez de Silva

Un matrimonio acordado con Rui Gómez permitió la presencia de Doña Ana en la corte del rey de España. La riqueza y la influencia de su esposo proporcionaron seguridad financiera y títulos tras la adquisición de propiedades en Éboli, ubicada en la costa sureste de Italia, que luego vendió para comprar otras en La Alcarria. La muerte de su esposo y su posterior relación con resultaron ser decisivos en su vida. Al igual que su marido, Pérez tenía mucha influencia en la corte de Felipe II. El secretario del rey elaboró ​​una trama que implicaba una rebelión en Flandes y tal vez un movimiento hacia la toma del poder en Portugal.

Cuando sospechó que su antiguo «criado» Juan de Escobedo podía revelar sus secretos al Rey –entre ellos su probable relación íntima con la Princesa de Éboli–, Pérez convenció a Felipe II para que accediera a asesinarlo bajo falsas acusaciones. Fue el principio del fin para él. Doña Ana, dijo haber participado en la trama, fue encarcelada por el Rey y posteriormente despojada de los derechos y las propiedades de sus padres. Moriría enferma, sola y encarcelada.

¿El accidente de esgrima ? 

Abundan las teorías que intentan explicar el porqué de su parche en el ojo. Por lo general afirman que Doña Ana perdió el ojo en un accidente de esgrima, tal vez alrededor de los doce años. Sin embargo, absolutamente ninguna evidencia ha salido a la luz para apoyar tales afirmaciones. Parecen ser especulaciones que tratan de explicar su retrato.

¿Perdió su ojo en un accidente de esgrima? ¿Su condición era congénita o hay otra explicación? La fascinación por este personaje, especialmente en España, impulsó un análisis oftalmológico en 2012. Por supuesto, la princesa de Éboli no podía ser examinada directamente por lo que el Dr. Enrique Santos-Bueso, de la Unidad Neurológica del Departamento de Oftalmología del Hospital Universitario Clínico San Carlos, se vio obligado a examinar a su “paciente” basándose en la poca evidencia existente: sus retratos y breves relatos de los hábitos literarios de Doña Ana.

Tumba de doña Ana de Mendoza, Princesa de Éboli

En un examen minucioso de un retrato, Santos-Bueso afirmó que Doña Ana tenía un arco de ceja derecho más pequeño y bajo que su el de su izquierda. Esto llevó al doctor a concluir que probablemente experimentó un traumatismo que podía o no haber perforado el globo ocular, pero que resultó en atrofia del ojo y alteración de los huesos faciales.

La falta de problemas crónicos de salud relacionados con su ojo es citado por el Dr. Santos-Bueso como una confirmación adicional de traumatismo. Afirma que, debido a que Doña Ana no padecía infecciones o inflamaciones crónicas en un momento en que se desconocían los fármacos modernos, probablemente fue por un accidente. Santos-Bueso también descarta indicios de otros problemas oculares.

Los retratos están sujetos a la interpretación del artista. No está claro si Santos-Bueso examinó más de un retrato. De ser así, ¿fueron pintados por más de un artista y mostraron los mismos rasgos faciales sobre los cuales basó sus conclusiones? Parece muy espurio sacar conclusiones detalladas basadas en las interpretaciones visuales de un artista.

La parsimonia es una virtud. No podemos dejar de preguntarnos si hay una explicación más simple que las especulaciones de los historiadores y la afirmación de Santos-Bueso. Sobre todo en ausencia de relatos verídicos de un accidente. ¿Podría Doña Ana haber tenido simplemente un problema físico que era socialmente inaceptable para la alta sociedad española? ¿Sería permisible que una hija de la aristocracia española exhibiera abiertamente una deficiencia física, especialmente una que desfigurara la cara? 

Nos preguntamos si su parche podría simplemente haber cubierto lo que se conoce vulgarmente como “ojo perezoso” (ambliopía), un problema común que se observa en aproximadamente el siete por ciento de los niños. Sospechamos también que una princesa de bizca no hubiera sido aceptable. La principal causa del “ojo perezoso” es la miopía, tal vez por eso Doña Ana siempre escribía y leía con letras mucho más grandes de lo normal.

No esta resuelto de manera concluyente el misterio de la princesa y el parche del ojo. Todavía no sabemos si su parche ocular se debe a un accidente de esgrima, a pesar de las afirmaciones omnipresentes. Sin datos fiables de un accidente conocido -esto es irrefutable, se pongan como se pongan-, la explicación más simple es la más probable. Aunque restaría misterio e intriga a una “belleza desfigurada en un accidente de esgrima”, la ambliopía parece mucho más probable, aunque mucho menos romántico.

2 COMENTARIOS

  1. Las dudas sobre el enigmático parche siempre dan un toque de encanto y misterio al asunto. Y en ello estamos.
    Un saludo.

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