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La equivocada fama de la época Victoriana

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El apellido “victoriano” define con perfecta precisión la época en la que reinó , que fue desde 1837 hasta 1901, lo que viene siendo una legislatura democrática, pero resulta menos veraz y fundamentado si con él se quiere indicar globalmente una etapa de virtud beata, puritanismo, auge de la laboriosidad y formalidad, austeridad en la diversión y grisura en las artes…
Estos ideales, más predicados que practicados, sirvieron como bandera del imperialismo británico y del ascenso de Estados Unidos a potencia mundial y, por consiguiente, se incorporaron al repertorio de tópicos patrióticos en ambos países. En cualquier caso, no tuvieron más base real que los tópicos que predican que los franceses son galantes y corteses y que los españoles prefieren morir que vivir sin honor…

Los más pequeños no eran ajenos a la pobreza

Nuestra época es eufórica, suelta, desinhibida y expeditiva, pero la mayor parte de los modos de conducirnos así comenzaron en la época victoriana y contaron ya entonces con gran aplauso. La mayoría de los deportes actuales nacieron entonces, se popularizó la bicicleta, el baile agarrado, el patinaje y las galerias comerciales, y muchas señoritas comenzaron a trabajar fuera de casa como profesoras, auxiliares sanitarias, oficinistas o empleadas de comercio. Había llegado la y había que adaptarse a los nuevos tiempos…

La realidad -menos romántica- es que la tercera parte de las novias británicas llegaban embarazadas al matrimonio y a principios del siglo XIX ya había en Nueva York 7.000 prostitutas ejerciendo, nada nuevo en la Historia por otra parte…

Tampoco parece que de mucho que reflexionar la conducta privada de la autora del nombre de su época, es decir, la propia reina Victoria, la cual le daba al whisky con tantas ganas como sus antecesores (y sus sucesores) en el Trono, y admitía los “favores” nocturnos de su críado Brown.
La nebulosa del tiempo nos hace recordar la Historia con ese tinte nostálgico y romántico, pero lo cierto es que en el fondo poco hemos cambiado…

 

22 COMENTARIOS

  1. La típica moral victoriana. Puritanismo y buenos modales por un lado, explotación de los menos favorecidos por otro. Y no digamos si hablamos de quitar a gente molesta de la circulación, por ejemplo a las prostitutas valiéndose de artimañas poco legales y nada éticas. Me refiero a la teoría tan extendida que postula que el famoso Jack el Destripador fue un producto fabricado desde arriba, una operación orquestada por la reina para “limpiar” las calles demujeres poco recomendables, gente que muchas veces llegó a la prostitución obligada por la miseria que provocaba el propio sistema. Explotación, falta de derechos laborales, bajos salarios, hacinamiento… Mientras,la gloriosa Inglaterra conquistaba la India y casi medio mundo. Doble realidad, doble moral.
    Un saludo.

  2. Cayetano,
    Han cambiado poco respecto a la doble moralidad. Un país que se escandaliza por ver un seno furtivo en la final de la Superbowl y que sesga vidas por doquier… En aquel “verano victoriano” en el que The Ripper hacía de las suyas no fueron pocas las prostitutas que cambiaron de oficio en dos meses, tal era el pánico que cundió…
    Saludos 🙂

  3. La época dorada de Inglaterra y de su metrópolis, Londres, la época del auge del imperialismo británico que hizo de sus costumbres y cultura un ejemplo a seguir (como antes lo fueron la Francia de Luis XIV o la España de Felipe II). Pero, como bien indicas, ese puritanismo y ese estilo “gentleman” no eran más que apariencias de cara a la galería, detrás había todo un mundo oscuro (prostitución desigualdades, trabajo infantil, esclavización,…). No obstante, podemos decir que UK era la primera democracia de esa época (Ley de reforma de 1832) y el país más avanzado en mucho aspectos. Una entrada muy interesante.

    Un saludo desde Reinado de Carlos II

  4. CAROLVS II,
    Lo que no podemos poner en duda es la supremacía de UK tanto política como cultural. Si exceptuamos Rusia, Prusia, los austrohúngaros… eran “los que partían el bacalao”. Para que se te hunda el Titanic, primero hay que construirlo 🙂
    Saludos, Alteza

  5. Todo se repite en la historia, en todos los países, en todas las culturas y en todos los momentos habidos y venideros.
    Percatarse de ello nos escandaliza y somos incapaces de contemplar lo que tenemos a día de hoy en muchos barrios marginales que a su alrededor gozan de piscina unos chalets impresionantes….
    Como siempre das en la herida abierta que siempre ha tenido el hombre.

    Un abrazo querido amigo.

  6. ¿Cambiar? Nada, sólo en las formas exteriores. Ya lo decía el Arcipreste:
    “Como dice Aristóteles, cosa es verdadera:
    el mundo por dos cosas trabaja: la primera,
    por tener mantenencia; la otra cosa era
    por tener juntamiento con hembra placentera”
    Un abrazo, Felix

  7. Así es, creo que aún no hemos llegado a la época o el periodo en que todo cambie, aunque algún día habrá de ser y empezar, mientras tanto, existe esa lucha por muchos, de la verdad y lo que parece o quieren hacer parecer.

    Un abrazo, 🙂 y siempre gracias,

  8. Montse,
    Las civilizaciones tienden a extinguirse, a autodestruirse, con el permiso de los positivistas que apuestan por una humanidad cuasi-eterna. Aunque pesimista, en contraposición con nuestro egoismo intrínseco, también creo en las bondades humanas y puede que el futuro sea más halagüeño. Pero todo pasa por una evolución mental a escala planetaria.
    Gracias a tí y un Abrazo 🙂

  9. Reflejo de la gran hipocresia que sigue existiendo en la actualidad. Los pobres y los desheredados son ese mal necesario en toda sociedad para que de vez en cuando ellos se permitan hacer caridad y hacerse la foto…..
    Perdone mi atrevimiento.

    Saludos.

  10. Al final va ha resultar que las cosas han cambiado poco, seguimos igual diciendo unas cosas y haciendo otras, el caso es que parezcamos… bueno “haz lo que digo y no lo que hago”.
    saludos

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