La Corte de los Milagros

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Los mendigos se curaban milagrosamente de sus falsas dolencias cuando regresaban a casa, al caer la noche, en este famoso barrio parisino del siglo XVII.

La población pobre y desamparada de París subió como la espuma durante el reinado de Luis XIV (no es de extrañar), de 1654 a 1715, convirtiendo bonitos barrios en tugurios en el centro de la ciudad, donde los desocupados dependían de la mendicidad para sobrevivir. Los menos afortunados de París se aventuraban a salir por las calles de la ciudad durante el día “disfrazados” de discapacitado físico o enfermos con la esperanza de evocar simpatía y algo de caridad. No había otra si querían subsistir.

La Corte de los milagros, Gustave Doré

Pero al caer la noche, cuando los pobres volvían a sus casas, y ya no había más necesidad de fingir dolencia alguna, estaban milagrosamente “curados”. El ciego podía ver, el cojo podía saltar. Por lo tanto, uno de los barrios más pobres y más famosos del siglo XVII de París se conoció como el Cours des Miracles, o Tribunal de los Milagros.

A finales del siglo XVIII y principios del XIX, esos grandes barrios convertidos en tugurios fueron demolidos durante la renovación de París después de la Revolución Francesa. Pero “La Corte de los Milagros” ya había entrado en la historia: inspiró los escenarios de dos famosas novelas de Victor Hugo, Los Miserables y El jorobado de Notre-Dame. En el jorobado, Hugo describe a la “favela” como lo que una vez fue: “un lugar de vicio y mendicidad, de vagabundeo”. Robo, prostitución y asesinatos en las adoquinadas calles de París.

Si vas por París

Toma la Rue de Louvre desde el Sena hasta la Rue d’Aboukir, luego continúa por la Rue d’Aboukir. La Rue de Damiette quedará a tu derecha.Una visible placa marca un lugar y, a poco que escudriñes por allí, encontrarás lo que queda de los escondites de los mendigos del viejo París, aquellos que curaban milagrosamente cuando llegaba la noche, en la Corte de los Milagros.

Comentarios2 comentarios

  1. Cayetano Gea Bermejo

    Siempre hubo gente que vivió del cuento, aunque nos atribuyen injustamente el monopolio de la picaresca. La corte de los milagros.
    Aquí también tuvimos la nuestra, la de Isabelona y la monja de las llagas.
    Saludos, Félix.

    • Nos la suelen atribuir a la cultura mediterránea aquello de la picaresca, pero allí donde ahí un ser humano, la encuentras.
      Saludos, Cayetano!

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