Isaac Asimov, la fantasía convertida en Ciencia

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“Si el conocimiento plantea problemas, la ignorancia seguramente no puede resolverlos” , dijo. Nacido un 2 de enero de 1920 en Rusia, su prolífica carrera como escritor de ciencia ficción y ensayos científicos lo encumbró a ser uno de los escritores más populares del siglo pasado.

Cuando tenía tres años de edad emigró a los EE.UU. y tomó la ciudadanía estadounidense en 1928. Se licenció en Ciencias Químicas por la Universidad de Columbia, y en 1955 se convirtió en profesor de bioquímica en la escuela de medicina de la Universidad de Boston.

Isaac Asimov en 1965
Isaac Asimov en 1965

Sus primeras apariciones fueron en el magazine “Revista de Fantasía y Ciencia Ficción” , donde escribió innumerables artículos. También participó en la revista de ciencia ficción «Amazing Stories». Publicó 25 libros de ciencia-ficción, amén de otros trabajos científicos. Entre los más famosos podemos destacar el cuento «Nightfall», que en repetidas ocasiones ha sido votado como el mejor libro de ciencia ficción, y fue galardonado por su desempeño en la serie de televisión “Imperio Galáctico” (ganó el Premio Hugo) basada en la “Saga de la Fundación” (16 libros) y la serie de novelas de robots (Yo robot, El sol desnudo, Los robots del amanecer, Robots e Imperio…).

Siempre nos viene a la mente en sus trabajos las famosas tres leyes de la robótica, promulgadas por él mismo. Estas normas las aplica a la mayoría de robots que aparecen en sus obras y, desde entonces, han sido usadas hasta la saciedad por otros autores de ciencia ficción:

– Un robot no debe dañar a un ser humano o por inacción permitir que un ser humano esté en peligro.

– Un robot debe seguir las instrucciones que dan los seres humanos, a menos que estas entren en conflicto con la Primera Ley.

– Un robot debe proteger su existencia siempre y cuando no entre en conflicto con la Primera y la Segunda Ley.

La mayoría de sus escritos explican conceptos científicos de una manera histórica, yendo tan lejos como al origen de “las cosas”, así como innumerables pautas que han servido como guías a la actual generación de cientificos (y escritores y cineastas) actuales. Fue mucho más que un escritor fastuoso, un visionario o un simple entretenimiento. Fue un científico con mayúsculas.

Ejemplos de ello son el “Asistente para la ciencia”, los tres volúmenes de “La comprensión de la física”, así como varios libros sobre astronomía, las matemáticas, la Biblia, las obras de Shakespeare, y la química. Fue uno de los fundadores de Mensa. En su honor fue nombrado el asteroide 5020 Asimov, un cráter en Marte, la revista “Ciencia ficción de Asimov”, una escuela primaria en Brooklyn, Nueva York, y el premio literario Isaac Asimov. Murió el 6 de abril de 1992 del cirrosis hepática , como consecuencia del virus del SIDA. Más que un adelantado, uno de pocos que salen de tarde en tarde…

Imágenes: Flickr   Fuentes: tvxs.gr

Comentarios8 comentarios

  1. Fue un gran cientifíco en su época y su pensamiento sigue siendo actual Una de sus frases que me gustan es esta:
    “El aspecto más triste de la vida actual es que la ciencia gana en conocimiento más rápidamente que la sociedad en sabiduría.”
    Gracias por traerle. Bss

    • Félix Casanova

      Sigue vigente porque más allá de sus conocimientos científicos era también un filósofo. No recordaba la frase que traes a colación. Es magnífica, gracia a tí.
      Bss

  2. Gracias Félix por recordarnos a este gran hombre.

    Hombres así es lo que el mundo necesita. Su muerte es una gran pérdida para todo el mundo.

    ¡Que gran realidad lo que dice esta frase de Isaac Asimov : “Si yo no fuera un ateo, yo creo en un Dios que optar por salvar a la gente sobre la base de la totalidad de sus vidas y no el patrón de sus palabras. Creo que preferiría un ateo honesto y justo para un predicador de televisión en el que cada palabra es Dios, Dios, Dios, y en el que cada obra es foul, foul, foul ”

    ¡Buen día! Félix.

    • Félix Casanova

      El hombre o mujer ateo que sea justo y magnánimo vale cien veces más que aquel que adora a su Dios y no es hermano de los demás. Asimov ha sido Como dice la imaginaria carta de Dios a Asimov “Me crearon, pero me crearon esclavo de sus creencias y necesidades. Me imaginaron bajo distintas formas y atributos. Cada nuevo creyente me ataba, y me sigue atando, con sus cadenas exigiendo de mi que le ayude a paliar su dolor y su ignorancia…”
      Buen día, Arzú 😉

      • Totalmente de acuerdo; ser una persona religiosa no te hace más bueno. Bondad o maldad depende de carácter, corazón, conciencia y cerebro. Recientemente he leído muchos libros sobre religiones y libros sagrados; no para creer; solamente para comprender, saber y aprender. Mi amigo Santiago y yo hemos hablado mucho sobre ello. Él es un ingeniero de la física y tiene conocimiento increíble sobre religiones y tiene conocimiento increíble sobre religiones, espiritualidad, esoterismo, misticismo, ocultismo, metafísica, ciencia etc… 🙂 pero me temo que mi mente estaba tan confundido como un mar borrosa, pero no es su culpa, yo no tengo la capacidad suficiente información. Ya esto es harina de otro costal y creo que nunca lo entenderé. En realidad Felix, cuando me siento débil a veces quise creer pero creo que no está en mis genes 😛 Yo no he recibido ningún tipo de educación religiosa, mis padres no lo permiten, nadie habla en nuestro casa de la religión, Yo no soy una mujer muy inteligente pero prefiero creer en la naturaleza, en la ciencia, en mi corazón y en mi cerebro. Pero ahora tengo que confesar algo sé muy bien a Isaac Asimov pero nunca antes he leído sus libros. Buenas tardes mi querido amigo 😉

        • Félix Casanova

          Arzú, ciertamente ser una persona religiosa no nos convierte en mejores o peores. Has citado a nuestro común amigo Santiago, un tipo excelente, y como dices, un científico que no ha dejado de leer libros sobre religiones. Si los analizamos bien son auténticos tratados de antropología. Me viene a la mente (novela) “La paja en el ojo de Dios” de Larry Niven (altamente recomendable). El hecho de no haber recibido educación religiosa te hace ver todo esto desde un punto de vista más subjetivo. Cualquiera de mi entorno -yo incluido- estamos mediatizados por nuestra educación, desde pequeños vivimos y somos enseñados en el sistema católico, no se puede escapar a ello (para bien y para mal) más allá de lo que creamos cuando crecemos. Por cierto, muy bueno lo de “harina de otro costal” 😉
          Buenas tardes, besos

  3. En la época renacentista sería una más en la nómina de esas personas excepcionales que eran capaces de dominar tanto el ámbito científico como el artístico, literario en este caso. Y conectar con el gran público. Un gran divulgador.
    Un saludo.

    • Félix Casanova

      E término “un gran divulgador” es muy acertado, Cayetano. Es la mejor forma de definirlo. Tantas materias que se atragantan y sólo unos pocos son capaces de acercárnoslas. Renacentista del siglo XX.
      Un saludo

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