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Florence Jenkins: La Soprano que no sabía cantar

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A pesar de su total falta de talento, Florence se introdujo en el mundo de la gracias a que financiaba el , una institución dedicada a promover las carreras de artistas americanos y músicos, ya que la fortuna que poseía por herencia era muy cuantiosa. Después de tomar clases de canto, que no le sirvieron para nada, hizo su debut en Manhattan en abril de 1912, poco después del desastre del Titanic…

Comenzó su número de apertura con el aria de de Mozart. Pronto el público se perdió en medio de una ráfaga de sonidos similares a los que producen un grupo de gatos callejeros. No debemos olvidar que ella siempre se consideró una gran soprano.
Después de destruir de Brahms, Florence anunció un breve descanso, aunque pronto volvió a la escena vestida de Carmen, con un chal de encaje sobre los hombros, castañuelas y una cesta de rosas rojas. El público quedó absorto al oírla cantar “Clavelitos”, mientras acompañaba la canción al ritmo de sus castañuelas y lanzaba rosas al público. Sus fans sabían que “Clavelitos” era su canción favorita, por lo que era costumbre que pidieran un bis. Por supuesto, los complacía y repetía la actuación, ante un aplauso ensordecedor…
Lo que le faltaba de talento a Florence, lo suplía con la cantidad de actos benéficos que organizaba a favor de los desfavorecidos y a que era un persona modesta, aunque en el terreno musical siempre se consideró una diva. Era muy extricta en cuanto a la venta de entradas para sus actuaciones. Sus ayudantes “interrogaban” a los candidatos asistentes para conocer si realmente eran amantes de la buena música. A los que superaban la prueba con éxito, se les permitia comprar un billete de que costaba 2,5$, muchos de las cuales se vendieron hasta por 10 veces esa cifra…

El punto culminante de sus temporadas era el musical que daba en concierto privado todos los años en el Ritz-Carlton. Sólo podían asistir por invitación un selecto grupo de 800 personas. Cada año, las multitudes se agolpaban en la entrada y la policía se veía obligada a intervenir…

En 1943, el taxi en que viajaba tuvo un accidente. Lo que pudo haber sido una tragedia se convirtió en una bendición. Cuando se recuperó descubrió que podía cantar un tono más alto que antes. Así que en lugar de denunciar el taxista, le regaló una caja de habanos en muestra de gratitud. Pero seguía siendo una pésima cantante…
En 1944, a la edad de 76 años, cedió a la petición popular y decidió celebrar un recital público. Las entradas se agotaron con varias semanas de antelación y más de dos mil personas fueron a verla. Al entrar en la escena con su tiara y las alas de plumas, un tanto desgastadas después de décadas de uso, comenzó “aullando” algo de la Ópera “ y sus gemidos fueron ensordecidos por la risa de la audiencia, aunque la interpretación de “Clavelitos” fue seguida a coro por decenas de”valientes”…
Esta fue su última actuación y su triunfo más grande. Florence Foster Jenkins sufrió un ataque cardíaco una semana después y murió en su habitación de hotel el 26 de noviembre. No dejó familia inmediata, de modo que el Club Verdi fue el beneficiario de su herencia “y sus alas”
La verdad es que Florence se convirtió en un personaje muy popular. El público que iba a ver sus espectáculos nunca salia decepcionado ya que la diversión estaba garantizada. Podría haber optado a ser una millonaria excéntrica e inútil al estilo Paris Hilton, pero optó por la filantropía, por hacer el bien sin importar a quién, y a hacer lo que amaba y en lo que creía. Al final de nuestra vida quizás sea lo que importa…
LA INFAME VERSIÓN DE LA FLAUTA MÁGICA BY

59 COMENTARIOS

  1. Que valiente esta Jenkins, al oirla es peor que al leer lo que escribiste. De seguro los oyentes eran muy cultos, si hubiera sido en este siglo la emprender con tomates en contra de la “cantante”.

    Me impresiona como pudiste acompañar tu texto con ese vídeo.

    Besos.

  2. Se dice que más vale nacer econ estrella que ser estrellado. esta fue la vocación de nuetra dama. Si al menos consiguió diverte a la gente y sacar carcajadas ya merece un monumento.
    Me ha encantado su gesto de agradecimiento para con el taxista.
    Un beso y buen domingo

  3. @Putatriat
    Gracias a tí. He sido fiel seguidor de Guillermo y Juan Luis durante 25 años y las sintonías de las “secciones” siempre fueron grandiosas. Así que no está mal tú idea. Sería una muy buena para alguna historia relacionada con el tema 🙂

    Un abrazo

  4. Había oído hablar de esta mujer.
    Es cierto que no hizo mal a nadie, ni obligó a ningún espectador a acudir a sus conciertos. Además, realizó numerosas obras benéficas, pero, -que me perdone- pienso que habría estado mejor calladita.

    Un abrazo.

  5. FELIX!!!
    QUé tal marcha el fin de semana? 🙂

    Lo primero que he pensando al leerte ha sido: ¡Diiiiios ¿pero esta mujer qué tendría en la cabeza? donde queda el sentido común y la vergüenza?
    pero luego he caído en cuenta que yo canté en una zarzuela frente a cientos de personas repetidas veces y tengo de soprano lo que tengo de Oriental… por mucho que me maquille mis ojos nunca serán rasgados… jeje

    Excentricidades… personas que entienden que la vida es un suspiro y no comen de cuento… seguro que fue una mujer feliz…

    por cierto, espero marche bien el plan “V”.
    🙂

    Besitos celestinos,

    😛

  6. Amigo Félix, hoy te has pasado, cuando he puesto el video mi mujer me ha gritado desde el salón que “qué eran esos ruidos”…
    Como penitencia, por toda su obra altruista, he “sufrido” el video hasta el final.
    El título de la canción no es “melodía de los gatos cuando les pisas la cola”?

    Un abrazo Magister.

  7. Al principio pensé: qué cara más dura la de esta señora, cantaba y encima ganaba un pastón por hacerlo mal. Pero, después esta reflexión me llevó a otra: ella no tiene la culpa; si el público pagaba por ir a escucharla al fin y al cabo habría que echarle la culpa a la gente. Por fin leí tu conclusión y es completamente cierta. Mientras no hiciera daño a nadie, qué más da.

    Saludos

  8. Hoy en día sería considerada una friki y la llevarían a Telecinco para burlarse de ella.

    Aunque da miedo oírla, como bien habéis dicho ya se dedicó a hacer el bien y no perjudicó a nadie y a fin de cuentas eso es grandioso.

    Saludos

  9. Jajajaja, ay qué me meo, jajajaj, Félix, que no puedo dejar de reir después de oir a esta mujer, jajajaja

    Creo que deberíamos ser conscientes de nuestras limitaciones y no dar la tabarra con nuestros supuestos talentos a los demás.

    Un beso.

  10. Felix, gracias, gracias, gracias, acabas de que me de cuenta de que soy una gran cantante, porque mis hijos dicen que canto igual que los “pájaros…bobos”…….asi que soy una gran cantante.
    Besos
    Nela

  11. Lo bueno del tema es que sin conseguir cantar ni medio bien en ningún momento, hizo lo que le dió la gana y se dedicó a vivir su sueño y, además a ayudar a los demás, pues ole sus narices.
    Ahora tenía una moral de la leche porque si no sabes cantar no cantas la flauta mágica que seguramente sea de lo mas dificil…
    Saludos

  12. @Silvia
    No ha ido nada mal. Ya te contaré :D.
    ¿cantaste Zarzuela? eres toda una mujer del renacimiento, aunque no te veo yo caracterizada de oriental, pero quién sabe..
    A buen seguro que disfrutó de su vida, porque, eso sí, confiaba en sus posibilidades más que nadie. A eso se le llama autoconfianza,jaja.
    Te pondré al día Plan “V” 🙂

    Besitos, Celestina 😛

  13. @CarmenBéjar
    Era feliz y con eso bastaba. Es cierto que el público iba a mofarse de ella pero ni fu ni fa, por un oido le entraba y por otro le salía. Además, lo realmente importante fue su vida en la que ayudaba al prójimo. Eso sí, querida amiga, cantaba de lo mal, lo peor 🙂

    Un abrazo

  14. @Flores
    Tú lo has dicho querido amigo. Hizo lo que le gustaba y cuando quiso sin interferir en la vida de nadie y de paso ayudando al prójimo. Suscribo tus palabras: “Ole sus narices”…
    Eso sí, tenía más moral que el Alcoyano, porque como bien dices, esta aria es de lo más difícil de cantar por los tonos que obliga a usar. Valiente que era…

    Un abrazo

  15. Madre mía!! Que voz más fea!! Hasta parece una broma, de verdad que canta horrible. En fin, tuvo el dinero para dedicarse a lo que le gustaba pero que bueno que también se dedicó a ayudar a tanta gente.

    Abrazos!!

  16. Muy intersante la historia de esta mujer que por lo que expones fué muy buena caricativamente y muy mala cantando. Gracias Félix por traernos estos estupendos retazos culturales. Saludos y que tengas una buena semana.
    Ramón

  17. Pues… hombre, no cantaba muy bien pero como dices se podía haber dedicado a utilizar su fortuna en otras cosas pero sin embargo lo utilizaba para hacer buenas obras así que eso dice mucho en su favor, ¿lo de la canción? una anécdota en su vida.

    PD: Debo de haberte roto ya la espalda con tantos abrazos jaja

  18. @David Pardo
    El mundo de la música no era lo suyo y creo que queda bien patente. A destacar su labor filantrópica durante su vida. Como bien dices, se entretenía la buena sra. El único pero que tenía es que tenía un ego como el de Sánchez Dragó y pensaba que era toda una diva 🙂

    PD.- Hoy nos estamos rompiendo ambos la espalda con tantos abrazos,jaja
    Gracias por el detalle de pasar y leer con toda atención.

    Abrazos¡¡

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  20. @Mer
    Preciosa ópera mientras no salga de la garganta y los pulmones de esta mujer, jajaja. No le faltaba autoestima, eso no hay que negárselo.
    Y del enlace que me dejas, que decirte, que es una delicia en todos los sentidos. Una gozada¡

    Besos de azahar

  21. jaja no puedo creer que haya tenido el valor de cantar, eso sí tenía muchoa autoestima y realmente hizo lo que le dio la gana hasta el fin eso es totalmente admirable. Saludos

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