Entrevista a David Rodríguez Cordón

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Periodista, escritor -autor de “El futuro será mejor mañana” y “Sevilla, Delta 11”-, coordinador actualidad noticias Movistar Emoción. Casi dos décadas trabajando en los Medios de comunicación, especialmente en Televisión, avalan su dilatada experiencia audiovisual. Comunicador corporativo, responsable/asesor de Contenidos de Televisión,  jefe de Redacción Televisiva, creativo y guionista, presentador de informativos en Televisión y Radio, David Rodríguez nos retrata el perfil de un gran comunicador y un especialista en la .

Los que le seguimos a través de las RRSS, siempre nos llamó la atención ese interés y conocimiento suyo sobre la II Guerra Mundial. No en vano su primera novela tiene como telón de fondo aquellos acontecimientos considerados como el peor desastre de la historia humana. Sin duda es apasionante su estudio, y vd. es uno de los mayores expertos en la materia en este país. ¿Cuándo y porqué David Rodríguez se apasiona por el tema?

El tema me apasiona desde pequeño. Es mi padre quien me inculca dicha admiración por esta determinada época de la historia. Él ha sido siempre un gran lector de todo lo que concierne a la II Guerra Mundial y además un cinéfilo de pro. No solo me hablaba desde pequeño de grandes batallas e historias de espías que acontecieron a lo largo de este conflicto bélico, sino que además nos hemos visto decenas de películas sobre la materia desde siempre. Y seguimos haciéndolo.

A esto se añade que, cuando ya tomo conciencia como adulto de lo que ocurrió verdaderamente en esta cruenta guerra, descubro la cantidad de misterios sin resolver que giran en torno a ella. El más grande: la muerte de Hitler. Recordemos que hace unos días se ha podido saber qué pensaba Kennedy sobre su fallecimiento -al igual que lo pensaba Stalin… aunque siempre tenemos como respuesta que se trataba de propaganda soviética, a través de la cual interesaba infundir ese miedo, el de que el Führer siguiera con vida-. Estas fueron las palabras del presidente norteamericano en su diario, tras visitar el búnker en el que ‘murió’ Adolf y Eva: “La habitación donde se supone que Hitler se encontró con su muerte mostró paredes calcinadas y rastros de fuego”, señaló el político. “Sin embargo, no hay evidencia completa de que el cuerpo que se encontró fuera de Hitler. (…) Los rusos dudan de que esté muerto”, agregó.

¿Hubiera cambiado la historia si Chamberlain y compañía no le hubiesen dado un cheque en blanco a Hitler en el tratado de Múnich permitiéndole invadir las Sudetes?

Sabes, Félix, nunca he sido de lo que piensan en líneas paralelas del tiempo. En absoluto me planteo en la realidad esa famosa frase de “¿Y si…?”, sea cual sea el acontecimiento histórico. Puedes fantasear, o puede ser una gran línea argumental para una novela de ficción, pero tal y como es el ser humano todo me lleva a pensar que es imposible. Nunca he creído en eso de que si mañana fabrican la máquina del tiempo y podemos evitar tanto la firma de ese tratado o el propio nacimiento de Hitler, esto no nos llevase a aquel desastre que comenzó el 1 de septiembre de 1939. Las circunstancias históricas en general, y la maldad intrínseca del hombre, habrían desembocado en ella. Si no hubiera sido Hitler y los Sudetes, habría sido otra persona y otro el escenario.

Lo que está claro es que tanto Chamberlain y Daladier cedieron ante las presiones alemanas y se sentaran a negociar con los que serían sus dos grandes enemigos tan solo un año después: Hitler y Mussolini. Francia e Inglaterra cerraron un acuerdo sin que su aliada Checoslovaquia estuviera presente y decidieron sobre toda una nación. Sin duda, el gran detonante de la II Guerra Mundial lo provocaron –entre otros- dos de las grandes potencias que, por fortuna, supieron resarcirse posteriormente a lo largo del conflicto -aunque a costa de millones de vidas-. Años más tarde, Checoslovaquia les devolvería la moneda asociándose con la URSS en el bloque frío. En fin, en mi opinión, si no hubiera sido esa firma, habría sido otra la que habría permitido a Hitler invadir Europa.

Sevilla, Delta 11”, la parte más oscura y desconocida de la capital hispalense en la era de la democracia, los bajos fondos, sus secretos más ocultos. Acérquenos a su última novela.

Se trata de una novela negra inspirada en hechos y personajes reales, ambientada en la Sevilla de los últimos treinta años. Una Sevilla oscura y sombría que muy pocos han conocido. Su protagonista, José Martínez Rey, fue un destacado miembro del Gobierno y Jefe de Protección Civil. De hecho, es su nombre en clave el que sirve para dar título a esta ficción literaria. Martínez ha vivido en primera persona numerosas catástrofes, macabros asesinatos, amenazas terroristas, trágicas Semanas Santas e incluso ha participado en la investigación de asombrosos objetos voladores no identificados.

Su papel correspondería al de ese héroe anónimo que, como un ángel de la guarda, está siempre ahí para salvarnos, sin que ni siquiera nos percatemos de su presencia. Una labor ardua y silenciosa con la que se ha tratado de esclarecer los sucesos más estremecedores que han sacudido a la provincia de Sevilla durante las tres últimas décadas: la cara oculta de la visita del Papa de 1982; el espeluznante crimen del niño de Torreblanca en 1984, y que llenó las páginas de los periódicos de toda España -cuyas sospechas recayeron sobre el párroco del lugar-; los incidentes de la famosa «Madrugá» del año 2000, que provocaron horas de angustia y el pánico generalizado de la ciudad, y del que se dispone e incluye el auténtico atestado policial de lo que ocurrió aquella noche; o el terrible atentado de ETA que acabó con la vida, a sangre fría, del Coronel Antonio Muñoz Cariñanos, el conocido como «médico de los artistas», entre otros episodios negros.

He intentado dotar a esta novela de mucha acción, intriga, misterio, y, por supuesto, de grandes dosis de nicotina –aunque hace casi diez años que no fumo-. El retrato de una urbe cargada de matices y contrastes. Una Andalucía de novela policíaca: turbia y llena de arrabales, arenales, delincuentes, etcétera. Vamos, que esta Andalucía bien podría acaparar todas las secciones del famoso semanario El Caso.

Recientemente ha participado en la segunda temporada de la serie “Hunting Hitler” de History Channel. Un documental de repercusión mundial, con millones de espectadores. ¿Qué tal la experiencia?

Espectacular. Esa palabra lo resume todo. Trabajo en televisión desde hace casi veinte años y cuando ves cómo hacen televisión los norteamericanos se te cae todo. No escatiman en absoluto en gastos. Saben que están haciendo un producto que se venderá a cientos de televisiones y canales de todo el planeta y que obtendrán pingües beneficios. No se trata de otra cosa sino de concebir el documental como una industria. Y History Channel lo hace. Se la tacha en ocasiones de poco rigurosa y muy peliculera. Pero, sin duda, ese aspecto, el de peliculero, precisamente, es el que dota a sus documentales de un nivel de facturación y ejecución espléndido. Te enganchas a ellos desde el minuto uno. Sin duda. Sus recreaciones y su puesta en escena es muy hollywoodiense y, particularmente, eso me encanta. Lógicamente debes saber discernir entre realidad y ficción. En fin, que fue un verdadero placer.

Estamos hablando de una serie documental con un equipo de rodaje que recorre Europa y Afríca, con dos presentadores tan variopintos como un eminente escritor británico, James Holland, y un audaz ranger de Texas y boina verde –no es broma-, como es Mike Simpson. A parte, tienen otra unidad de grabación en Estados Unidos y Sudamérica, compuesta por un ex FBI, un ex CIA y un luchador de la UFC. Ahí es nada. En definitiva se nota la pasta que mueven para el rodaje de cada capítulo y luego eso se traduce en calidad. Quedé encantando y, modestia a parte, quedaron encantados conmigo. Espero volver a rodar con ellos algún día.

Periodista, escritor, asesor de televisión, guionista… pero ante todo padre y comunicador. Y decimos comunicador porque no se viven los mejores tiempos de la divulgación periodística, con mayúsculas. Vd. dignifica la profesión, investigando e informando. Si tuviese que elegir una faceta suya (y le estamos apuntando), ¿cuál sería?

Ante todo soy periodista. Esta profesión me ha posibilitado investigar, divulgar y escribir. Gracias a ella se me han abierto muchas puertas que quizás no se abran a otras personas con mis mismas aficiones o pasiones. Ser comunicador te permite conocer muchos lugares y a multitud de personas. Y, hoy en día, lo más importante de todo es conocer a tanta gente como se pueda. Nunca sabes qué te puede deparar el tomar un café con un productor o con alguien con ‘acceso a’. A todo ello hay que añadirle una pizca de honestidad y humildad. Si lo haces, todos hablarán bien de ti. Y eso te permitirá abrir aquellas puertas que hay dentro de las puertas.

A buen seguro que ya está trabajando en su próximo proyecto literario. Háganos un adelanto, y no se haga de rogar mucho…

Ahora mismo tengo varios al retortero. Un thriller ‘policíaco’ muy avanzado ambientado en el Bajo Imperio Romano y una distopía/ucronía. Esta segunda es una locura histórica, pero una locura que me está apasionando cada día más. A ver cuál sale antes del horno. No tengo prisas. Tengo los pies en el suelo. Es muy complicado vivir de la literatura. Escribo porque me gusta y me apasiona.

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