El suizo que descubrió Petra cuando buscaba el Níger

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La joya de Jordania y uno de los sitios arqueológicos más atractivos del mundo, “la ciudad rosada” fue por el siglo IV a.C. la capital del reino nabateo, que controlaba las rutas de comercio y los oasis desde Arabia y que más tarde se alió con los romanos. Fue descubierta para los occidentales por un explorador suizo de 27 años llamado Jean Louis Burckhardt, nacido en Basilea en 1784 en el seno de una familia rica.
La gran ambición de Burckhardt era descubrir la fuente del río Níger. Andaba descaminado, y mucho. En la Inglaterra de 1809 obtuvo el respaldo de Sir Joseph Banks, presidente de la Royal Society y figura clave en el fomento de la exploración africana, para un viaje a través del Sahara desde El Cairo. Burckhardt fue a Cambridge para aprender árabe y así poder pasar como musulmán.

En su camino hacia el este, en Malta, oyó hablar de un tal doctor Seetzen, que había salido de Egipto a Arabia en busca de la ciudad perdida de Petra, pero había sido asesinado. Burckhardt se mostró muy interesado. Fue a Alepo -Siria-, donde compró una pequeña casa y perfeccionó el idioma gracias a un amistoso cristiano árabe. También estudió el Corán y la ley musulmana.
Burckhardt se hizo llamar jeque Ibrahim Ibn Abdallah y pagaba por la protección de los jeques locales, aunque a menudo era robado y engañado. Viajó por Siria, Líbano y Palestina. En su camino al sur, de Nazaret a El Cairo, marchaba con un grupo de comerciantes y algunas ovejas y cabras cuando escuchó hablar a las gentes locales acerca de unas ruinas en un estrecho valle, cerca de la supuesta tumba de Aarón.

1812, con la excusa de que quería sacrificar una cabra en honor a Aarón, Burckhardt contrató a un guía local para que lo llevara a las ruinas, donde quedó maravillado al ver lo que descubrió. Estaba convencido de que era Petra, pero no podía demorarse porque tenía miedo de ser desenmascarado como un infiel en busca de tesoros perdidos y sería casi con toda seguridad asesinado. Sacrificó debidamente la cabra a Aarón y esa noche volvió de regreso a El Cairo. Pero el descubrimiento ya estaba hecho, y las expediciones no tardarían en llegar para descubrir todos los tesoros que albergaba la ciudad nabatea.
Burckhardt viajó más tarde por el Nilo y descubrió el templo de Ramsés el Grande en Abu Simbel con sus estatuas colosales. Hizo la peregrinación a La Meca y visitó Medina. Murió de disentería en El Cairo en 1817, cuando sólo tenía 32 años. Nunca encontró el Níger.

5 COMENTARIOS

  1. Si Burckhardt murió en 1817, esa fotografía me temo que no puede ser suya, puesto que el primer daguerrotipo no se hizo hasta unos 10 años después….

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