¿Desde cuándo usamos los signos de puntuación?

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La piedra conocida como la Estela de Mesha (descubierta en 1868 y popularizada como la “Piedra Moabita”) data de alrededor del 840 a.C. y cuenta la grandeza del rey Mesha de Moab -en la moderna Jordania-. Presenta puntos entre palabras y trazos verticales para marcar el final de secciones que podríamos compararlos con los versículos bíblicos.
signos de puntuacionLa mayoría de los historiadores creen que la puntuación como la conocemos hoy en día fue inventada para mostrar cómo un texto debía leerse en voz alta. En el siglo V a. C., los dramaturgos griegos utilizaban algunos símbolos básicos para indicar dónde debían detenerse los actores, y el erudito Aristófanes de Bizancio (257- 185 a.C.) inventó un sistema formal de puntuación. También diseñó los acentos para ayudar a la pronunciación.
La mayoría de los antiguos lenguajes escritos en sus formas originales (sánscrito, árabe, coreano, chino, japonés, etc.) utilizaban pocas o ninguna puntuación, aunque algunos manuscritos chinos de alrededor de 400-300 a.C. utilizaban a veces símbolos para denotar finales de capítulo y oración.
piedra moabita
Piedra mohabita

La puntuación en su forma moderna debe mucho al Renacimiento y, en particular, al venecianno Aldo Manuzio (el hombre que cambió para siempre la lectura), pero también a la Reforma y la impresión de Biblias en lenguas locales. Estas, por supuesto, estaban destinadas a ser leídas en voz alta. Nuestro moderno sistema de puntuación no surgió hasta el siglo XIX.

Las comas, comillas, el corchete, los dos puntos, el signo de interrogación y el signo de exclamación, el paréntesis, el punto, los puntos suspensivos, el punto y coma y la raya… ¿qué sería de nosotros sin ellos?
Imágenes: Ilustración de Glen McBeth, Flickr Fuentes: Wikipedia, History Extra

Comentarios5 comentarios

  1. Ahora que en ciertos medios de comunicación de masas hay tan poco respeto por nuestra lengua, viene al pelo esta entrada. Para algunos, los signos de puntuación son algo de adorno, inútil e incluso inexistente.
    Y para que se chinchen los que en sus teclados nos privan de la virgulilla de la ñ o de abrir y cerrar exclamaciones y preguntas con dos signos y no con uno, permíteme, amigo Félix, que retomemos el último párrafo de tu entrada y lo acomodemos a nuestra conveniencia:
    “Las comas, comillas, el corchete, los dos puntos, los signos de interrogación y los signos de exclamación, el paréntesis, el punto, los puntos suspensivos, el punto y coma y la raya… ¿qué sería de nosotros sin ellos?”
    Un saludo.

  2. Seríamos unos zoquetes, y no te falta razón. Da grima ver en los medios de comunicación erratas que nos duelen como un palillazo en un ojo. A todos nos pasa que metemos la pata con los móviles y el ordenador e incluso los correctores nos juegan malas pasadas, pero hay periodistas que cometen fallos de concepto, de EGB, y no son atribuibles a las máquinas. Hay que ser críticos, y auto-críticos también 🙂 ¡Leña al mono!

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