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Caso Goya: el duque de Wellington desaparecido

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El 3 de agosto de 1961, la de Londres dio a conocer con orgullo su última adquisición: el retrato del del español Francisco de (1746-1828), pintado durante la Guerra de la Independencia y completado en 1814. Dieciocho días después, el duque se ausentó sin permiso de la galería. Su retirada no autorizada llenó los titulares de noticias, y Scotland Yard se las veía y se las deseaba para resolver el “crimen”. Esto llevó, en 1968,  al Gobierno a introducir un nuevo delito en su Código Penal. Fue el primer robo en los 138 años de historia de la Galería…
Duque de Wellington robadoEl duque desaparece
El 14 de junio de 1961, el marchante americano Charles Wrightsman compró el retrato del Duque de Wellington en Sotheby por 140.000£. La adquisición provocó la desaprobación pública generalizada a que una pintura histórica tan importante se le permitiera salir del país. En vista de la oposición a su compra el Sr. Wrightsman ofreció generosamente vender la pintura a la Galería Nacional por el mismo precio de la subasta. La pintura fue comprada por la Galería con la ayuda de una donación de 100.000£ de los patronos de la Fundación Wolfson y una subvención especial de Hacienda de 40.000£. Una vez adquirido el retrato se mostró inmediatamente en la Galería Nacional. Se mantuvo a la vista del público hasta su desaparición en la tarde del 21 de agosto de 1961.
goya_dukeofwellington_0La ausencia del duque se observó por primera vez por dos guardias que patrullaban. Ambos supusieron que la pintura había sido retirada por un miembro del personal de la galería y que habían olvidado poner el cartel de turno. Era política de la galería colocar un anuncio o etiqueta en el lugar de una obra de retirada por el personal de conservación a fin de informar a la seguridad y otros de su paradero. Sin embargo, el procedimiento no siempre se cumplía. Como resultado, el personal no asumió de inmediato que la ausencia imprevista del duque era debido a que había sido robada.
La búsqueda exhaustiva comenzó a las 8 de la mañana siguiente. Se informó a la policía a las 9.30 am y durante los siguientes días se buscó por todo el edificio y el personal fue interrogado. Casi 11 horas habían transcurrido entre el descubrimiento de que la pintura había desaparecido -sin certezas- y que el asunto fuese reportado a la policía.
Una búsqueda infructuosa
Ya que las pistas no llegaban a buen fin, el 26 de septiembre de 1961, se ofreció una recompensa ampliamente publicitada de 5.000£ para aquel que regresara la pintura. Esto, inevitablemente, llevó a la recepción de una serie de cartas anónimas “de rescate”. Se prestó especial atención a una serie de cartas que cada tanto se recibían, la primera de las cuales había llegado a través de la agencia de noticias Reuters el 31 de agosto de 1961, con matasellos de “Londres SW1”. El escritor dio detalles de las impresiones en la parte posterior de la pintura, marcas que sólo podrían haber sido conocidas por el ladrón, y añadió:
Tengo el Goya… No va a estar a la venta … y solicito un rescate de 140.000£ que habrá de destinarse a obras de caridad. Si se pone en marcha un fondo -debe hacerse rápidamente-, y con la promesa del perdón para los culpables, la pintura se devolverá…
Otra carta con matasellos ‘Lancaster, Morecambe’, fue recibida por la Agencia de Noticias Exchange Telegraph el 4 de julio de 1962:
El Duque está a buen recaudo. La temperatura de conservación y su cuidado están garantizados, aunque su futuro es incierto… Queremos indulto para salir del país y que se inicie el fondo de 140.000£…
Una de las cartas de rescate recibidas por la agencia de noticias Exchange Telegraph después del robo
Una de las cartas de rescate recibidas por la agencia de noticias Exchange Telegraph después del robo

Casi 18 meses después una nueva carta fue recibida el 31 de diciembre de 1963 En ese momento estaba claro que aunque el escritor todavía estaba exigiendo una donación de 140.000£ para devolver la pintura, el deseo de evitar su procesamiento siempre estaba presente en su mente. La última carta se recibió el 16 de marzo de 1965. Ahora el escritor anónimo había dejado de exigir la suma del rescate e insistió en que devolvería la pintura si se acordaba que sería exhibida en privado durante un mes y que todos los derechos de visualización (sugirió cinco chelines por venta de entradas) debían ser dados a la caridad.

Una nueva carta recibida el 25 de mayo de 1965 se dirigió al Daily Mirror y contenía una llave de una consigna de la estación New Street de Birmingham. La policía acudió a la estación y abrieron la consigna a la que pertenecía la llave. En el interior se encontró el retrato del Duque de Wellington menos su marco. La pintura fue llevada a Londres y finalmente regresó a la Galería Nacional.
La confesión
El lunes 19 de de julio de, 1965, un hombre entró en New Scotland Yard y confesó haber robado el retrato. Al ser interrogado, este parado de 61 años de edad llamado , dijo a la policía que había arrojado el marco al río Támesis. A través de su abogado Bunton hizo la siguiente declaración en la audiencia de detención preventiva:
No tenía ninguna intención de quedarme con la pintura o de privar a la nación de forma permanente de la misma. En cuanto al marco creo que era de color dorado y lo dejé el 21 o 22 de agosto de 1961 en un armario bajo las escaleras en una casa a tres millas de Kings Cross. No es cierto que tirara el marco en el Támesis. Dije esto porque no quiero tener más problemas… Mi único objetivo fue la creación de una organización benéfica que pagase las licencias de televisión para los ancianos y los pobres que están muy descuidados en una sociedad con tanta abundancia.
Kempton Bunton ladron goyaLa policía ahora tenía la pintura “robada” y un sospechoso que había admitido en audiencia pública el haberla retirado sin autorización legal y haber exigido un rescate para su devolución.
El juicio de Bunton comenzó en el Tribunal Penal Central el 4 de noviembre de 1965. Fue acusado de cinco cargos: dos de robo (el retrato y el marco) en contra de la Ley de Hurto de 1916; dos de pedir dinero con amenazas; y un cargo más al causar una gran molestia al privar al público el disfrute de ver el retrato, en contra de la ley común. Se declaró culpable de cada cargo.
Sin malas intenciones
El fiscal se dirigió al jurado y alegó que, en el momento en que tomó el retrato, Bunton no tenía la intención de renunciar a el sin un rescate previo. Había tenido muchas oportunidades para devolverlo desde 1961. No fue hasta 1965 que lo hizo y sólo fue porque al parecer temía la incriminación de un tercero que lo sabía y quería hacerse con la recompensa.
El veredicto
El 16 de noviembre 1965, Bunton fue declarado no culpable de un auto de procesamiento (robo del retrato de Goya); culpable de la acusación segunda (robo del marco del cuadro); no culpable de las acusaciones tres y cuatro (pedir dinero con amenazas); e inocente de la acusación cinco (alteración del orden público). En la sentencia, el Juez Aarvold dijo:
Los motivos, incluso si son buenos, no pueden justificar el robo. Adentrase en galerías públicas para extraer cuadros de altos precios para usarlos en su propio beneficio ha de ser penado. Irá a prisión TRES meses.
goya duque robadoCambios en el Código Penal
Las travesuras de Bunton pusieron de manifiesto las deficiencias en el código penal de y Gales, ya que estos casos nunca habían sido abordados por el Parlamento. En consecuencia el caso Goya se convirtió en la fuerza motriz para la creación de una nueva infracción penal; a saber, la sustracción de bienes o artículos de los lugares abiertos al público. El crimen también impulsó a los patronos de la galería a darse cuenta de que había un nuevo peligro añadido a las preocupaciones tradicionales de vandalismo e incendio. Como resultado de las deliberaciones de la CLRC sobre el robo del retrato de Goya se revisaron las medidas de seguridad y un alto oficial de la Policía Metropolitana fue puesto a cargo de la seguridad de la galería.
Imágenes: Flickr, Wikimedia Commons Fuentes: HistoryToday

2 COMENTARIOS

    • Poco le cayó… tuvo la suerte de contar con un juez muy indulgente, y además las lagunas legales que existían le favorecieron. Y de paso se hizo famoso¡
      Saludos, Cayetano

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