Animales juzgados en la Historia….

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La Historia está plagada de hechos insólitos. En este caso nos vamos a referir a juicios en toda regla que se le han hecho a animales a lo largo de ella. Tenemos casos tan curiosos como juicios a cochinillas, cerdos, loros, perros, ratones, osos…. En fin, otra de las delirantes peripecias de la raza humana a lo largo de nuestra Historia.
En agosto de 1487, una multitud de campesinos de la comarca francesa de Autun acudió al obispo Jean Rolin para pedirle que intercediera ante Dios para acabar con una plaga de ratones que estaba arrasando sus campos. Monseñor ordenó a los párrocos de la comarca que salieran a los campos para conminar a los roedores a que abandonaran el lugar; en caso contrario, se expondrían a la ira del Altísimo. Pero las exhortaciones de los religiosos no tuvieron efecto alguno, y los ratones siguieron a lo suyo, devorando las cosechas.
Las crónicas (recogidas por el historiador Michel Pastoureau en su Historia de los juicios medievales) cuentan que monseñor, iracundo al ver cómo aquellos animaluchos le desafiaban, ordenó que fueran juzgados por herejía.

Como en todo proceso, hubo un abogado defensor, el joven letrado Barthélémy de Chassanée, quien, por el ingenio que demostró en este juicio, llegó a convertirse en uno de los juristas más célebres de su tiempo. El esforzado defensor pidió un aplazamiento porque sus clientes, los ratones, eran tan numerosos y vivían tan dispersos por todo el territorio que un solo auto de emplazamiento clavado a la puerta de la catedral no servía para avisarles de la celebración de la vista. Por eso, los sufridos sacerdotes de la diócesis tuvieron que salir nuevamente a los campos, esta vez a leer en voz alta el auto procesal para que los roedores estuvieran avisados. Convocado nuevamente el tribunal un més después, los ratones seguían sin comparecer en la sala, por lo que el letrado solicitó un aplazamiento más, argumentando esta vez que los gatos sueltos por el territorio impedían que sus clientes salieran de sus escondites. Nuevamente, su petición fue aceptada. Chassanée logró retrasar el juicio en seis ocasiones con los pretextos más peregrinos, hasta que las autoridades eclesiásticas suspendieron finalmente aquel absurdo proceso.

¿He dicho absurdo? Visto con una mirada actual lo es, sin duda alguna. Pero en el pasado los juicios contra animales fueron más comunes de lo que se piensa. Cerdos acusados de infanticidio, perros incriminados por cuestiones políticas… prácticamente no hubo especie que en el período que va desde el Medievo hasta finales del siglo XVIII no se librase de comparecer ante un tribunal por los motivos más alucinantes que podamos imaginar. Encima, no todos tuvieron la suerte de contar con un abogado tan brillante como Chassanée, quien llegó a escribir un tratado jurídico titulado Consilia, en el que explicaba cómo debían conducirse los abogados en los procesos contra animales. Exponía, además, su tesis de que el animal debería ser juzgado por un tribunal religioso, salvo en el caso de que fuera acusado de un delito de sangre, circunstancia en la que sería sentenciado por otro civil. Aunque parezca una barbaridad, hubo decenas de animales acusados de asesinato. Aunque la peor parte se la llevaron los cerdos.

Era frecuente que en las aldeas y ciudades medievales los puercos anduvieran sueltos, lo que dio lugar a algunos casos de ejemplares que devoraban a bebés cuyas madres habían dejado solos, de forma imprudente, en las puertas de sus casas. El incidente más célebre fue el de la cerda de Falaise, en 1386, un suceso que ha trascendido a la posteridad gracias a que todos los detalles fueron recogidos minuciosamente para la posteridad por un escribiente local, Guiot de Montfort. Una marrana bien rolliza fue acusada de infanticidio por matar a un niño devorándole el rostro y los brazos. El noble local, el vizconde Pere Lavengin, ordenó celebrar un proceso en el que el animal fue condenado a muerte. La cerda fue conducida al patíbulo disfrazada con ropas de persona, y el verdugo le amputó los brazos y el morro, tal y como ella había hecho con su víctima. Luego fue colgada por los cuartos traseros hasta morir, cosa que sucedió pronto, ya que la sangre manaba de sus heridas como si se tratara de grifos abiertos. Finalizada la ejecución, el populacho desmembró al animal y celebró una parrillada. Pero lo más grotesco fue que se obligó a los granjeros a llevar a sus cerdos a que presenciaran la matanza, para que les sirviera de escarmiento. Igual que este ejemplar, otro congénere suyo fue ejecutado en París en 1161, acusado de ¡regicidio! El animal se introdujo entre las patas del caballo que montaba el príncipe Felipe, hijo del rey Luis VI, y le hizo caer. El muchacho perdió la vida en el accidente y el puerco acabó destripado públicamente en un cadalso. Y en 1572, en Toledo, otro cerdo que había devorado a un niño fue, además de ejecutado, acusado de sacrilegio por haber comido carne un Viernes Santo. Ambas historias fueron recogidas por Edward Payson Evans, un eurudito que dedicó ¡44 años! a investigar en los archivos judiciales europeos para escribir la que está considerada la obra magna sobre el tema: The criminal prosecution and capital punishment of animals (1906).

Pero los marranos no fueron los únicos animales convictos de asesinato. Bueyes que corneaban a sus amos hasta matarlos y perros rabiosos fueron ahorcados, decapitados o despedazados por haber causado daños a los humanos. En la mayoría de estos procesos, los animales tenían muy pocas posibilidades de salir absueltos o de gozar de la clemencia del tribunal. Pero hubo alguna excepción. En la obra de Evans también queda constancia de que en 1379, en el pueblo belga de Saint-Marcel-le-Jeussery, una jauría de perros hambrientos, entre los que se encontraban varias crías, atacó la casa de un lugareño y mató a su hijo de corta edad. Los animales fueron capturados, juzgados y condenados a muerte. Pero el sacerdote local, Hubert de Poitiers, intervino ante el tribunal para pedir clemencia para las crías, y lo hizo alegando a su favor que habían sido malcriadas por los canes adultos. Los jueces se mostraron comprensivos e indultaron a los perritos.

Como es lógico, las mentes privilegiadas de la época pensaron que los juicios contra animales eran un auténtico disparate. Fue el caso, por ejemplo, del mismísimo Santo Tomás de Aquino, quien llegó a alumbrar varios escritos en los que alegaba que no se podían emprender acciones penales contra seres que no poseían la voluntad de hacer daño intencionadamente. Pero las Autoridades eclesiásticas del momento no hicieron mucho caso de sus doctas palabras. Así, como relata Jan Bondeson en su libro La sirena de Fiji (un recopilatorio de las más alucinantes anécdotas de la interacción entre hombres y animales a lo largo de la historia), en 1479 el obispo de Lausana dirigió un juicio contra una plaga de cochinillas, para las que pidió la excomunión. El principal argumento de la acusación era que las cochinillas no habían estado en el Arca de Noé, lo que demostraba el poco afecto que Dios sentía por ellas. Finalmente, las procesadas fueron anatematizadas en un auto que comenzaba con la siguiente imprecación: “Vosotras las acusadas, asquerosidad infernal, vosotras las cochinillas, que ni seréis citadas entre los animales…” Más suerte, según Bondeson, tuvo en cambio una colonia de termitas que en 1752 fue llevada a juicio en Brasil por haber semidestruido el monasterio de unos frailes franciscanos. El abogado de las hormigas argumentó que los insectos habían vivido en aquel lugar desde siglos antes de la llegada de los misioneros y colonizadores portugueses. Su alegato fue aceptado, y finalmente fueron los frailes quienes tuvieron que mudarse y dejar a las termitas como señoras de su antiguo asentamiento.

En esta espiral de delirios procesales tampoco han faltado los animales sentenciados por delitos políticos. Así, en 1792, en plena Revolución Francesa, el mastín de un anciano aristócrata, el marqués de Saint-Prix, se abalanzó sobre el alguacil que venía a prender a su amo. El animal estaba disfrazado con una librea similar a la que usaban los soldados realistas. Aquello resultó argumento suficiente para que el perro fuera acusado de reaccionario y juzgado por actividades antirrevolucionarias. Finalmente, el can fue guillotinado junto a su amo. Todos los casos aquí narrados y otros muchos escandalizaron a diversos pensadores, como el dramaturgo Jean Racine, quien en La litigante escribió: “En los juicios contra animales, las verdaderas bestias no se sientan en el banquillo de los acusados, sino en el de la acusación”.

Actualmente, ningún código penal admite la posibilidad de juzgar a un animal, aunque a veces se dan situaciones un tanto rocambolescas que hacen que alguno acabe con sus huesos en la cárcel. Así, el pasado julio la policía de Tuxtla Gutiérrez, capital del estado mexicano de Chiapas, encarceló a un burro que había coceado a dos viandantes. “Aquí, si alguien comete un delito, lo paga”, dijo el alcalde, y el animal fue a prisión hasta que su dueño pagó una multa. También han sido sonados los extravagantes casos de animales demandados por haber recibido cuantiosas herencias de sus amos. Como el perrito Trouble, un ejemplar de bichón maltés que a la muerte de su dueña, Leona Hemsley –apodada “la reina de la maldad” (y a quien se atribuyen frases como: “Yo no pago impuestos, solo la gente corriente lo hace”)–, se convirtió en “propietario” de doce millones de dólares. Los nietos de la señora Hemsley recurrieron el testamento ante los tribunales, pero no vieron ni un dólar. Aunque fueron los animales domésticos y los insectos quienes padecieron con más saña el acoso de la Ley, no hubo especie que no tuviera algún miembro procesado.

Loros. En 1793, durante la Revolución Francesa, un ave que pertenecía a dos nobles damas fue acusada de contrarrevolucionaria por gritar desde una ventana: “Viva el rey, vivan nuestros sacerdotes”. El pájaro fue condenado a ser reeducado por Madame Le Bon, la célebre mujer parisina que contemplaba las ejecuciones tricotando, y que enseñó al loro a blasfemar y a decir obscenidades.
Osos. En 1685, un plantígrado que destrozó a un hombre en Holanda fue procesado por asesinato. Su abogado trató de anular el juicio diciendo que el animal tenía derecho a ser juzgado solo por un tribunal compuesto por osos. Su alegato fue desestimado.
Monos. En 1805, un buque de guerra francés naufragó frente a la localidad británica de Hartlepool. El único superviviente fue la mascota de la nave, un chimpancé vestido con uniforme napo­leónico. Los lugareños le juzgaron por espionaje y le ahorcaron.
Vacas. En 1662, una vaca fue enterrada vi­va en Connecticut, Estados Unidos, junto a un campesino que fue sorprendido prac­ticando el bestialismo con ella.
Una sentencia popular (recogida por el escritor Guilbert de Pixérécourt) cuenta que en 1400, en la localidad francesa de Montargis, se dio el caso excepcional de un mastín al que se le concedió la categoría de demandante en un proceso por asesinato. El perro, llamado Fiel, pertenecía a Aubry de Mondidier, un miembro de la Guardia del rey Carlos V de Francia que murió a manos de un rival, quien enterró el cadáver en el campo. Se dice que el animal, que presenció la escena, condujo a los alguaciles hasta el lugar en el que estaba sepultado el cuerpo. Además, cada vez que veía al asesino, gruñía amenazadoramente. Aquello resultó sospechoso y el rey permitió que el perro se presentara como demandante en un proceso judicial. El criminal, logicamente, negó los hechos. Los jueces se preguntaban a quién creer, ¿al hombre o a los ladridos del perro? Por eso, se decidió organizar un “juicio de Dios”: un duelo a muerte entre el hombre y el animal, en el que, supuestamente, el Señor favorecería a quien tuviera razón. Armado con un gran escudo y una larga espada, el asesino tenía clara ventaja sobre el perro. Pero la tenacidad de Fiel se impuso sobre la superioridad armamentística de su adversario, que acabó tumbado en la arena con la mandíbula del can en su garganta y confesando su culpabilidad.
El asunto es que nuestra raza humana sigue empeñada en cometer barbaridades hacia nuestros amigos los animales. Y no nos damos cuenta de que forman parte de nuestro planeta, y como tal, no somos más que ellos en nada, todo lo contrario, tienen virtudes de las que nosotros desgraciadamente adolecemos… Quo, Michel Pastoreau en Historia de los Juicios Medievales.
Una Historia Simbólica de la Edad Media Occidental

Comentarios93 comentarios

  1. me encanto todo lo que he visto pero me ha hecho reir unos bustos de personas y los perros emuando cara orejas pelo jajaja la verdad me dio alegria que estaba triste.
    buen fin D semana.abrazos
    Marina

  2. Hola Felix, no dejas de sorprenderme con tus entradas :).
    Estoy totalmente de acuerdo con Jean Racine. Algunas anécdotas resultan muy graciosas, sobre todo por el ingenio de los abogados, pero se empañan por el trato recibido por los animales.
    Efectivamente, tienen virtudes que nosotros no, y como expuso Katy en Pasitos cortos hace unos días: quien es cruel con los animales no puede ser una buena persona.
    Besos enormes.

  3. Querida Nikkita…

    Algunas anécdotas aunque crueles, no tienen desperdicio, y los abogados tampoco lo tienen, pero como bien dices, todo está empañado por el maltrato a los animales. Me quedo con esa frase de Katy a la que haces mención.

    Besos enormes.

  4. Sagitaire17…

    Es simpático, aunque claro, no está bien hacer eso con los pobres animales. Da muestra de una mentalidad cerrada e ignorante. ¿como se les ocurre citar a los ratones para un juicio? es que és para mondarse de risa, vamos. Gracias por tus palabras.

    Un saludo y feliz fin de semana.

  5. Ay que cosa tan curiosa, monsieur, jiji, ha sido una delicia. Aunque pobrecillos animales: podian juzgarlos pero les negaban el derecho a ir al cielo. Que cosas poder recibir solo el castigo y nunca el premio!

    Feliz fin de semana

    Bisous

  6. Aú me reí un buen rato con
    todos estos juicios.
    ¿Es que por aquel entonces
    había tan pocas personas cuerdas?.

    Me encantaron tus curiosidades.

    Buen fin de semana.

    Besos.

  7. Hola Felix, hace mucho tiempo que no leía tanto disparate cometido por los bípedos, como hoy en tu entrada.
    “Cuando el diablo no tiene nada que hacer mata moscas con el rabo”. Como no podía ser de otra manera seguro que hacían estas cosas para distaer al pueblo y ocultsr otra serie de cosas más importantes que estaban sin resolver, o no sabían como hacerlo. Abusando de la ignorancia de la época se podías esperar cualquier cosa.
    Lo siento por los animales y por los pocos cuerdos que los habría, supongo
    Un abrazo

  8. Soy yo de nuevo, después de comentar e entró la curiosidad por ver que opinión tenían los otros blogueros sobre estos casos descabellados y de maltrato animal y me encontré que Nikkita tuvo a bien ciarme. Gracias amiga y a ti Felix por mantenerlo.
    Muy agradecida , de veras a los dos
    Un abrazo

  9. Pobres bichos!!! Y lo malo qes que no tenían abogado ni podían declarar sobre la veracidad o falsedad de los hechos, jejej. Aunque me parece que en muchos casos el derecho a un abogado no existía (me refiero en el Antiguo Régimen). A mí me parece que la gente con tal de ver un espectáculo anguinolento le daba igual que el condenado fuese humano o animal. Y si encima, como en el caso de la cerda, hay luego banquete detrás, mejor que mejor.

    Un beso

  10. CarmenBéjar…

    Tienes razón, pobres animales. Cualquier excusa es buena pra maltratar a un animal, y si a eso le añadimos las supersticiones e ignorancia, ya tenemos un gran caldo de cultivo para ello. Acertado comentario como siempre.

    Un beso y feliz fin de semana.

  11. Hola Gabriela¡¡

    Es que la realidad supera con creces la ficción, como podemos ver. Por desgracia, vamos perdiendo el sentido del asombro ante las atrocidades que se hacen a los animales. Gracias por tus palabras, amiga.

    Besosss y feliz sabado.

  12. Hola (de nuevo) cielo. Pues es una entrada realmente sorprendente por el tema que tocas, lo minuciosamente que abordas los casos y no deja de sorprender.
    Tu sabes que de ninguna manera estaría a favor del maltrato a los animales, pero creo que es lógico y normal el tratamiento que le daban a estas criaturas en la época histórica de la que das cuenta. Como alguna vez platicamos teníamos (lo humanos) muchas telarañas mentales sobre la forma de ver las cosas.

    Lo imperdonable sería hacerlo hoy en día y callarlo. Por eso exijo una ración mayor de donas de chocolate para un pequeño roedor con ojos de borrego degollado. Y es todo!

    Besito Maorí para ti cariño

  13. No me acabo de creer lo que nos cuentas hoy. Siempre me sorprenden tus entradas, aprendo muchas cosas nuevas, pero lo de hoy supera mi capacidad se sorpresa.
    Con la de gente cuerda que hay por el mundo, ¿siempre estamos en manos de majaretas?
    La especie humana no tiene solución.

    Besos Félix.

  14. Tani…

    Es realmente sorprendente hasta donde puede llegar la mente humana. Da igual la época que se trate, porque ahora y antés, se les maltrató. Es (a mi entender) falta de conciencia global en el ser humano. El no darse cuenta de que forma parte de un todo….

    Un besito maorí para ti…

  15. Elena…

    Pues tan cierto como que el cielo está ahí arriba, querida paisana. Tienes razón, que los que tienen el poder no paran estas cosas, y por tanto son tan cómplices como culpables. No hay más que mirar a nuestro alrededor. No tenemos solución, no. Y luego me acusan a mí de apocalíptico, en fin… que se le va a hacer…

    Besos y feliz sabado.

  16. Cielo, entiendo lo que dices, pero considero que es un error juzgar hechos del pasado con una lupa bien moderna de varios siglos de evolución. Tener en cuenta que hay estructuras mentales, morales-éticas y sociales que no se tenían en ese momento. Insisto, actualmente sería imperdonable no alarmarse.

  17. Tani…

    Pero lamentablemente, el ser humano no ha cambiado mucho, solo la tecnología y los edificios modernos que nos rodean. Es cierto que hemos evolucionado para adaptarnos a nuestro entorno (incluso físicamente) como los demás animales también lo hacen, pero no es menos cierto que “básicamente” somos los mismos. En lo que sí estoy de acuerdo contigo es que (y en esto es lo poco que influyen los medios de comunicación positivamente) actualmente hay más sensibilidad por el tema. Pero yo me pregunto ¿acaso dejan de sufrir los animales igual que lo hacian antes?
    Yo creo que en mayor medida ahora, porque la soberbia y la vanidad del ser humano ya rozan límites insospechados….

    Un beso maorí.

  18. Qué interesante post, y curioso también jeje!
    Pobrecitos los animales qué culpa tenían ellos! jeje
    También me pregunto si los hombres estaban cuerdos en aquellos tiempos… :S
    Besos

  19. Qué locos Félix, si hubiera sido en esta época te diría lo usan para distraer a la gente de otras cosas
    Mirá que invertir el tiempo en juzgar animales e ir a leerles sus derechos.
    En el caso que mataron gente si estuvo bien.
    Un abrazo

  20. ¡¡Por fin!!
    Es que ayer no podía entrar en blogger, no sé por qué, y no pude comentar.
    Una vez más, has publicado una entrada interesantísima. Jamás hubiera imaginado la existencia de estos juicios. Resulta cómico, de no ser por lo que hicieron a los pobres animalitos.

    Oye, pues me estoy planteando denunciar a las arañas de mi casa, por allanamiento de morada. Y a los mosquitos por contaminación acústica junto a mi oreja, o por vampirismo.
    Ya veremos, ya…

    Un abrazo.

  21. Perikiyo…

    Igual no podias entrar porque no estás al día con los recibos de Blogger, mira a ver si tienes el cargo en cuenta ya hecho,ja,ja.
    Aparte de esta broma, resultan cómicos como bien dices, porque mira que citar con un bando a los ratones para que acudieran al juicio. Es que tiene migas.
    Y sobre lo tuyo en particular, te animo a que lo hagas, ya que podría sentar jurisprudencia.

    Un abrazo, amigo.

  22. Gracias por ilustrarme con esta gistoria que desconia totalmente. Parce increible, pero es que los humanos somos lo que no hay…çMe encanta la foto del perro triste entre barrotes. Tiene una cara líndisima.
    Mi enhorabuena y mis mejores deseos para este domingo.
    Un beso

  23. Realmente es fascinadamente ridiculo el comportamiento de esas personas hacia el comportamiento con los animales, es tan ridiculo y tan absurdo que ante ello solo cabe pensar hasta que extremo puede llegar la prepotencia y la ignorancia de los humanos que en demasiadas ocasiones demuestran tener menos sentido que cualquiera de estos animales aqui nombrados…ahhh y un fuerte aplauso de mi parte al abogado defensor de los ratones..jajaja muy interesante…
    saludos

  24. MJTH…

    Ciertamente es ridículo, ciertamente.
    La vanidad, la soberbia y la ignorancia del ser humano provocan estas situaciones tan inverosímiles. Y al abogado de los ratones, como bien dices, hay que darle un sobresaliente. Gracias por la visita.

    Un beso y feliz domingo.

  25. Bueno, bueno!!
    Increíbles las cosas que cuentas, aunque históricas.

    En el caso de los ratones yo habría aplicado la pena de muerte para la plaga sin juicio ni vista previa. Después que vinieran los sindicatos roedores a manifestarse con pancartas. jajajaja.

    Y el abogado defensor se merece un premio por la obtención de los aplazamientos y las razones alegadas a tal efecto. Digo yo que a causas demenciales, excusas delirantes.

    Esto es la monda.

    Felicidades por tu entrada, Félix.

  26. Adelaida…

    Ese abogado no tiene parangón. Era un genio el tipo. Que razón tienes, me quedo con esa gran frase “a causas demenciales, excusas delirantes”. Y los sindicatos,ja,ja,ja,
    Gracias por este divertido y enriquecedor aporte, Adelaida.

    Un beso y feliz domingo.

  27. Querido amigo, por fin vuelvo por tu rincón y me sorprendes gratamente para variar.
    Y lo mejor de todo es la última sentencia, porque realmente ellos, poseen virtudes que ojalá más de dos tuvieran el placer de poder tan siquiera cultivar.
    Nos lo tomaremos con humor! ^^
    besos, mil.

  28. Hola,
    Recién paso por tu bog desde 5 Links.
    Está muy bueno.
    Al leer este artículo increíble, pienso en tantas injusticias que se cometieron en época de la inquisición. Ésta que comentás, te aseguro, no la imaginaba.
    Saludos desde Argentina
    Elisa

  29. Estimado Pedro…

    En mi tierra también lo dicen,ja,ja. Lo de citar a las ratas con un Bando es genial, pero no menos el argumento del abogado a favor de ellas, diciendo que al haber gatos cerca del Juzgado no se podían presentar a juicio. Delirante. La Historia es que es asomborosa, querido amigo.

    Un fuerte abrazo.

  30. Pilato (1)
    MEJOR; ASÍ, MEJOR.
    JoseA. Bejarano ©
    “Pilato” es el nombre del perro con el que solíamos jugar en el patio trasero. Era de la raza pastor alemán y hace un rato acabamos de llegar de hacer un hoyo en la tierra y depositarlo. Y es que “Pilato” ha muerto, de puro viejo, dejando a toda la familia un regusto muy amargo. La tía Emiliana está, pobrecilla, muy afectada por la muerte de su fiel acompañante aunque, todo hay que decirlo, nunca, jamás, habíamos visto a “Pilato” en el interior de la vivienda, ni en la calle, porque su mundo se reducía al recinto del jardín.
    La tía Emiliana hace un pequeño gesto de dolor, pero, como “matriarca” de la familia, su soberbia, ¿o tal vez su amor propio?, le impide hacer cualquier gesto que pueda traicionar su coraza de dureza, esa coraza que la ha caracterizado siempre y que le ha ayudado a soportar, sola, a toda la “recua” –como suele decir– de sobrinos a cualquier hora del día o de la noche, siempre correteando por las estancias, en penumbra, de la casona repleta de recuerdos.
    Recuerdos absolutamente sabidos por todos; otros, intuidos, tal vez, y cuchicheados a media voz por los sobrinos mayores, y musitados al oído de los que ya andamos en esa etapa incierta entre la niñez y la juventud.
    Pero a lo que íbamos: la tía Emiliana se sienta, cuando regresamos del rincón del patio, de enterrar a “Pilato”, y nos convoca a la media docena de sobrinos en la sala del telar.
    –Voy a contaros una pequeña historia de “Pilato” –comienza enjugándose una lágrima que le asoma a su pesar, mientras comienza su labor–. Explicaré por qué nunca ha salido del patio el pobre perro. Y es que lo castigaron desde el día que quiso tomarse la justicia por su mano. Y eso es algo, hijos míos, que no se debe hacer.
    >“Pilato” era tan buen perro que ningún otro en Tracasta, y mira que hay perros en este pueblo, le llegó nunca a su altura. “Pilato”, para que lo sepáis, iba todos los días hasta el Castañarejo, donde trabajaba vuestro tío Marcelo, “quenpazdescanse”, y le llevaba la comida recién preparada por mí. Sí, estaba enseñado para transportar la comida en una banasta colgada en una argolla del collar; de manera que vuestro tío podía comer caliente sin necesidad de que él lo tuviese que calentar o andar llevándose la comida cuando salía de casa con la fresca.
    >Cierto día, a la salida del pueblo, un malnacido, al que se le debieron vaciar las bilis de repente, comenzó a apedrear al pobre perro. Y “Pilato”, cargado con la banastita al cuello, intentaba esquivar las pedradas de aquella mala bestia que no dejaba de atosigarlo. “Pilato” lo único que pudo hacer fue amagar como pudo la “drea”, meter el rabo entre las patas e intentar salir de la encerrona en que lo había metido el francotirador.
    Sigue…

  31. Jose A. Bejarano…

    Te agradezco mucho este genial relato que nos dejas. Desde el punto de vista literario, magnífico. Desde el punto de vista humano, sobrecogedor. Y digo sobrecogedor, porque Pilato (que parece que lo esté viendo sentado a la puerta de ese malnacido) demostró tener más corazón que su agresor, más valentía, más arrojo, y mas humanidad…
    ¡Tres días¡ a la puerta de su casa. Esto me recuerda a muchos episodios de perros que han esperado a su amo en la puerta de un Hospital, o junto a su lápida. Con este relato que nos dejas, aún más se me encoge el corazón pensando en lo que sufren los animales.
    Gracias.

    Un abrazo, y espero que tu madre se encuentre mejor.

  32. Hola, Félix:

    Wow, qué interesante esta entrada que compartes con nosotros. ¡Animales sometidos a los dictados de la caprichosa ley humana, Mon Dieu, qué les pille confesados ;=)!

    Gracias por compartirlo, querido amigo, y gracias por estar siempre ahí… aunque a mí me resulte más complicado estar con vosotros ;=)

    ¿Te importa que me lleve el manifiesto del “Perdón” del día internacional por los derechos de los animales? Me ha gustado mucho y como en mi blog tengo un apartado dedicado a ellos… ya me dirás…

    Un fuerte abrazo.

  33. Hola, Felix:

    Cosas y casos de la historia humana, que en la edad media no era nada raro, ya que el fanatismo religioso así lo imponía.

    Muy interesante pero falto de lógica, ya que un animal no puede cometer un crimen premeditadamente y por lo tanto no se le puede juzgar.

    Lo mejor es protegerlos y dejarlos vivir tranquilos.

    Saludos.

  34. Hola Felix pobres animales esos no lo defendía nadie, eso eran para organizar una fiesta con ellos en el caso de los cerditos…
    Que cruel es la vida y estamos en el siglo XXI y se sigue maltratando tanto seres humanos, como animales…pero el ser humano no aprende…
    Me ha encantado el post de imágenes con animales…bueno me fascina tu blog…
    Que tengas una linda semana…un besote…Sensi

  35. Querido Félix, si hay algo que me hace humana es mi amor por los míos y por los animales. Creo, sinceramente, que el Hombre jamás podría sobrevivir en este mundo sin la ayuda, el trabajo y la colaboración de los animales. Ellos son parte importante de nuestras vidas, y, en el mismo instante en que se extinga el último animal en la Tierra, estará el ser humano condenado a desaparecer.
    Pero hay que dar a los animales su lugar y en eso erramos los hombres. No abusemos del antropomorfismo: atribuimos cualidades humanas a los animales, cualidades que no poseen. No abren los perros la puerta de casa porque nos “entienden” como las personas, sino porque reciben una recompensa que los hace actuar de una manera determinada, al igual que reaccionan agresivamente ante un maltrato.
    Por ello, me avergüenza como persona, que seres humanos atribuyan la culpabilidad a un animal por los hechos que ha causado, cuando éstos se deben, evidentemente, a la conducta negligente e irresponsable de los hombres bajo cuya responsabilidad se encuentran y quienes los deben educar y domesticar.
    Dios, menudas barbaridades cometemos con nuestros aliados naturales, con quienes nos ayudan a sobrevivir en este mundo.
    Hagamos algo por ellos y reconozcamos su valía.
    Besos, Félix, me gustó mucho esta entrada!

  36. Hola, Rafael…

    Muy acertado tu comentario. La ilógica de la razón y el fanatismo religioso, fueron caldo de cultivo excelente para estas barbaridades. Estoy de acuerdo en que a un animal no se le puede juzgar. El ser humano se dedica a eso y se le da muy bien, juzgar al próximo, y ya llegará la hora en que nos juzguen a nosotros.

    Un fuerte abrazo.

  37. Hola, Sensi¡¡

    Pues parece que sí, porque la raza humana siempre nos sorprende negativamente. Basta con mirar a nuestro alrededor, querida amiga, para darnos cuenta de lo que siguen sufriendo nuestros hermanos, los animales. Gracias por tus palabras.

    Una linda semana también para ti, y muchos besos.

  38. Carolina¡¡

    Comparto tu amor por los animales, y sí, creo que nos hace un poco más humanos. No nos damos cuenta de que forman parte del todo, de que son nuestros hermanos, nuestros compañeros vitales…
    Como siempre, querida amiga, aportas locuacidad y brillantez en tus comentarios. Gracias por tus palabras.

    Besos, y que tengas una feliz semana.

  39. Hola Felix!

    No salgo de mi asombro, sin duda toda esta serie de disparates tenemos que entenderlos en su tiempo y llegar más lejos investigando el motivo porque el que se realizaban.
    Genial la entrada, al igual que todas las que haces.
    Felicidades por tus 10.000 visitantes, creo que estás siendo un referente contando la historia de nuestra historia. Adelante!!

    Un besote

  40. Holaaa Grandalina¡

    Es toda una sarta de disparates, sin duda alguna. No sabes cuanto agradezco tus palabras de ánimo y aliento. Sobre todo viviendo de parte de tí, que fuiste una de las primeras que comentario en mi blog.
    Gracias maja.

    Un besote y que tengas una dulce semana.

  41. Siento el haberme pasado con mi relatillo. Lo siento, no consigo formarme una opinión sobre las cosas. Simplemente cuento un chismorreo, un ejemplito y es mi forma de opinar.
    No quiero batuta ninguna. Felix es un genio aportando historias de la Historia. Yo, aprendo simplemente, y mucho.
    Gracias por vuestras bienintencionadas opiniones acerca de mi, que solo soy un curiosón de mucho cuidao.
    Por otra parte, no sé cómo se hace para actualizar el blog y que los demás se enteren…
    Un abrazo y a la espera de otra entrada, Felix.
    Jose A. Bejarano
    PD: mi madre, de alta, en casa ya.

  42. Jose A. bejarano…

    En primer lugar, lo más importante, me alegro que tu madre ya esté en casa.
    En cuanto a que sientas “haberte pasado” con tu relatillo, tengo que discrepar contigo. Todos tus comentarios de este tipo aportan mucho y nos llenan tanto literariamente como en su contenido, así que me enfadaría si no lo continuases haciendo. Bueno, no me enfadaría porque no soy nadie para decirte lo que debes escribir o no, pero si prefiero que seas tú mismo y no te limites en cuanto a extensión. Me gustan/nos gustan esas “perlas” que nos dejas.
    A ver si mañana tienes un hueco y miramos lo del feed tu blog para que actualize.

    Un fuerte abrazo.

  43. Aprovecho para felicitar a José Antonio por los comentarios que nos compartió, una muestra más de la nobleza de los canes, pero sobre todo de su vena literia. Bien hecho amigo y lo mejor, la noticia de que mamá está mejor.

    Besos a Jose Antonio

    Beso Maorí a Félix

  44. Espléndido post el que nos has traído, y especialmente de mi gusto puesto que tengo dos mascotas.

    Ni por asomo les daremos nunca parte de lo que estos compañeros de vida nos regalan cada día, sin más premio muchas veces que una descuidada caricia.

    Repito lo de excelente post, Félix. Enhorabuena.

  45. Chesana…

    Gracias, querida amiga. Yo ahora solo tengo una, mi pequeño y querido hamster, pero siempre tuve perros y gatitos, así que compartimos amor por los animales. Tú lo has dicho, son compañeros de vida, y como tal deberíamos tratarlos.

    Un besazo y feliz semana, reina.

  46. Me ha impresionado cómo se ha juzgado a los animales a lo largo de la historia. Realmente la necedad del hombre no tiene parangón..

    El animal tiene virtudes y comportamientos dignos de admiración y el hombre no es capaz de verlo..

    También he observado que a veces los animales se parecen físicamente a las personas..

    Lo cierto es que los animales siempre han servido al hombre en la alimentación,en el trabajo y como fiel compañía.

    Mi felicitación por tu impresionante post.
    M.Jesús

  47. MAJECARMU…

    Como bien dices, querida amiga, la necedad del hombre no tiene parangón. Y el animal tiene virtudes que nosotros no tenemos ni por asmo. Esa fidelidad abnegada, la protección, el cariño, el saber cuando estamos tristes… no tiene precio. Y nosotros les respondemos de esta manera. Triste, muy triste.
    Gracias por tus palabras.

    Un beso, y que tengas una feliz semana.

  48. Hola Felix, buenas noches. Mi entrada llega con algo de retraso, pero no podía dejar de felicitarte, una vez más, por este brillante escrito, porque es así, brillante… Yo, siempre, desde que me marche de casa de mis padres, he tenido mascotas, primero fue un pastor alemán,una hembra Speed, fue una buena amiga… Luego llego Mixu, nos lo dejaron por un fin de semana y, ya ves, luego se quedo con nosotros 13 años, hasta que no tuvimos más remedio que sacrificarlo. Ahora, siguiendo con mi línea de adopción, Tengo a Yuki, un pseudo terranova, negra, preciosa… pero por suerte para mí y mi Cinquecento, un “bonsai” de Teranova… al que hace menos de un año se añadió Kató, un tigrado común europeo… ¿sabes como les llamo? mi familia peluda… jajajaja. Sí, porque es así como les considero… una parte especial de mi vida.

    Gracias por tu post.

    Un beso muy grande. Y, mi deseo, pasa un feliz miércoles.

  49. Hola Margot¡¡

    Con retraso y sin retraso sabes que aquí tienes un hueco muy especial. Me encanta que te gusten los animales porque compartimos la misma idea. Yo siempre tuve perros y gatitos, el último perro el pobre murió en un incendio, y no te puedes imaginar la desazón que me invadió y lo que lloré. Ahora solo tengo un hamster, “Mofletillos” y estoy muy contento con el porque es muy carilñoso,je,je.
    Gracias a ti, un beso muy grande y que tengas una feliz semana.

  50. Hola, me ha encantado este artículo, muy interesante y una muestra más de la inconciencia humana y la barbarie y salvajismo contra la especie animal. Como amante de los animales, me da repulsa saber sobre cualquier forma de maltrato anima. Ya habría que ver quién es más salvaje, si los animales o el hombre. A veces el maltrato es tal que da verguenza ser humano.
    Un saludo y bonito blog.

    Gina

  51. Gina…

    Gracias por tu visita y tus palabras. Yo, la verdad, no tengo duda en cuanto a quién es más salvaje, no puedo evitar sentirme supermal cuando alguién maltrata un animal. ¿acaso no se dan cuenta de que son nuestros hermanos? al parecer, no, muy triste…
    Por cierto, he visto en uno de tus blogs, que te interesan los temas heterodoxos, me pasaré a leerte porque comparto afición contigo.

    Un beso y feliz semana.

  52. Muy intersante tu blog!es incríble que todo lo que cuentas hay sucedido en realidad,pasaré a visitarte mas seguido ,no hagas caso de los comentarios mal intencionados ,y si son anónimos mucho menos,saludos!

  53. Inés…

    Gracias por tus palabras de ánimo, amiga. He visitado tu blog y me ha gustado mucho, y se desprende de tí un gran amor por nuestros hermanos de Gaia, los animales. Me gustó, pasaré con frecuencia a verte.

    Recibe un fuerte abrazo

  54. Muy interesante y tambien muy triste, creo que lo peor de aquellos tiempos no era si se tomaban en seriedad los juicios a animales o no sino lo descuidados que eran con los ninos.

    • Félix Casanova

      A buen seguro que sí, andaban demasiado preocupados en estos menesteres en lugar de atender las necesidades básicas de los que lo necesitaban… Esta especie…
      Un saludo¡

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